San Pedro Sula, Honduras.

La Fundación Ruth Paz ha registrado un crecimiento acelerado en la incidencia de casos de niños y adultos con graves quemaduras, producidas en su mayoría por líquidos calientes.

Los especialistas estiman que el incremento solo en diciembre es del 70%, por lo que piden a los padres vigilar más a sus niños.

La mayoría de los menores son atendidos en el hospital Mario Rivas, pero se han creado alianzas con la fundación Ruth Paz para mejorar sus tiempo de recuperación, indicó Juan Craniótis, cirujano pediatra.

“Este incremento se da todos los años. Afortunadamente, este año los mismos médicos que trabajamos en la sala de quemados del Mario Rivas también estamos en el Ruth Paz. Es una estrategia en la que traemos al Ruth Paz a los pacientes del Rivas, aquí se les hace la limpieza en sala de operaciones, se les hace todas las curaciones y regresan al Mario Rivas, donde se recuperan y son regresados a su casa”, explica.

Craniótis añadió que antes estos niños quedaban en el Rivas esperando un cupo hasta tres semanas y algunos se infectaban, por lo que su condición de salud empeoraba. Con esta nueva modalidad han notado una reducción importante en las complicaciones que antes presentaban.

Los costos

Las curaciones de una persona con quemaduras pueden llegar a costar hasta L100 mil a nivel privado.

Peggy Kipps, coordinadora del Ruth Paz, dijo que gracias a la ayuda de personas que siempre apoyan a la fundación, este fin de semana pudieron enviar a dos niñas a Boston, Massachussets para recibir el tratamiento necesario con el fin de que las marcas que dejan las quemaduras sean menos evidentes.Elizabeth Sabillón es una de las niñas que viajó. Tiene siete años y se quemó el 70% de su cuerpo cuando una bandeja con manteca hirviendo le cayó mientras jugaba con su hermano de nueve años.

Su madre Dayanara Martínez dice que si no fuera por Ruth Paz no sabría que habría pasado con su hija y que probablemente estaría desfigurada.

La otra beneficiada es Stacy Espinal, de 10 años de edad, quien dejó caer un fósforo encendido en su ropa hecha de crinolina y esta se incendió en segundos, fundió la tela con su piel, causándole graves quemaduras en sus caderas, piernas y glúteos.