01/12/2022
10:07 PM

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Desbordan su fe y esperanza en la Madre de Honduras

Feligreses de todo el país junto con las nuevas autoridades del Gobierno se rindieron a los pies de la Patrona del pueblo católico hondureño.

TEGUCIGALPA

Aquellos tiempos de algarabía y tumultos, desdibujados por el covid-19, se extrañan en la Basílica de Suyapa. No obstante, la fe desbordada por los fieles seguidores de la Morenita no da cabida a la nostalgia.

Aunque 50,000 suene poco en comparación con el casi millón de visitantes que recibía en el día de su aniversario, la fiesta por su cumpleaños 275 se celebró a lo grande.

El festejo comenzó con la tradicional alborada, que aunque amainada por las circunstancias actuales, fue emotiva y llena de color y música.

Desde la madrugada de ayer, los fieles a María Suyapa comenzaron a llegar a la casa de la Virgen, para tener ese momento espiritual hacia la pequeña imagen, que era revelada por las lágrimas que derramaban sus ojos.

En todo momento voluntarios de la Iglesia Católica ayudaban a que las personas mantuvieran el orden, el uso y entrega de mascarillas, la aplicación de gel en manos y la desinfección de los espacios.

Bajo un fuerte sol, pero con la sombra de la Basílica, decenas de feligreses hacían una extensa fila para ingresar y estar a unos pocos centímetros de la Virgen de Suyapa para hacer sus plegarias y dar gracias por los milagros.

Algunos de pie, otros de rodillas, sus manos juntas por las palmas a la altura de la boca y con la cabeza inclinada hacia abajo y los ojos cerrados.

Según las autoridades de la Basílica de Suyapa, al menos medio millón de personas llegaron a visitar a la Morenita, durante la novena y solo ayer se estima que unas 50 mil personas arribaron a venerar a la Patrona de Honduras.Misa de honores.

La presidenta Xiomara Castro junto con varios funcionarios de su gabinete participaron en la eucaristía celebrada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez en la Basílica de Suyapa.

A las 9:00 de la mañana con un templo lleno de fieles hijos de la Virgen, se inició con la solemne eucaristía para conmemorar los 275 años del hallazgo de la Virgen de Suyapa, celebrada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

A este importante acto religioso llegó la presidenta Xiomara Castro, su gabinete de gobierno y el alcalde de la capital, Jorge Aldana, entre otras autoridades.

Además de los presbíteros de la Arquidiócesis de Tegucigalpa y la Conferencia Episcopal de Honduras.Durante la homilía, el cardenal Rodríguez mandó un importante mensaje a la población, a la Presidenta y sus funcionarios.

Lo primero que recalcó es que Honduras necesita testigos de fe, ya que solo así se podrá refundar el país.

“Qué bien nos hace ver a Jesús cercano a todos nosotros, qué bello sentir a la virgencita cercana a cada uno. Cautivados por el modelo de Jesús deseamos construir una nueva sociedad hondureña, llorar con los que lloran y comprometernos con una Honduras nueva, pero no como obligación, sino como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad ”, expresó el cardenal.

Víspera

La alegría y la emoción de muchos católicos por ser los primeros en felicitar a la Morenita en su casa se mantiene a pesar de las restricciones que por la pandemia se han tenido que practicar.

La detonación de fuegos artificiales iluminó el cielo y provocó que los feligreses que se apostaron afuera de la casa de la Morenita aplaudieran y gritaran con fervor.

Por segundo año, la tradicional alborada se desarrolló de manera diferente, sin la presencia de los más de 2.5 millones de peregrinos que antes llegaban convocados por la fe hacia la Virgen catracha, pero que por la pandemia y por recomendación de la Iglesia Católica se prefirió realizar un acto sencillo, pero lleno de amor para Suyapa.

Entre las actividades que se desarrollaron durante la espera de la llegada del 3 de febrero, fue un concierto ofrecido por la Orquesta Filarmónica de las Fuerzas Armadas.

Mientras estos actos se realizaban, decenas de feligreses ingresaban a los alrededores de la Basílica para encender una vela, escuchar el concierto o esperar para ingresar a la misa solemne en honor a Suyapa.