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Estudiantes de EUA construirán la escuela 15 en aldeas progreseñas

  • Actualizado: 17 noviembre 2013 /

Contrario a otros años donde privó la tristeza por niños atropellados por vehículos cuando se trasladaban a la escuela; los de la comunidad La Bendición, El Bálsamo, terminaron su año lectivo felices gracias a la apertura de un moderno centro educativo.

Los más de 100 alumnos son parte de los beneficiados por la organización Jóvenes Ayudando a Honduras conocida también por sus siglas (SHH) integrada por estudiantes universitarios de Estados Unidos y que de 2010 a la fecha han construido 11 edificios para igual número de escuelas de la zona rural de El Progreso con altos índices de pobreza.

El grupo que llega al país tres veces al año es coordinado por Shin Fujiyama. Para el otro mes se espera el arribo de 300 jóvenes que vienen a trabajar en la construcción de cuatro escuelas más para mejorar las condiciones educativas de decenas de menores que en la actualidad reciben el pan del saber en galeras y en viviendas prestadas.

Ya no hay atropellados

“Hemos terminado este año alegres por estar en un nuevo edificio. Hoy ya no lamentamos el atropello de niños que por la necesidad de aprender a escribir y leer se trasladaban a pie a una escuela ubicada a una considerable distancia. Ellos tenían que cruzar la carretera pavimentada entre El Progreso y Santa Rita, la cual es de alta peligrosidad”, manifestó Cindi Villanueva, directora de la escuela La Bendición.

Agregó que para diciembre esperan la llegada de los universitarios para continuar con la edificación de los servicios sanitarios y tres aulas más.

Famelicia Rivera, miembro de SHH, informó que en estos momentos realizan inspecciones en centros educativos de 15 comunidades de la zona rural, “de estas cuatro serán seleccionadas para la ejecución de una nueva estructura”.

La dama explicó que para los próximos días tienen previsto también inaugurar las escuelas de La Bendición y Villa Soleada. “Al igual que estas obras, en las otras ya ejecutadas y utilizadas por los maestros para impartir sus clases, la comunidad dio parte de la mano de obra, la alcaldía maquinaria y materiales y los estudiantes trabajo y conocimiento técnico”.

Rivera dijo que hacen gestiones ante ejecutivos de varias empresas maquiladoras del municipio y en la alcaldía para que colaboren con mobiliario y material didáctico.

Antonia Mejía, madre de familia de La Bendición, manifestó que la existencia de la escuela en ese lugar les ha dado tranquilidad al enviar a sus hijos a recibir sus clases.

“Antes teníamos que rogar a Dios que llegaran al centro y regresaran bien a casa. Eso nos obligó a usar casas prestadas para abrir la escuela, hasta que llegó el aporte de la organización SHH que nos ha regalado un bonito local”.

Una de las necesidades que es urgente que la Secretaría de Educación solvente en esas escuelas es la falta de pupitres y pago de sus maestros que tienen varios meses sin que les llegue el salario.