Un alud enterró ayer a una aldea en el centro de Indonesia bajo toneladas de barro y piedras, elevando a más de 170 el número de personas desaparecidas, presumiblemente muertas, tras varios días de lluvias intensas, dijeron las autoridades.
Vecinos y la policía removían desesperadamente con sus manos los escombros en Cijeruk, donde se cree que murió hasta un centenar de personas. Helicópteros se llevaban a los heridos de Jember, hacia el este, donde inundaciones repentinas causaron por lo menos 77 muertes en los últimos días.
Algunos vecinos de Cijeruk huyeron para ponerse a salvo al escuchar un rugido en la colina de 50 metros de altura que se alza sobre su aldea rural, horas antes del desastre de ayer, dijeron funcionarios y testigos.
Otros estaban en sus casas, durmiendo o en medio de oraciones musulmanas, cuando el alud de barro, piedras y árboles caídos se deslizó por las laderas poco antes del amanecer, dijo el agente de policía Budi Warityo.
“Fue tan rápido... primero como un jet y después el ruido se hizo más y más fuerte”, dijo Sujiman, de 18 años, cuya casa no se vio afectada. “Corrimos en la oscuridad al camino principal”.
Anoche se habían recuperado 14 cuerpos, pero decenas de aldeanos estaban desaparecidos, dijo el funcionario regional Hadi Supeno, mientras las excavadoras apartaban la tierra y las casas de madera destruidas.
“Creemos que hay unas 100 personas enterradas”, dijo Supeno. Funcionarios sanitarios y de emergencias dieron cifras similares.
En el distrito de Jember, afectado por aludes e inundaciones el lunes, la cifra de muertos llegó a 77 con el hallazgo de otros 14 cadáveres, dijo el vocero de la autoridad local, Edi Susilo.
Causas
En Indonesia se producen con frecuencia inundaciones, a causa de la tala ilegal de árboles, lo cual contribuye a dejar el terreno sin barreras naturales.
Además
La catástrofe natural también destruyó, desde el domingo, 101 casas y 33 hectáreas de arrozales en la aldea de Kemiri y dejó a nueve mil 300 personas sin viviendas.