El presidente boliviano Evo Morales no logró unir la II Cumbre Suramericana y la “Cumbre Social” o “Contra Cumbre”, como pretendía, para cerrar los dos eventos organizados por su gobierno en la ciudad central de Cochabamba.
Al acto de clausura del foro social, en el estadio Félix Capriles, invadido por integrantes de movimientos sociales e indígenas y partidos de izquierda, sólo asistió el mandatario venezolano, Hugo Chávez, de entre los gobernantes participantes en la cumbre oficial.
Los demás abandonaron la ciudad de Cochabamba tras concluir los debates y en el caso del uruguayo Tabaré Vázquez y el peruano Alan García, lo hicieron incluso antes de cerrar la sesión.
Morales tenía un especial interés en que la presidenta de Chile, Michele Bachelet, asistiera al simbólico acto de masas, pero regresó a su país al término de la cumbre.
En cambio, el presidente electo de Nicaragua, Daniel Ortega, que llegó a Cochabamba en un avión venezolano, invitado por Morales, sí participó, junto al vicepresidente argentino, Daniel Scioli.
En su discurso ante la multitud, Chávez ratificó que no se quedará de “brazos cruzados” si el “imperio norteamericano” y sus aliados en la “oligarquía” boliviana desestabilizan el gobierno de Morales.
Reconciliaciones
El abrazo entre los distanciados presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Perú, Allan García, y el encuentro de los de Bolivia y Chile, que abordaron por primera vez el problema sobre la salida boliviana al mar, resumieron el ambiente de la II Cumbre Suramericana entre bastidores .
Las reuniones bilaterales entre jefes de Estado, celebradas paralelamente a la Cumbre de Cochabamba, Bolivia, pese a que abordaron algunos temas espinosos, se resumieron por las delegaciones con declaraciones optimistas que destacaron más las convergencias que las divergencias.
El jefe de Estado brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, al resumir el ambiente en Cochabamba, aseguró que muchos de los problemas de los países de Suramérica pueden ser resueltos “con una simple conversación entre los presidentes”, ya que existe gran afinidad entre los actuales mandatarios.
El ambiente en las bilaterales y en los bastidores contrastó con la tensión que por minutos se vivió en el plenario de la Cumbre, cuando Chávez, en el momento en que los presidentes se preparaban para aprobar la Declaración de Cochabamba y despedirse, se quejó de que no habían discutido asuntos fundamentales.
El tono conciliatorio en las reuniones paralelas fue facilitado por algunas actividades recreativas promovidas por el anfitrión, el presidente boliviano Evo Morales, para que cada mandatario pudiese acuñar una moneda de plata o para que quebraran vasijas de barro con chicha, maíz fermentado, en desarrollo de un ritual indígena.
La mayor muestra de la afinidad entre los gobernantes fue el apretón de manos y el abrazo que Chávez y García se dieron frente a las cámaras poco antes de posar para la fotografía oficial.
Así sucedió
1
¿Reconciliación o protocolo entre Venezuela y Perú?
Los presidentes Hugo Chávez y Allan García intercambiaron “ideas y saludos” y pusieron fin a sus desavenencias.
2
Protestas por el gobierno de Evo
Un sector del pueblo boliviano aprovechó la oportunidad para protestar por el gobierno del presidente Evo Morales.