Más que una entrevista fue una charla de mucho provecho con una institución del periodismo moderno. Antes de acceder a responder a nuestras preguntas, Ruth Merino le pidió al fotógrafo, con su característico buen humor, que la retratara como ella no era, porque así saldría mejor.
La asesora del diario Nuevo Día de Puerto Rico estuvo en San Pedro Sula durante seis días transmitiendo sus vastos conocimientos en materia de géneros periodísticos a los miembros del departamento de Redacción de LA PRENSA
Como conferencista del Centro Latinoamericano de Periodismo y de la Sociedad Interamericana de Prensa se la lleva viajando de uno a otro país haciendo lo suyo. “Como nadie me necesita, puedo hacer lo que a mí se me antoje”, vuelve a bromear la conferenciante de origen chileno.
Merino recordó lo que había dicho en el seminario: hay que poner protagonistas en nuestras historias diarias, para darles más sabor y realismo a los hechos que cubrimos.
Volvamos a las crónicas porque ellas resaltan los hechos en el tiempo a través de la recreación.
¿Cuáles son las limitaciones que tiene el periodista aun cuando haya libertad de prensa en un país?
Pienso que la libertad de prensa nunca es completa porque tiene limitaciones que no siempre son políticas, como las limitaciones legales, las de tiempo y las de recursos. Gracias a Dios en países como el suyo y el mío existe la libertad de prensa que permite llevar a cabo una labor periodística de altura. Pero hay que tomar en cuenta que también existe la autocensura que imponen la situaciones de peligro.
¿Hasta qué punto nos pueden limitar esas situaciones de peligro?
En lugares como México existe libertad de prensa, pero también existe el problema de la autocensura debido al peligro que tienen los periodistas, especialmente aquellos que escriben sobre temas controversiales como el narcotráfico. Éste es un tema interesantísimo pero también peligroso, porque pone en riesgo la vida del periodista.
Ha llegado un momento en que el periodista se pregunta: ¿qué voy a decir yo que no comprometa mi vida ni la de los míos?
En Colombia, por ejemplo, muchos periodistas se van al exilio. Allí también hay un problema serio.
El periodista tiene que escoger entre qué voy decir que no ponga en riesgo mi seguridad y la de mi familia. Por ejemplo, en Colombia muchos periodistas se van al exilio. En regímenes donde no existe libertad de prensa, donde el Estado está limitando esa libertad, la persona que intenta desarrollar una labor periodística de altura no la va a poder hacer.
¿Cuál ha sido la entrevista más difícil que le tocó hacer en sus inicios como reportera?
Las entrevistas difíciles son, a veces, las entrevistas de la gente que no quiere hablar. Solamente en dos ocasiones en mi vida me ha sucedido que aceptaron la entrevista pero luego no querían hablar. Entonces hay que usar estrategias para no perder la entrevista.
¿Un ejemplo?
Te voy a mencionar a Sylvester Stallone. Yo lo entrevisté cuando estuvo en San Juan, Puerto Rico, pero antes hubo un problema con él. Eran las once y media de la mañana cuando él acordó la entrevista. Me dijo: Voy a estar a la una de la tarde en el gimnasio del hotel. Yo estuve una hora y media esperando que bajara y cuando al fin lo hizo pasó frente a mí y se fue directo al gimnasio, sin decirme nada.
No me pareció aquello y sin embargo decidí esperar un poco más y como no dio señales de querer hablar conmigo me fui a encararlo: señor Stallone, usted aceptó hablar conmigo hace una hora y media. él entonces me contestó tranquilamente que la verdad es que ya no quería dar la entrevista.
Disculpe, señor Stallone, pero su tiempo es tan valioso como el mío. Si usted me hubiera dicho hace hora y media que no quería la entrevista, yo lo hubiera dejado tranquilo y me hubiera marchado.
Como yo estaba hablando fuerte comenzó a acercarse la gente que estaba en el gimnasio y fue entonces que él me dijo: está bien, vamos a hablar. Mi táctica de hacerme la enojada había dado resultado. Después cambié mi actitud por una más agradable.
Usted dijo en el seminario que el periodista no debe perder de vista los hechos correctos al momento de escribir. ¿Por qué?
Porque ésa es la razón de su profesión. Una secretaria no puede ir a escuchar a los legisladores ni a un hospital para ver qué pasa allí. La vasta mayoría de la gente no puede ir a los sitios donde está la noticia.
Nosotros sí tenemos la obligación de estar allí para obtener la información correcta y se la damos al público que no puede estar allí porque son médicos, abogados o tienen otros trabajos.
¿Qué retos tienen los periodistas en el presente siglo?
La diferencia entre el siglo anterior y el actual está en la tecnología y las oportunidades que la misma ofrece.
En el siglo 20 ya estaba Internet y los periódicos electrónicos; pero el 21 es el que nos va a hacer volar con tantas innovaciones.
Entonces el reto está en que nos actualicemos, volver a las universidades si es necesario. Yo lo voy a hacer, voy a tomar cursos de computación porque nuestros medios se están transformando a pasos agigantados y lo que viene nadie lo sabe.
Para este siglo se cubrirán cosas que no se cubrían antes y la información que descuidamos ahora más adelante la vamos a cubrir como periodistas.
¿Le está ganando la partida el periodismo digital al impreso?
El periodismo impreso no desaparecerá con la globalización de Internet, ya que ahora los periodistas tendrán que ser más rigurosos y ofrecerle al público otros elementos que la red de redes no ofrece.
Ahora las salas de redacción deberán enfocarse en mostrar un periodismo innovador, creativo y muy humano, para que el lector no sea acaparado por Internet.
¿Cómo debe enfrentar el periodista al quehacer cotidiano?
Yo siento que la actitud correcta es la siguiente: lo que yo sé nadie me lo va a quitar. Sabemos escribir y eso no todo el mundo lo puede hacer. Somos una minoría la que tiene la suerte de dominar las técnicas para escribir. La pregunta es: qué nos hace falta y cómo lo vamos a aprender. Cómo vamos a luchar contra las presiones.