18/04/2026
08:48 AM

'He tratado de olvidarlo, pero no puedo...”

Muchas son las historias que se han relatado y escrito sobre el huracán Mitch, pero ninguna como la de Isabel Arriola, la mujer que desafió y venció al mar aferrada a las raíces de un árbol, antes de ser rescatada por una embarcación.

Muchas son las historias que se han relatado y escrito sobre el huracán Mitch, pero ninguna como la de Isabel Arriola, la mujer que desafió y venció al mar aferrada a las raíces de un árbol, antes de ser rescatada por una embarcación.

LA PRENSA la localizó vía teléfono en su residencia en Los Ángeles, Estados Unidos. Al inicio no quería hablar sobre el tema 'porque no quiero revivir esa pesadilla', pero luego aceptó compartir su historia, cargada de valentía y dolor.

'Fue una noche de terror. El agua me arrebató a mis tres hijos y a mi esposo. Fue muy doloroso, he tratado de olvidar esos días pero no puedo.

Cuando se anunció que venía el huracán yo estaba en mi casa en Santa Rosa de Aguán. Me preocupé lo normal, no sabíamos la intensidad de ese Mitch.

Lamentablemente no nos dio tiempo de nada. A la medianoche del 26 ya el agua se había metido dentro de la vivienda, nos salimos, nos fuimos de posada adonde un vecino con el fin de estar más seguros.

Minutos después la vivienda comenzó a ceder. Nos salimos y nos encontramos en una isla, rodeados de agua, la tierra se abrió, no había dónde pararnos, nos fuimos a lo profundo, el río nos comenzó a tragar.

Yo estaba junto a mi esposo Ricardo Cándido Güity y mis hijos Ricardo Gerson Güity, de 10; Francis Elizabeth Güity y el pequeño Anderson Moisés, de apenas 4.

Nos separamos al desaparecer la islita en donde estábamos, yo tenía al más pequeño, pero la presión del agua me lo quitó de las manos. Todos se ahogaron… les tiraron cuerdas para que se agarraran, lastimosamente la corriente era muy fuerte, no se pudo hacer nada.

A mí la corriente me jaló hasta el mar, me di cuenta que estaba lejos de la orilla. Sólo le pedí a Dios que se hiciera su voluntad, oré y oré para que me rescataran.

Sola ante el mundo

En alta mar, localicé un enorme árbol que era arrastrado por las aguas.

Las ramas estaban en lo profundo, dejando a flote las raíces, a las cuales me aferré.

Estaba desesperada, atribulada, sólo las oraciones me daban la paz y el coraje de luchar por vivir. En medio del océano sólo pensaba en lo sucedido a mi familia, a la comunidad.

Pero Dios estaba conmigo protegiéndome. No podía dormir por el vaivén de las olas, pasaban las horas, se iba el día, se iba la noche y nadie me rescataba.

Comía lo que arrastraba el mar. Limones y naranjas, los cuales almacenaba. Tras cinco días en el mar, en una hora comprendida entre las cuatro y cinco de la tarde, pasó un avión cerca de donde estaba.

Había un guardacostas que buscaba una tripulación perdida y pensaron que yo era uno de los náufragos. Fui localizada cerca de Islas Caimán.

El avión avisó a un helicóptero. Me fueron a traer. Un militar norteamericano me lanzó una cuerda, me la amarré a la cintura, me subieron y luego me trasladaron al guardacostas.

Ahí estuve cuatro días, posteriormente me llevaron a Trujillo, me entregaron a una autoridad y les notificaron a mis familiares sobre el hallazgo.

Estuve en el hospital de Trujillo cuatro días y después en el barrio Cristales. No pude regresar a Santa Rosa de Aguán porque no había paso.

Me trasladé a La Ceiba, donde una organización me invitó a trasladarme a Nueva York.

Retorné, de visita, al pueblo hace cuatro años. Actualmente, estoy viviendo en Los Ángeles California, donde he tratado de rehacer mi vida.

Tengo dos nuevos hijos. José Roberto Dolmo Arriola, de seis años, y Sara Isabel, de cinco. Ellos son mi fortaleza para seguir adelante'.

  • El cuerpo de Ricardo Güity fue rescatado días después cerca de Roatán, mientras que los restos de los tres hijos de Isabel Arriola no fueron hallados.