Bares y lupanares desde la zona fronteriza entre Honduras y Guatemala hasta la frontera chapina con México en Tecún Umán son prisiones de cientos de menores hondureñas víctimas de la trata de personas.
La aventura convertida en pesadilla comienza en suelo catracho y se desarrolla en el país vecino. LA PRENSA hizo un recorrido y corroboró la forma de operar de redes internacionales del crimen organizado que se dedican a engañar, vender y explotar a las niñas.
A las nueve de la mañana comienza el éxodo por Agua Caliente y El Florido, departamentos de Ocotepeque y Copán, en el occidente de Honduras. Al ver las largas filas de migrantes caminando por la carretera que une a Honduras con Guatemala, el paisaje asemeja a una procesión de Semana Santa.
Hombres, mujeres y niños viajan por igual. Con pocas pertenencias o ninguna a cuestas. Una mochila y un termo de agua, como mucho, los acompañan en su travesía.
Todos son presa fácil de los delincuentes, pero desde hace unos años hay un objetivo que puede generar más ganancias que el asalto o la estafa: las niñas.
Cientos de menores cruzan a diario la frontera con rumbo a Estados Unidos. En 2007, más de 2,700 niños emigraron del país. La mayoría va en busca de sus padres quienes ya se encuentran en suelo norteamericano; otras emprenden el viaje como una aventura, acompañados de amigos sin imaginar los riesgos y peligros que los acechan.
Así operan
Desde que inicia el trayecto, algunas jovencitas son víctimas de los delincuentes, quienes las despojan del poco dinero y pertenencias que cargan. Allí comienza el calvario.
Los asaltantes las dejan desorientadas sin saber qué hacer y una 'mano amiga' nunca falla.
'A mis dieciséis años decidí vivir la aventura de viajar mojada, mi madre vive en Los Ángeles y quería reunirme con ella. En el camino me abandonó el coyote que me habían pagado, me quedé sin dinero y no sabía qué hacer. Una mujer me ofreció ayuda llegando a Esquipulas, pero cuando me llevó, me dejó en un bar y allí perdí mi virginidad y mi vida, me explotaron y durante casi tres años permanecí presa. No tenía ropa y lo que ganaba era para pagar lo que me daban, fueron tiempos difíciles', relata Dilcia, una hondureña víctima de los tratantes.
A otras muchachas, los taxistas que cubren rutas cercanas a la frontera les ofrecen 'aventones' y llevarlas a un sitio donde les puedan ayudar, pero en realidad cobran por ellas. Los engaños con ofertas de trabajos 'decentes' son otra forma de conseguir menores para la prostitución.
En esta red juegan su papel los polleros, los transportistas de camiones y los propietarios de bares.
'Es una red grande, a diario son muchas las niñas que caen en este negocio, a ellos no les importa nada, sólo quieren que las que llegamos a sus bares trabajemos y así ganar dinero. Yo pude salir de ese mundo y ahora trabajo para ayudar a las jóvenes que son víctimas de estos abusadores, pero es horrible ese mundo', finalizó Dilcia, quien ahora es voluntaria en una organización que combate la trata de menores en la zona.
Un informante de LA PRENSA en Guatemala reveló cómo reclutan a las menores.
'Buscan a las hondureñas que andan tratando de cruzar para venderlas en Guatemala en los bares y las casas de cita, buscan a las que están en peores condiciones. Las mantienen en las pensiones de mala muerte, tienen un contacto que es el que las consigue. Aquí en Esquipulas hay uno, le dicen 'El Muerto'. Este tipo, además de pasar mojados, también vende a las niñas en Guatemala. Son bastantes las menores hondureñas que hay aquí. En Esquipulas, hay muchas familias que tienen niños hondureños que han sido abandonados por las jovencitas, que cuando se ven embarazadas los regalan', comentó.
La trata de adolescentes centroamericanas para explotación sexual es un fenómeno creciente que involucra a organizaciones criminales transacionales, así como a una amplia red de enganchadores, camioneros, proxenetas y autoridades migratorias y policíacas en los países centroamericanos y en México.
Millonario negocio, ¿difícil de descubrir?
La Dirección General de Servicios Especiales de Investigación en Honduras confirmó que existen informaciones de que el pago que reciben los traficantes de personas por vender a una menor hondureña es de hasta tres mil dólares.
'Aquí hasta los taxistas cuando encuentran adolescentes abandonadas, las llevan a un lupanar. Ahí les pagan de 100 a 150 quetzales (de 263 a 400 lempiras). En la ciudad de Guatemala, si un taxista ve a una menor desprotegida en las calles y la traslada a un prostíbulo, los dueños le pagan de 300 a 500 quetzales por ella (de 789 a 1,315 lempiras). Hemos realizado rescate de menores en el país, este año se ha coordinado la recepción de menores deportados por el punto de Corinto, Cortés, y se han puesto a la orden del INHFA mientras se localiza a los familiares.
Hace dos semanas se hizo un operativo en San Pedro Sula donde había menores en un supuesto Karaoke y fueron puesto a la orden de la Fiscalía, hemos tenido alguna información que la venta de una menor virgen oscila entre los dos mil a tres mil dólares. Hemos coordinado con la policía de Centroamérica y el Caribe y se ha logrado un intercambio de información donde conocemos sobre la posibilidad que menores no sólo hondureñas sino que de Guatemala y El Salvador trabajan en bares encubiertos, pero que no se ha podido comprobar', afirmó Gustavo Fajardo, jefe de la DGSEI.
Las autoridades también conocen de casos en que las mismas familias venden a las pequeñas al mejor postor y por ello es más difícil identificar estos delitos.
En Chiquimula, el jefe de la comisaría 23, Jaime Martínez, aseguró que la policía realiza operativos en los bares y casas de citas de este departamento y encuentran a menores de edad, pero la mayoría porta documentos falsos. 'En el pasado, una municipalidad de la zona otorgó identificaciones a menores de edad que imposibilitaban su rescate, otras piden que no se les saque de estos lugares. A través de la policía comunitaria hacemos una labor de prevención', se excusó.
Ruta
La ruta del tráfico de niñas a Chiquimula desde Honduras y El Salvador ya está identificada. Desde allí, las trasladan a Ciudad Guatemala y frontera con México. Los primeros puntos saliendo por El Florido, en Copán, son Camotán y Jocotán, en Guatemala. Éstas son zonas de prostitución infantil. Luego, las pequeñas son llevadas a las aldeas de Chiquimula.
Por la frontera de Agua Caliente, Ocotepeque, la ruta llega a las aldeas guatemaltecas de Concepción Las Minas, San Jacinto, La Majada y Tizubín, antes de alcanzar Chiquimula. Este último lugar está identificado como zona de tráfico de menores con fines sexuales y prostitución infantil.
'En el caserío Mango Solo se da el tráfico de niños de Honduras a Guatemala, aquí antes se pedían papeles, pero la complicidad de la Policía y juzgados convirtió esta operación en un negocio', denunció Belia Rodas, Coordinadora del Conamic, en Guatemala, en un informe presentado en el año 2006.
Esta institución ha realizado varios estudios sobre el tema, encontrando la corrupción oficial como obstáculo principal para combatir el flagelo.
'En Izabal, en el municipio de Morales, se reportan menores hondureñas trabajando en prostíbulos; en la zona del Cacao, fronterizo con Honduras, se conoce de una señora que busca a niñas de 12 a 13 años y las trae a los bares en Guatemala', afirma en un comunicado.
Los vecinos no quieren hablar del tema. Las niñas están amenazadas, tampoco denuncian. Para muchos, hablar de la venta de menores los pone en riesgo, pues consideran que hay una estrecha relación entre el tráfico de drogas y la prostitución.
Glosario
- Enganchador: Es quien involucra a las niñas en esta actividad ofreciéndoles trabajo o ayuda a ella y su familia.
- Pollero: Moviliza a las niñas de un lugar a otro.
- Explotador directo: Dueño de los lugares donde se prostituye y comercializa con las niñas .
- Cliente: Personas que buscan gratificarse sexualmente con las niñas.
- Chulo, Novio o Rufián: Quien se aprovecha física, emocional y económicamente de la relación sentimental de las niñas prostituídas.
- Fichas: Las niñas reciben fichas por la bebida que el cliente consume y por cada uno que 'atienden', luego las cambian por dinero.