San Pedro Sula, Honduras.

Los desarrolladores de proyectos habitacionales apenas han presentado tres solicitudes de directrices (pasos que deben seguir para iniciar trámites de construcción) en la oficina de Urbanismo Municipal.

“Pero no hay nada concreto”, manifiesta Gaby Mahchi, director de esa dependencia.

En la actualidad, Banhprovi dispone de L4 mil millones para préstamos de vivienda, de los que L2,800 millones podrían ser colocados a través del programa Comisión Nacional de la Vivienda (Convivienda), cuyo objetivo versa en la reducción del déficit habitacional en el país.

Según la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), en San Pedro Sula faltan 85 mil casas; mientras, en el resto del Valle de Sula se necesitan 200 mil.

Obstáculos

Fernando Naranjo, directivo de la Asociación de Urbanizadores y Promotores de Vivienda (Asuprovi), dice que aunque haya financiamiento para desarrollar proyectos habitacionales, el desinterés radica en dos factores: la inseguridad en la ciudad y las invasiones en el Valle de Sula, debido a que muchos se adueñan de las casas ya construidas.

El empresario refiere a manera de ejemplo el proyecto habitacional Guacamaya etapa I y II de 800 casas, ubicado en Villanueva. Menciona que solo faltaban 20 viviendas por construir y el complejo ya había sido invadido.

Naranjo hace alusión también a lo que ocurre en el sector de Chamelecón, donde los propietarios de las casas han abandonado la zona por temor a la delincuencia. “Hace falta voluntad política para que los juzgados metan presos a los invasores de oficio”, asevera.

Además de las circunstancias mencionadas, el directivo lamenta que uno de los efectos negativos de la caída de la construcción de proyectos habitacionales sea la reducción en la generación de empleo.

“Cuando la construcción cae, el circulante se para. Con la edificación de 300 casas se generan tres mil empleos directos, esto sin contar los indirectos”, ejemplifica.

Trámites

Osmín Bautista, vicepresidente de la Chico, coincide con Naranjo en que las grandes urbanizaciones están frenadas por la inseguridad y las invasiones.

No obstante, suma otra variante: los trámites engorrosos que se deben hacer para obtener los permisos de construcción. Un problema de años que se agudiza con el paso del tiempo.

“Si bien es cierto hay dinero, los trámites siguen afectando. Son muchos y no contratan personal calificado. Con esto es imposible que la atención sea expedita”, indica el empresario.

Los inversionistas deben solicitar permisos a la Municipalidad, a la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), Antropología, Bomberos de Honduras, División Municipal Ambiental (Dima), Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), entre otros.

Esfuerzos

Carlos Sanabria, vicepresidente de Banhprovi, indica que han estado capacitando a los intermediarios financieros y a los desarrolladores sobre quiénes pueden optar a techos dignos. Un requisito indispensable es no poseer casa propia o vivir en lugar que no reúne condiciones para habitar.

La tasa de interés máxima para una casa de clase media es 11.5% y para vivienda social es 9.7%, confirma el funcionario.

“La demanda existe, pero no depende de Banhprovi, sino de los desarrolladores y de los intermediarios financieros”, señala.

Actualización

Banhprovi cerró enero pasado con 204 solicitudes y colocó L165 millones en préstamos para vivienda.

De esa cifra, el 90% (L148.5 millones) corresponde a créditos para casa de clase media y el resto es para créditos de vivienda social.

Las autoridades esperan la cifra aumente de forma considerable, con lo que se facilitará el recurso económico a las familias de escasos recursos.

Además, se revertirá el gasto por alquiler, una alternativa a la que recurre el 30% de la población que reside en San Pedro Sula que opta por una casa o apartamento. En este punto, el sector norte es el más cotizado. Comprende las colonias Jardines del Valle, Universidad, Los Álamos, Fesitranh, Los Castaños, Santa Mónica, entre otros.