25/04/2026
11:08 PM

De drogadicto pasó a orientador

Corría el año 1985. Aquella fría mañana, en el parque La Merced de Tegucigalpa, varios estudiantes del instituto Vicente Cáceres revisaban sus tareas, pero uno de ellos hacía algo más: escondido tras una de las bancas confeccionaba con rapidez unos cigarros que rellenaba en un ochenta por ciento con dormilona. El resto era marihuana, pero el joven los vendía como si fueran solo de ésta última hierba.

Corría el año 1985. Aquella fría mañana, en el parque La Merced de Tegucigalpa, varios estudiantes del instituto Vicente Cáceres revisaban sus tareas, pero uno de ellos hacía algo más: escondido tras una de las bancas confeccionaba con rapidez unos cigarros que rellenaba en un ochenta por ciento con dormilona. El resto era marihuana, pero el joven los vendía como si fueran solo de ésta última hierba.

Rafael Mejía pese a ser un cipote, sabía sacarle el jugo a su negocio y además preparaba y consumía sus propios carrucos , pero estos los preparaba sólo con marihuana.

Debido a ello pasaba 'arriba' prácticamente las 24 horas del día hasta, que de repente, se desconectó de la realidad.

Rafael recuerda ahora que en su atribulada mente apareció la figura virtual de un enorme puente que lo conduciría a Italia. No sabe cómo abordó un bus de la empresa El Rey, con destino a San Pedro Sula. Una vez aquí, llegó hasta la zona roja del barrio Sunceri donde se instaló y por espacio de tres meses, vivió agobiado por los humos del alcohol y la marihuana.

Mientras tanto, sus familiares lo buscaron 'por cielo y tierra', hasta que un buen día a su padre vino a San Pedro Sula. Alguien le dijo que posiblemente entre los alcohólicos y drogadictos que permanecen en la calle del Vietnam, podría encontrar a su hijo y así fue.

Al hombre se le rodaron las lágrimas al ver el estado desastroso en que se encontraba su hijo. Rafael cuenta que tenía tres meses de no bañarse, ni cambiarse de ropa.

Ese mismo día el padre lo internó en el proyecto Victoria, una institución sin fines de lucro, dedicada a rescatar a hombres alcohólicos y drogadictos.

Hoy Rafael Mejía es el flamante director de este centro de rehabilitación donde no sólo recuperó su salud física, sino la necesaria salud espiritual para cambiar su vida.

Mientras se recuperaba fue formado y entrenado para administrar el centro, hasta que llegó al cargo, después de muchos años de estudio y de lucha contra la adicción.

Rafael Mejía manifestó que no tienen una sala con equipo para desintoxicación alcohólica, como el hospital Leonardo Martinez, pero no se da abasto.

En las clínicas particulares cobran tres mil lempiras diarios por este tratamiento, por ello el proyecto Victoria, solicita a personas o instituciones que patrocinen o financien la adquisición de este equipo médico.

La recuperación

El proceso de recuperar un alcohólico o un drogadicto, es lento y metódico, se necesitan al menos cinco años para rehabilitar en un sesenta por ciento a cada persona afectada.

Las actividades deportivas son parte de la rehabilitación en el centro.

La acción rehabilitadora requiere los servicios diarios de psiquiatras, psicólogos enfermeras, profesores y consejeros. La capacitación la dan en sus propios talleres, de soldadura, carpintería, computación, pero necesitan instructores especializados y no tienen presupuesto para pagar los honorarios; también en este sentido solicitan la colaboración de las empresas que pudieran incluir en su planilla el pago de un instructor en estas áreas de formación técnica.

Futuro

El director también visualiza el traslado del centro fuera de San Pedro Sula, ya que las instalaciones están dentro de una zona residencial y universitaria colindante con el colegio de la fundación Mhotivo.

Los manuales de rehabilitación certificados internacionalmente recomiendan su ubicacion en un entorno rural montañoso,; por esa razón ellos pretenden vender las tres manzanas que tienen a precio de mercado y conseguir una donación de tierra en la zona rural.

Claves

Costos por persona
El centro atiende entre 40 y 60 personas ; el costo de alimentarlos, atencion médica, vestuario y capacitación ronda los 15,000 lempiras mensuales

Presupuesto
Se necesitan unos cien mil lempiras mensuales para atender a los 40 internos que viven en las instalaciones del centro.

Lo dijo

El proceso es lento y metódico, se necesitan al menos cinco años para rehabilitar en un sesenta por ciento'.

Rafael Mejía
Director