La precariedad económica del país, la violencia generalizada, la pérdida de valores, el desempleo y el poco acceso a la vivienda son las dificultades que marcaron el año 2012.
Los 365 días les dejaron un mal sabor a los capitalinos, que pese a sus esfuerzos no lograron cumplir sus anhelos de paz y prosperidad.
Una muestra de este panorama está en los más de 100 barrios y colonias cercados bajo el amparo del programa municipal Barrios más Seguros.
La medida, que permite cerrar los principales accesos a las comunidades, es el único escudo protector que encontraron unos 100 mil capitalinos contra la delincuencia.
El desempleo es otra de las vorágines que consumen al 10% de la población económicamente activa del Distrito Central.
Este porcentaje esconde en los fríos números a 46 mil ciudadanos desempleados.
Pese a que las autoridades de la Secretaría del Trabajo establecen que la tasa de desempleo abierto en la capital se redujo en 15%, miles de jóvenes no pudieron entrar en el mercado laboral para tener una fuente de ingresos.
De este segmento de la población, solo el 60% tiene acceso a la educación