El ex alcalde Héctor Guillén (1990-94) asegura que la ciudad creció ordenadamente hasta su administración, pero que “el gusanito de las aspiraciones políticas” y los gastos exagerados en pago de planillas de los últimos alcaldes han provocado que el desarrollo se detenga.
Refirió que la actual Corporación Municipal está trabajando sin rumbo porque “no tienen idea” de qué es lo que tienen que hacer y el ejemplo es que ni siquiera se actualizaron los valores catastrales este año.
¿Considera que los sampedranos tienen la ciudad que se merecen?
Definitivamente no, es una ciudad extraordinariamente ubicada y con una zona de alta producción. La riqueza más grande de los sampedranos es que les gusta pagar sus impuestos; si el Alcalde hace obras, el pueblo le paga pero si no hace nada entonces dejan de pagar. No tenemos la ciudad que deseamos.
¿Cuáles son las mayores debilidades?
La ciudad está en un abandono total, la gente ha perdido la fe, la gente responde a los buenos gobiernos pero cuando ve que pasan ocho meses y no arrancan porque no agarran rumbo, entonces dejan de pagar.
¿Problemas graves que se deben atacar con urgencia?
Primero la inseguridad, eso es grave. Se están haciendo esfuerzos muy grandes, la policía lo está haciendo y es urgente retomar esa tasa de seguridad para que no se vaya al gasto corriente. Hay abandono total en sus calles, el desempleo y manejo de desechos sólidos. No hay relleno sanitario sino que retornamos al crematorio.
¿Coincide en que el atraso es de 16 años?
No sólo son 16 años los que estamos atrasados, el desarrollo de la ciudad se paró con la llegada de Luis García; al consolidar su promesa de campaña de pavimentar Cabañas hicieron más populismo que desarrollo urbano y se pierde totalmente el ordenamiento. Luego Roberto Larios se concentra en las concesiones y se desenfoca en el desarrollo de la ciudad. Hay que destacar que sí trabajó en el área de cultura y un poco de calles. Llega Óscar Kilgore que es el alcalde que más se acomoda al seguimiento al plan de desarrollo urbano. Sus dos primeros años fueron buenos, pero le nace el gusanito de la candidatura presidencial y se desenfoca de la ciudad. Luego Rodolfo Padilla entra con un plan de gobierno bien conceptualizado pero en el camino perdió el rumbo; entra en un proceso de consolidación política y se convierte en una fuente de empleomanía para el Partido Liberal que hace que la municipalidad crezca en empleados y en deuda, de 2,500 la dejan en 4,500.
¿Qué piensa de la actual corporación?
No tienen rumbo. Yo siento que el alcalde Juan Carlos Zúniga tiene buenas intenciones pero hasta ahí llega. Los regidores no tienen concepto ni conocen antecedentes ni la importancia de dar seguimiento a las obras. No tiene idea de cómo gobernar y si la tienen no la ponen en práctica. Ni tan siquiera se actualizaron los valores catastrales y eso es un ejemplo del poco conocimiento que se tiene de la administración pública ya que pudiera ser un ingreso para una municipalidad quebrada.
¿Qué ha faltado en los alcaldes?
No tienen conocimiento urbanístico y el mal asesoramiento. Se desenfocan y se pierden cuando llegan al poder porque les nace el gusanito de la reeeleción. Si los alcaldes permitieran ayudarse con verdaderos profesionales y aprovecharan la experiencia, se pudiera hacer un plan estratégico; pero la gente se va a estrenar a las administraciones y ése es el problema. La Corporación debe tener un líder que tenga visión y un presidente que respalde. No hay plan regulador vigente y eso implica muchas cosas.