13/05/2026
06:33 PM

Juan Almendárez: 'Fui condenado por los escuadrones de la muerte en los años 80”

Tegucigalpa, Honduras.

Hace 76 años, el barrio Medina, de San Pedro Sula, vio nacer a uno de los intelectuales y altruistas más grandes de Honduras: Juan Almendárez, quien ha recibido muchas distinciones por diferentes organismos nacionales e internacionales.

Almendárez es un médico de profesión y convicción que lleva brigadas médicas a hondureños de comunidades remotas.

A temprana edad vivió momentos que marcaron su infancia, pero al final lo llevaron a ser un inquebrantable defensor de los derechos humanos. Además, es un multifacético escritor y protector del medio ambiente.

¿De dónde son sus orígenes?

Yo vengo del pueblo hondureño. Nací en el barrio Medina, de San Pedro Sula. Vengo de un hogar muy humilde.

¿Qué recuerda de su niñez?

Nosotros vivíamos cerca de hogares donde había mucho alcoholismo, estaban cerca los burdeles. Era un ambiente de bastante violencia; pero aprendí mucho a convivir con la gente pobre.

¿Y con ese ambiente adquirió algún vicio?

No. En ocaciones tomo una copa de vino nada más. Nunca he probado una cerveza, wisky o guaro y no fumo.

¿Qué aprendió de ese entorno?

Aprendí que las sociedades nuestras son violentas y que nosotros podemos ayudar a construir el cambio.

¿Cómo fue su vida escolar?

Recuerdo cuando tenía seis años que fui a estudiar a la escuela Pedro Nufio y mis compañeros tenían entre 16 y 20 años, la mayor parte de ellos eran mondogueros. Iniciando clases, el primer maestro llevó un arma y dijo que si alguien levantaba un cuchillo contra su persona ya sabían a qué atenerse. Lo interesante es que él cambió al conocer la vida de los mondogueros.

¿Tuvo algún acontecimiento particular en esta época?

Un día este maestro nos dijo llorando que tenía que hacer algo que él no quería. Y nos llevó al presidio de San Pedro Sula a ver la ejecución de un prisionero; y eso fue un trauma en nuestras vidas, ver cómo fusilaban a esa persona. Fue una cosa horrenda.

¿Quiénes eran sus padres?

Mi madre era obrera de una fábrica, fue una gran lectora y con sabiduría extraordinaria, le gustaba la salud, era partera y me decía: “Hijo, estudia todas las religiones, pero no te apegues a ninguna”. Mi padre fue motorista y por un problema de tierras fue asesinado.

¿Cuántos años tenía usted cuando perdió a su padre?

Tenía como siete años. Recuerdo que a las tres de la mañana llegaron a tocar la puerta y yo salí a ver, lo encontré casi decapitado. Fue un impacto terrible en toda mi vida. Pero hay algo que le agradezco a mi madre y es que nunca nos inculcó la venganza. Luego, perdimos todo con la llena del 54 y quedamos en la calle.

¿Cómo inicia sus estudios de Medicina?

Decidí estudiar Medicina y aprendí que podía estudiar esta carrera sin comprar libros, lo que hacía es que esperaba a que mis compañeros se durmieran para estudiar de noche.

Usted fue rector de la Unah, ¿cómo analiza la actual administración de la Universidad?

La Universidad actual plantea que lo anterior no sirve, y yo planteo que hay cosas positivas ahora. Pero no se puede enseñar imponiendo algo: la enseñanza y aprendizaje es conversación.

¿Cree que las tomas de los estudiantes son correctas?

No se trata de que sean correctas o incorrectas, son jóvenes, tienen derecho a pensar y tener una opinión diferente.

¿Siempre usa sandalias?

Bueno, la mayor parte del tiempo, excepto en algunas ocasiones.

¿Por qué mantiene esa vida de austeridad?

En lo posible trato de identificarme mucho con la cultura de nuestro pueblo. Me gusta ser lo que soy: coherente en lo que digo.

¿Cuál ha sido su mayor descubrimiento?

Estamos trabajando en la importancia de la biodiversidad en la causa de la enfermedad. Por ejemplo el dengue, los mosquitos sobreviven a la fumigación, el problema es que si se destruye el bosque, los mosquitos buscan la sangre de los humanos y no la de los animales del bosque.

¿Cuántos libros ha escrito?

Tengo varios, sobre todo con otros autores. Tengo de poesía, medicina, ecología, violencia, son muchos.

¿Con quién está casado?

Estoy separado, pero tengo mucho respeto y buena relación con la madre de mis hijos.

¿Cuántos hijo tiene?

Tengo tres hijos adultos, me siento muy orgulloso de ellos. Además, tengo cuatro nietos.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Es interesante saber qué significa tener tiempo libre. Yo he aprendido que uno debe tener un gozo espiritual en lo que hace.

Por ejemplo, las luchas no las veo como un trabajo, sino como un gozo espiritual. En mi tiempo libre disfruto la naturaleza y sobre todo escribir.

¿No se avergüenza de vivir en Honduras?

He tenido la oportunidad de irme del país, de trabajar en instituciones en las que podría ganar cinco o hasta diez veces de lo que gano ahora. Fui condenado por el escuadrón de la muerte, he tenido muchas situaciones complicadas; pero de aquí no salgo.

¿Por qué estuvo condenado por los escuadrones de la muerte?

Eso fue en la década de los 80. Nosotros luchábamos por los derechos humanos. Me di cuenta cuando estaba en Bolivia y aún así regresé a Honduras.

¿Sigue dando consulta gratuita?

Sí, solo que ahora lo hago por medio de citas. También tengo las brigadas médicas en las comunidades como el valle de Siria.

¿Lo que observó en su infancia lo motivó a ser defensor de los derechos humanos?

Claro que tuvo que ver. Yo soy un gran luchador de los derechos de las personas privadas de libertad, gran parte de mis amigos terminaron en la cárcel. Soy defensor de la mujer, de la trabajadora sexual porque conocí su sufrimiento, también de la diversidad sexual, y he trabajado en los derechos de los pobres.

¿Le gusta la política?

He estado en política, pero cuando estuve como candidato de la UD, renuncié a recibir un centavo del Estado para la campaña política porque creo que gastamos bastante para eso.

¿Cuál fue la mejor época de su vida?

Creo que cada época es algo diferente y cada una me ha dejado una gran enseñanza.