Desde un corte de cabello sencillo hasta un diseño extravagante como el de un garrobo subiendo por la cabeza se hacen en la barbería Moderna que ha sobrevivido al paso del tiempo en San Pedro Sula.
Las nuevas tendencias en la moda han traído consigo cortes de cabello muy llamativos, con las formas más disparatadas y divertidas y eso lo han tomado en cuenta los propietarios de la peluquería, una de las más antiguas de la ciudad.
Hay personas que se hacen este tipo de cortes tan solo para llamar las atención de los demás. Otras se hacen un corte un poco ridículo quizá, pero son originales al máximo y eso es lo que cuenta, según dice Aissa Sabillón, una de las peluqueras especializadas en complacer los caprichos más extravagantes de clientes de ambos sexos.
No hay nada extraño en que un niño pida un corte al estilo de Daddy Yankee o que una damita quiera salir de la peluquería luciendo como Victoria Becham; pero que un chavo pida que le formen arañas en la cabeza o un balón de fútbol, ese ya es otro cuento.
Aissa y su compañero Virgilio Antonio no solamente aprendieron a hacer los estilos tradicionales en cortes y peinados, sino también las extravagancias que exigen quienes quieren ser originales o poner la nota sobresaliente en un estadio o en una fiesta.
A veces los clientes piden el corte a su antojo dando las indicaciones de lo que quieren y otras veces los estilistas les presentan modelos en Internet con los cortes más raros para que escojan.
Aissa llama cortes tribales a los diseños que recuerdan a los que se hacían los indios de algunas tribus y consisten en líneas onduladas y rombos en las sienes. Este estilo es solicitado generalmente por los menores.
Peluquería insigne
Cuando la peluquería estaba localizada en lo que ahora es la zona peatonal, los cortes fuera de lo común que más pedía la gente eran la planchita y el corte con navaja.
También el corte que usaban los militares que consistía en rapar toda la cabeza dejando solo un mechón corto al frente, dice el propietario de la peluquería, Mario Zavala.
Cuando don Mario Zavala llegó en 1972 a trabajar a la Moderna, ya el establecimiento tenía 40 años de existir.
En sus inicios como barbero se trabajaba a punta de tijera porque no había máquinas eléctricas, dice. Nació en Trinidad, Comayagua, siendo su padre el barbero del pueblo, por eso cuando llegó a San Pedro Sula ya tenía noción de cómo se corta el pelo porque veía en su niñez lo que su padre hacía.
Comenzó lustrando zapatos y barriendo en la barbería Tropical del barrio Medina hasta que le dieron la oportunidad de sustituir a uno de los viejos barberos que abandonó la silla para agarrar una “parranda” interminable. A los tres años de laborar allí saltó a la Moderna que era una de las barberías insignes de la ciudad por su modernismo y antigüedad.
Algunos de sus clientes eran personajes que se hospedaban en el cercano hotel Sula, el más lujoso por ese tiempo.
Los extranjeros pagaban en dólares, pero los peluqueros preferían que les pagaran en moneda nacional porque los billetes estadounidenses nadie los aceptaba.
Zavala recuerda que en una ocasión llegó el entonces embajador de Estados Unidos, Felipe Sánchez a afeitarse y en otra el cantante mexicano Cornelio Reyna a que le quitaran unos pelitos de la barbilla, ya que era lampiño.
El artista tendría una presentación por la noche en el campo Agas y quería lucir impecablemente afeitado, según expresó.
Cuando el propietario cerró la peluquería, Zavala abrió una con el mismo nombre como para recuperar su tradición de prestigio, de tal manera que considera que la Moderna nunca desapareció.
“Compré un sillón de madera y me instalé en el callejón de un edificio del barrio Guamilito. Por ese tiempo ya me había casado, así que comencé a enseñarles a mis hijos el oficio”,dice.
Ahora sus tres hijas y su hijo Mario Roberto trabajan con él en la barbería que funciona en mismo barrio, aunque en otro edificio.
Mario Roberto incluso da clases de peluquería en el mismo negocio y a la vez hace servicio social porque corta gratuitamente el cabello a los niños de la calle que quieran servirle de modelo.
El arte viaja
Comenta Mario Roberto que Cristofer Turcios, uno de sus exalumnos, ahora trabaja en una peluquería de Chicago, Estados Unidos, adonde también hace cortes extravagantes mucho más atrevidos que los que se hacen aquí en Honduras.
Algunos de los clientes de Cristofer son también hondureños, quienes le solicitan que les haga diseños con la bandera de Honduras cuando juega la Selección catracha en ese país.
Aquí en San Pedro Sula también muchos cipotes van al estadio luciendo motivos de su equipo o de la Selección en su cabeza; pero inmediatamente después del partido van a la barbería para que les pasen la navaja porque sus padres los regañan si llegan a la casa con esas “locuras”, comenta Aissa.
Hay para todos los gustos, pero la mayoría de los clientes de la vieja barbería son personas que la visitan por tradición desde que sus padres los llevaban porque estaban peludos y no para que les hicieran uno de esos extravagantes diseños que en aquellos tiempos hubieran causado risa o asombro.