El presidente Manuel Zelaya, en nombre del Estado de Honduras y para cumplir un acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pidió perdón este viernes por la ejecución de cuatro menores en 1995 a manos de agentes de la policía.
'Debemos de aprender a promover una cultura en que haya respeto irrestricto a la vida de las personas en forma fundamental', recomendó el mandatario en una ceremonia en la Casa Presidencial, a la que asistieron familiares de las víctimas y representantes de organismos de derechos humanos.
Los jóvenes Marco Servellón, Rony Betancourt, Diómedes García y Orlando Alvarez fueron capturados por la policía mientras provocaban escándalos en los desfiles de las fiestas de la Independencia el 15 de setiembre de 1995.
Al día siguiente sus cadáveres aparecieron en cuatro puntos diferentes en las afueras de la capital. Organismos de derechos humanos llevaron el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, donde Honduras se comprometió a indemnizar a los familiares, pedir perdón a la sociedad y a nombrar una calle de Tegucigalpa en homenaje a las víctimas.
El 13 de octubre pasado la alcaldía capitalina cumplió con su parte al bautizar con el nombre de 'Cuatro puntos cardinales' a un puente de la ciudad construido frente al Estadio Nacional.
Sin embargo, la organización no gubernamental Casa Alianza acusa al gobierno hondureño de ser indiferente ante la ejecución de casi 4.000 menores de 23 años desde 1998, un alto porcentaje de los cuales sería responsabilidad de grupos de exterminio, a menudo integrado por policías, según sus denuncias.
Actualizado a las 12.32 pm de hoy viernes (18.32 GMT)
'Hondureños deben pedir perdón por violación a los derechos humanos': Zelaya
En Casa de Gobierno este día el presidente de la República recordó algunos crímenes suscitados a lo largo de la historia del país, como el caso de la época pérdida de los años 70 y 80 cuando convulsionaba toda América por problemas ideológicos, muchas veces ajenos a nuestra idiosincracia.
Zelaya resaltó que el crimen de Santa Clara en Olancho, fue motivo de repudio por todos los hondureños, razón por la cual hoy debe motivar a los hondureños a pedir perdón por todos los abusos a los derechos humanos.
'Estos crímenes son parte de la condena de nuestra propiedad en la que todos nos incorporamos como hondureños a pedir perdón pero no olvidar', indicó el mandatario.
Zelaya añadió que todos los hondureños tenemos que aprender a vencer el temor y el miedo a decir la verdad.