San Pedro Sula, Honduras.
Un llamado a la conversión, un cese a la violencia y que impere la democracia en las próximas elecciones hizo la Iglesia Católica ante miles de feligreses que participaron ayer en la tradicional misa del Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma.
Este es un tiempo de 40 días que culmina previo a la misa de la cena del Señor del Jueves Santo y que representa la prueba de Jesús al permanecer el mismo período antes descrito en el desierto previo a su misión pública.
Durante estas semanas los feligreses hacen un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo bajo el cual deben vivir conforme a un verdadero hijo de Dios.
Glenin Yovani Mejía, en su primera misa como párroco de la catedral San Pedro Apóstol, expresó que “la cuaresma no es solo un tiempo para hacer ayuno corporal sino que es un tiempo para hacer justicia y caridad”.
El religioso, además, pidió a los fieles prestar atención a la oración, meditación, el compartir con el prójimo y ser generosos con el diezmo que entreguen en sus templos. “Este es el momento justo para revisar cómo estamos llevando nuestras vidas y pedir a Dios que nos guíe por el camino en donde él quiere que estemos”, manifestó Mejía.
Líderes de las diferentes diócesis de Honduras aprovecharon las misas para enviar un mensaje de reflexión en torno a la situación actual de violencia que se vive en el país y exhortar a un cambio a quienes día a día siegan la vida de muchas personas.
De la misma manera, aconsejaron que en la próximas elecciones se practique la democracia de forma consciente pensando en el bienestar de las futuras generaciones.
Devoción
Templos y parroquias a lo largo y ancho del territorio recibieron ayer, desde tempranas horas y todo el día, la visita de miles de católicos que se regocijaron con la imposición de la cruz de ceniza.
“Esto es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba, pero lo de nuestra alma nos lo llevamos a la eternidad”, dijo Reyna Maradiaga, quien acudió a la misa de las 11 am en la catedral de San Pedro Sula. La misa de las seis de la tarde en la catedral sampedrana fue oficiada por el obispo Ángel Garachana.
Un llamado a la conversión, un cese a la violencia y que impere la democracia en las próximas elecciones hizo la Iglesia Católica ante miles de feligreses que participaron ayer en la tradicional misa del Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma.
Este es un tiempo de 40 días que culmina previo a la misa de la cena del Señor del Jueves Santo y que representa la prueba de Jesús al permanecer el mismo período antes descrito en el desierto previo a su misión pública.
Durante estas semanas los feligreses hacen un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo bajo el cual deben vivir conforme a un verdadero hijo de Dios.
Glenin Yovani Mejía, en su primera misa como párroco de la catedral San Pedro Apóstol, expresó que “la cuaresma no es solo un tiempo para hacer ayuno corporal sino que es un tiempo para hacer justicia y caridad”.
El religioso, además, pidió a los fieles prestar atención a la oración, meditación, el compartir con el prójimo y ser generosos con el diezmo que entreguen en sus templos. “Este es el momento justo para revisar cómo estamos llevando nuestras vidas y pedir a Dios que nos guíe por el camino en donde él quiere que estemos”, manifestó Mejía.
Líderes de las diferentes diócesis de Honduras aprovecharon las misas para enviar un mensaje de reflexión en torno a la situación actual de violencia que se vive en el país y exhortar a un cambio a quienes día a día siegan la vida de muchas personas.
De la misma manera, aconsejaron que en la próximas elecciones se practique la democracia de forma consciente pensando en el bienestar de las futuras generaciones.
Devoción
Templos y parroquias a lo largo y ancho del territorio recibieron ayer, desde tempranas horas y todo el día, la visita de miles de católicos que se regocijaron con la imposición de la cruz de ceniza.
“Esto es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba, pero lo de nuestra alma nos lo llevamos a la eternidad”, dijo Reyna Maradiaga, quien acudió a la misa de las 11 am en la catedral de San Pedro Sula. La misa de las seis de la tarde en la catedral sampedrana fue oficiada por el obispo Ángel Garachana.