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Llevan años viviendo de la venta de hojas para envolver tamales

  • Actualizado: 21 diciembre 2015 /

San Pedro Sula, Honduras.

Los primeros trazos de sol se dibujan en las calles de la colonia San Jorge en Chamelecón, cuando María Elena Hernández se dispone a viajar en bus hacia su puesto de venta de hojas en el barrio Concepción.

Esta faena la ha realizado durante los últimos 30 años desde que era una niña y gracias a esto ha sostenido a sus hijos, quienes como retribución y agradecimiento le ayudan en el negocio cada día.

Su humilde puesto de venta de hojas ubicado en la 6 calle y 6 avenida del céntrico barrio de la capital industrial, lugar más conocido como “La esquina de las hojas” fue heredado por su madre, quien en la actualidad la sigue acompañando en las ventas.

Las hojas que sirven de envoltorio a los tamales de diciembre las traen desde un lugar conocido como El Rancho, en Bijao, Choloma y de zonas fronterizas con Guatemala.

Cada rollo de 10 o 12 hojas de tamales cuesta entre 7 y 8 lempiras.

En diciembre, decenas de personas llegan a diario a comprar, por lo que la jornada se duplica y el negocio cierra casi a las 7:00 pm. Las hojas de tamales pueden durar sin secarse ocho días en un clima fresco, pero en San Pedro Sula solo duran tres días y si no se venden, ya no sirven. “Como todo negocio, tenemos días malos y buenos, pero no me quejo porque he salido adelante”, refiere.

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A un costado del puesto de María se ubica Eva Amaya, quien se dedica a la venta de hojas desde hace 25 años.

“Este negocio ha sido la labor de mi vida. Me levanto cuando aún no sale el sol cada mañana para viajar desde Cofradía. Los mejores días de venta son los jueves y viernes”, dice mientras acomoda el producto y atiende a un cliente de manera simultánea.

Su esposo, Lucas Hernández, tiene un puesto de discos compactos y verduras a un costado de la venta de hojas y también se encarga de despachar los rollos.

“La gente viene de La Lima, Villanueva y de muchos otros lugares de Cortés para comprar”, agrega Hernández.

Ingrid Corado Orellana es otra vendedora que heredó el puesto de su madre y lo atiende desde que tenía unos 13 años. “Vengo de la colonia Planeta y abro mi puesto desde temprano para vender en estas fechas”.

Además de la venta de hojas, estas mujeres también venden manteca de cerdo, que también es uno de los principales ingredientes de los tamales. “La venta aumenta desde noviembre y la gente también compra hojas para hacer tamales ticucos y envolver cuajada”, dice Corado.