La puja que lleva más de 90 días entre el Gobierno y agricultores en rebeldía fiscal está provocando desabastecimiento de leche, pan y combustibles en Argentina, además de una fuerte reducción de la actividad turística en la temporada invernal, dijeron fuentes empresariales.
Las principales firmas procesadoras de leche denunciaron ayer que se perdieron más de tres millones de litros diarios de leche porque los camiones que cargan el producto son frenados en los piquetes de rutas que realizan agricultores y patronales de transportistas.
“Estamos recibiendo 500 mil litros de leche por día cuando antes de los bloqueos procesábamos en promedio unos cuatro millones de litros de leche. Ya no podemos abastecer localidades del interior de Argentina”, dijo Ernesto Arenaza, portavoz de La Serenísima, empresa líder del sector.
Larga pelea
El conflicto estalló a mediados de marzo cuando se presentó un plan de tributos flotantes a las ventas externas de granos, en especial la soya, cuya actual cosecha está valuada en 24 mil millones de dólares, de los cuales casi la mitad lo cobra el Gobierno en impuestos.
La medida gubernamental consiste en aumentar el tributo a medida que crezca el precio internacional de las materias primas agrícolas, con el argumento de que la renta extraordinaria debe ser redistribuida socialmente para construir hospitales, viviendas y caminos rurales.