16/01/2026
12:35 AM

La isla Guanaja aún no se recupera

Mañana se cumplen 10 años del infausto día en que el ojo del huracán Mitch se posicionó frente a la isla de Guanaja.

Mañana se cumplen 10 años del infausto día en que el ojo del huracán Mitch se posicionó frente a la isla de Guanaja, devastando completamente sus pinos, manglares y comunidades como Mangrove Bight y Savanna Bight, entre otras.

Los guanajeños aún no se recuperan de los destrozos que durante 72 horas provocó el fenómeno, que dejó ocho muertos y cientos de ciudadanos damnificados porque no estaban preparados para enfrentarlo.

Los pobladores entrevistados coincidieron en que escucharon las noticias de que el Mitch azotaría las Islas de la Bahía, pero nunca se imaginaron que con tanta intensidad.

'El fantasma del Mitch quedó grabado en las mentes de los guanajeños', dijo Richmond Hurslton, alcalde de Guanaja.

'Era terrible ver a las personas corriendo por todos lados porque nunca habíamos experimentado algo similar en toda la vida. Vivimos el paso de huracanes como el Fifí y el Greta, pero sólo duraron seis horas como máximo', agregó.

En la isla sólo pudieron movilizarse, arriesgando sus vidas, los guanajeños que tenían botes, pues sólo funciona el transporte marítimo. Aquí se trasladan de un cayo a otro en botes o lanchas. Actualmente están pavimentados unos seis kilómetros, desde la comunidad de Mangrove Bight hasta Savanna.

Después del fenómeno, Guanaja permaneció durante casi un mes sin energía eléctrica, servicio de telefonía y agua potable, además, sobre el mar quedaron los pedazos de madera y parte de los techos de las casas desmanteladas por los fuertes vientos.

Ernestina ávila, pobladora del lugar, manifestó que Guanaja no es la misma de antes. 'El poder destructor del Mitch terminó con toda la belleza que tenía la isla'.

Las rachas de vientos eran de entre 200 y 300 kilómetros por hora, debido a lo cual penetraron con toda su furia por la comunidad de Mangrove hacia toda la isla de Guanaja. Estela Miller, quien perdió varias casas en la zona, recordó la fuerza endiablada con la que azotó el Mitch.

'El sonido era ensordecedor y escalofriante', dijo. El Mitch también dañó botes y construcciones en la segunda isla más grande del departamento insular de Honduras y se llevó el esfuerzo de años de muchos guanajeños.

Oryn Evenks, originario de la isla, recalcó que Guanaja es llamada también la Isla de Los Pinos, pero el huracán barrió con los árboles de las montañas, perdiendo ese encanto.

Tristes recuerdos

'Tuvimos suerte de que no se hundiera Guanaja por la duración e intensidad que tuvo', expresó el poblador Hugo Cisneros.

Él relató su triste experiencia con el huracán: 'No dejo de ponerme nostálgico cuando lo recuerdo. Fue terrible, no había manera de comunicarse. Mi esposa estaba estudiando microbiología en Tegucigalpa y había dejado conmigo a mis dos hijas, una de dos años y la otra de cuatro. Ella junto a otros isleños esperaban en el aeropuerto Toncontín noticias de la isla porque un piloto capitalino voló sobre Guanaja para ver cómo la dejó el Mitch. Al llegar a Tegucigalpa el les dijo que sólo miró cadáveres flotando sobre el mar, una frase para matar a cualquiera que esté lejos de su familia. Por suerte, mi esposa es fuerte. Minutos después, otro piloto que había sobrevolado bastante bajo dijo que observó restos de construcciones y la mitad de la isla destruida'.

El 95 por ciento de los techos se perdió, sólo quedaron unos cuantos de la casas de cemento.

'En Bonnaca Cay, centro de Guanaja, estábamos a la expectativa cada 15 minutos de cuál casa se llevaba el viento. Yo estaba agradecido con Dios porque rescaté a mis dos hijitas. Mi vivienda se fue con todo, sólo logré sacar leche, algo de ropa y mi lancha, pero sé que lo material se repone', concluyó.

Al igual que Cisneros, otros guanajeños lo perdieron todo.

La comunidad tardó unos tres años en ser reconstruida parcialmente y hasta la fecha no se reponen ciertas zonas por falta de dinero.

La mayoría utilizó los restos de sus hogares que lograron rescatar del Mitch. Fernando Romero, presidente de la Cámara de Comercio de Guanaja, dijo que luego del huracán cayeron semillas de papayas por todas partes; ellos lo consideran un milagro porque esto atrajo más langostas a la isla.

Yovanne Bacca, coordinador de Participación Ciudadana del sector, ayudó en aquel entonces a evacuar personas que residían en Savanna Bight y las llevó a lugares seguros en las partes más altas de la isla.

'Fue toda una hazaña, Guanaja estaba destruida. Las casas enteras se iban en pedazos en el aire. Parecía una bomba que estaba explotando', recordó. Se recibieron ayudas, pero no fueron suficientes.

Consecuencias del Mitch

Luego del paso del fenómeno, muchos damnificados invadieron predios entre las comunidades de Savannah y Mangrove Bight y construyeron lo que ahora se conoce como Brisas de Mitch.

El mayor daño que dejó el huracán a su paso por Guanaja fue ahuyentar el turismo, que quedó casi en cero. Ya no hay movimiento como antes, sólo el cinco por ciento de lo que llegaba.

Varios dueños de botes que realizaban cruceros con los turistas se vieron obligados a venderlos porque la actividad ya no era rentable. El buceo también resultó afectado. Actualmente la pesca no es muy buena en esa zona porque el precio de la langosta ha bajado.

Los hoteles de fama mundial, como Posada del Sol y Bayman Bay Club, cerraron por la escasa demanda de visitantes. Las dos plantas empacadoras de pescado de la isla también resultaron dañadas y sus propietarios perdieron ingresos desde ese entonces.

Además, las montañas resultaron arrasadas por los vientos que parecían remolinos. La alcaldesa de ese entonces logró que se replantaran miles de pinos y algunos manglares.

Calles peatonales, su sello distintivo

Guanaja es la segunda isla más grande de Islas de la Bahía y en ella residen aproximadamente 11 mil habitantes.

Tras el huracán Mitch muchos guanajeños que pasaron horas de amargura en esos tres días emigraron a otras zonas del país y otros al exterior. En la zona de Mangro Bight, lugar donde más azotó el Mitch, subieron a la parte más alta del poblado conocido como el antiguo aeropuerto, donde cavaron una zanja que sirvió de refugio a unas 30 personas; otras se refugiaron en una escuela.

Las comunidades de Savannah Bight y Mangrove Bight fueron las más afectadas. En Savannah se observaron destrozos causados por el Mitch; en Mangrove, si no se conoció originalmente el lugar, pareciera que no pasó nada.

El huracán barrió con todas las casas construidas sobre pilotes en el mar. Guanaja quedó en el suelo, los fuertes vientos derribaron la mayoría de las viviendas y otras quedaron sin techo. También arrasaron con la vegetación. Guanaja era una comunidad única por sus angostas calles peatonales, especialmente en Bonacca Cay, que forman un laberinto por el cual la población se desplaza para realizar sus funciones diarias.

Sólo funciona una aerolínea y próximamente inaugurarán una sala de espera en la terminal aérea, a unos 10 minutos en lancha del centro de la isla. Guanaja ha sido visitada por artistas como Christhoper Lambert, quien supuestamente es dueño de un hotel. Las bellezas naturales de esta isla son incomparables. Hay arrecifes y sitios arqueológicos.