La Esperanza, Honduras.

Los empresarios del turismo de Intibucá y La Esperanza se sintieron felices a inicios de la Semana Santa pasada porque centenares de turistas llegaron a esos dos municipios gemelos; pero en cuestión de horas, a gran parte de ellos les invadió la frustración.

Ellos observaron que un alto porcentaje de los turistas que llegaron, luego de dar un paseo por las calles y visitar sitios de interés, se marcharon espantados: no había energía en los hoteles, tampoco en los restaurantes, cafés y en todas las viviendas.

Los cortes repentinos de energía agobian a los más de 70,000 habitantes, golpean la actividad económica, que depende del comercio doméstico, y frenan el desarrollo del turismo.

Los habitantes desean que los turistas vuelvan en junio al Festival Gastronómico del Choro y el Vino y le piden a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) les garantice el fluido eléctrico.

“Los cortes de energía eléctrica nos están afectando seriamente. La gente que viene a visitarnos no se queda en estos municipios porque encuentran que no hay luz en los hoteles o no pueden comer en un restaurante”, dijo Dunia Nolasco Rosa, presidenta de la Cámara de Turismo de La Esperanza.
Las autoridades locales de ambos municipios han llegado a la conclusión de que las interrupciones de energía eléctrica son la consecuencia de la falta de inversión de la Enee en la renovación de la red de transmisión montada por el Gobierno de José Simón Azcona (1986-1990).

“Estamos satisfechos porque el Gobierno está invirtiendo en este departamento; sin embargo, necesitamos que nos apoye para superar el problema de la energía”, dijo Miguel Antonio Fajardo, alcalde de La Esperanza.

Según el alcalde, “ el sistema está colapsando. Ahora hay más aldeas electrificadas, es necesario una subestación”.

“No tenemos una subestación eléctrica, dependemos de una línea que viene desde El Cajón, pasa por Comayagua, La Paza y Marcala. La potencia se pierde porque hay más usuarios”, reiteró.