En la casa de los Maradiaga del barrio Medina no se respira más que música. Es el “cuartel” y el hogar del Burrito y su banda, integrada por los miembros del clan, que ya grabó su primer cd con temas originales.
Carlos Luis Maradiaga, el Burrito, es el director del grupo musical, el cual tiene apenas unos ocho meses de estar sonando y ya se escucha en las fiestas y las principales emisoras de la ciudad.
Varios de sus temas son obra del Burrito, quien debe su apodo a su tierra natal, la Villa de San Antonio, Comayagua, donde los burros son un emblema.
“Cuando averiguaron que soy originario del valle de Comayagua, comenzaron a decirme burro, pero lejos de enojarme, pensé en aprovechar el apodo para ponerle nombre al conjunto”, dice Maradiaga.
La música es herencia de familia. El Burrito recuerda las tardes cuando su padre, acostado en una hamaca, le enseñaba los tonos menores en su guitarra, mientras su madre molía maíz cerca del fogón. “Yo tenía unos ocho años y desde entonces me picaba el gusanito por la tocada”, expresa.
Manifiesta El Burrito que todavía su padre Manuel de Jesús Maradiaga se defiende con la guitarra, que usa para acompañar la misa en su nativa Villa de San Antonio, mientras su madre Julia Barahona es solicitada por los vecinos por su melodiosa voz, para cantar en los rezos.
A pura solfa
Consciente que no basta la vocación para convertirse en un verdadero artista, Carlos Luis estudió solfa en la escuela Francisco R. Díaz Zelaya, de Tegucigalpa mientras tocaba en la Banda de los Supremos Poderes.
Gracias a esos conocimientos adquiridos en su adolescencia, ahora puede hacer a pura solfa los arreglos de las melodías de su inspiración, algunas de las cuales han servido para lanzar también a otros conjuntos hondureños.
Cuando un conjunto quiere ir a representar a Honduras en el exterior, sus propietarios buscan al Burrito para que le haga alguna canción porque saben que él no solamente es arreglista, sino que también pone mucho sabor a patria en sus composiciones.
Es así que ha creado temas como “Merengue rico y sabroso” y “Qué lindo es ser catracho”, que estrenaron Los Profesionales en sus mejores tiempos.
Cuando estuvo como director de Los Roland de La Ceiba, compuso temas de mucho pegue, entre ellos “La pacaya”, “Rice and beans” y “Pajarillo de verano”.
Durante ocho años dirigió el conjunto ceibeño hasta que un buen día decidió formar su propio “combito”, al darse cuenta que un músico difícilmente puede prosperar trabajando para otros, según dijo.
En sus giras por Estados Unidos como director de los Roland, fue comprando los instrumentos de lo que ahora es “El Burrito y su Family Band”, que integran; además, un hermano suyo y tres hijos.
En honor a su tierra
Cuando no están amenizando una fiesta, los Maradiaga están practicando en la casa que alquilan en el barrio Medina. La vena musical que El Burrito heredó de sus padres se ha extendido a toda la familia.
La única que no toca ningún instrumento es la compañera del Burrito, María Edith Pineda, quien por lo general hace las tareas de la casa, pero también está involucrada en el rollo de las presentaciones.
“Lo único que toco son los billetes, pues me toca firmar los contratos y cobrar”, dice riéndose la jefa de la casa.
Juan Manuel Maradiaga es quien, con su voz privilegiada, ha hecho popular algunas melodías compuestas por su hermano, como el “Homenaje a la Villa de San Antonio” en honor a la tierra natal de ambos, que se encuentra en el primer cd del grupo. Por esa canción les dieron un burro de madera como trofeo durante un homenaje que les hicieron en la villa.
Karla Edith, de 21 años, la hija mayor del matrimonio, alterna con su tío en la vocalización de los temas, aparte de ser la responsable de instalar el equipo cuando hay tocada.
Desde que estaba pequeña, otros conjuntos musicales la solicitaban a sus padres para que les sirviera como bailarina, pues tenía gracia para hacer coreografías.
Parte de su tiempo lo dedica a trabajar como contadora en una agencia bancaria.
Ella y su hermana Cintia Karina de 17 años, quien ejecuta el teclado, son las reinas del grupo, por su belleza y juventud. Cintia Karina logró perfeccionar su arte, estudiando música en la Escuela Victoriano López y actualmente está por terminar sus estudios de bachillerato en administración de empresas.
El menor del grupo es Carlitos Luis Júnior, de 13 años, el rey de la güira, un instrumento de percusión cilíndrico que sirve para acompasar música tropical, como los merengues “chucos” o clásicos.
Lo acompaña en el ritmo Miguel Ángel Ramos, el único miembro del grupo que no es de la familia, quien toca la conga o tumbadora.
Hasta la chiquitina toca
El Burrito espera que en un futuro no muy lejano integre también la banda la pequeña Catherine Pamela, de siete años, pues ya está aprendiendo a sacarle notas al teclado.
Es otra de las esperanzas de la familia que ha encontrado en la música un filón para poder vivir con dignidad, aunque no con ostentaciones.
En los veinte años que Carlos Luis Maradiaga tiene de dedicarse a explotar su arte, lo que más ha cosechado son satisfacciones. Sin embargo, se siente orgulloso de, al menos, haberle dado educación a sus hijos.
Cintia Karina está por entrar a la universidad y Karla ya trabaja como profesional y piensa continuar estudios superiores, pues en un medio como el nuestro no se deben cifrar todas las esperanzas en la música.
Mientras garrapatea notas musicales en la estrechez de su vivienda alquilada para dar a luz a un nuevo arreglo, el artista recuerda los momentos difíciles que ha tenido que pasar para introducir su primer cd.
En algunas emisoras ni siquiera se dignaron escucharlo cuando se los presentó, aunque otras como la Radio El Mundo le están dando todo su apoyo, dijo.
Uno de sus sueños es construir su propia casa en un terreno que compró en la colonia Santa Marta, con los pocos recursos que ha logrado a puro talento, desde que comenzó a tocar en el conjunto “Patepluma” de Santa Bárbara, después de salir de la banda de los Supremos Poderes.
Ha sido una larga trayectoria que comenzó solo, llevando sus sueños a todas partes. Ahora los comparte con su familia y cree que está comenzando a hacerlos realidad.
Villa de San Antonio
Letra y música de Carlos Luis Maradiaga
Un bello pueblo en Comayagua nació
Es el pueblo de donde soy yo
Y orgulloso estoy
Y hoy dedico a ti esta canción
Villa de San Antonio hoy te canto a ti
Al pueblo donde nací
Sus tradiciones son lindas
Yo te invito a mi pueblo
El 13 de junio
A la feria de mi patrón
Pueblo lindo que me vio crecer
Con gran gente de gran corazón
Bello, pueblo te extraño
Donde quiera que voy
No me olvido de ti
Porque estás formado y rodeado
De recuerdos.
Ay, ay, de recuerdos de mi niñez
Villa de San Antonio hoy te canto a ti
Al pueblo donde nací
Sus tradiciones son lindas
Yo te invito a mi pueblo
El 15 de enero
A la feria de mi Señor
Qué lindo el pueblo donde nací
Un día de tus sombras pueblo me fui
Buscando un nuevo horizonte partí
Y al recorrer los años no me olvido de ti
Aquí en la Villa de San Antonio nací
Mi lindo pueblo no me olvido de ti
Aquí en la Villa de San Antonio nací
Un gran villeño soy de corazón.