Tegucigalpa, Honduras.

“La paz en Honduras es posible”, exclamó monseñor Juan José Pineda mientras daba tres fuertes manotadas al púlpito que resonaron en el imponente santuario de Suyapa.

El contundente mensaje se dirigió al alto mando y los miles de soldados que abarrotaron el templo en el séptimo día de la novena a la Virgen de Suyapa.

Durante la homilía de la misa celebrada a las Fuerzas Armadas (FF AA), monseñor lanzó un nuevo llamado al desarme general de la sociedad hondureña.

La petición de Pineda estuvo ligada a su exhortación para buscar la paz social y renunciar a la violencia como mecanismo para solucionar los conflictos.

La fidelidad de todos los años llevó a las diferentes ramas de la institución a salir de los cuarteles y presentarse nuevamente para rendir honores a la Morena en el 268 aniversario de hallazgo de la imagen.

Viejos combatientes hondureños que participaron en la guerra de las cien horas, contra El Salvador, dan fe que durante el conflicto una bella morena apareció para proveerles de agua y alimento.

Foto: La Prensa

Ayer durante la celebración religiosa, los militares ofrendaron majestuosos arreglos florales con el escudo de cada rama castrense.
El amparo que Santa María de Suyapa brindó a sus soldados le granjeó el honroso título de Capitana General, mediante decisión del expresidente Oswaldo López Arellano en 1969.

Llegó Freddy Díaz, comandante general del Estado Mayor Conjunto, junto a delegaciones de la Secretaría de Defensa y las Fuerzas Aéreas y Naval, que pintaron de verde olivo, azul y blanco el templo.

Al acto también asistió el presidente de la república, Juan Orlando Hernández, así como miembros de su familia, el Gabinete de Gobierno y otros funcionarios.

Llamado a la paz

La homilía inició con reflexiones sobre la paz y terminó en la misma línea. Cada frase giró en torno a esta palabra de tres letras, pero que en Honduras es una utopía.

“La paz no es una ausencia de guerra y no es un equilibrio de fuerzas, la paz requiere un orden y es fruto de la justicia”, aclaró el obispo auxiliar de la Diócesis de Tegucigalpa.

Luego advirtió que “la paz peligra muchas veces y por eso resulta importante la defensa de los derechos humanos”.

En ese sentido, el prelado exhortó a abandonar la violencia para resolver problemas y con un sonoro “nunca” -repetido tres veces y con un profundas pausas- enfatizó que no es una respuesta.

Esta reflexión abrió el camino para recordarles a las autoridades del Gobierno una exigencia que la Iglesia Católica lleva varios años solicitando ante la tenencia y portación de armas.

“Es la tercera vez que lo digo y quiero insistir mucho, respeto a Honduras, nuestro país necesita ciudadanos no armados. Tres veces lo he dicho”, insistió Pineda.

Foto: La Prensa

El presidente Juan Orlando Hernández y su madre Elvira Alvarado en el inicio de la misa.
Monseñor comparó que “aquí se comercializan armas como si se compraran tortillas, arroz y frijoles”, a la vez que calificó como “absurdo que creamos que son un medio para resarcir los derechos violados”.

El presidente Hernández subrayó en su discurso las palabras de monseñor.

Agregó que el país se merece ciudadanos sin armas ni violencia.

“Yo me hago cargo de trasladarlo al Congreso Nacional porque son ellos los que tendrán que opinar y debatir y me parece oportuno el llamado que ha hecho monseñor Juan José Pineda para que los diputados puedan considerar esa propuesta”, remarcó Hernández.

“El derecho a la vida, a la libertad, a vivir en paz y tranquilidad Dios nos los da y nadie nos lo puede quitar”.