San Pedro Sula, Honduras.

Las arrugas surcan su rostro y sus manos tiemblan, pero el espíritu de superación de José Antonio Matamoros lo llevó a culminar sus estudios en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-VS).

A sus 73 años de edad recibirá mañana a las 2:00 pm el título de Abogado en el área mercantil.

Para concretar sus sueños luchó contra las adversidades de la vida y hasta con el Mal de Parkinson, enfermedad que no lo deprimió, ni frenó su sed de superación.

En el año 2002 ingresó a la Unah-VS con la misión de graduarse de abogado en el área mercantil para complementar de cierta forma los conocimientos contables que adquirió al graduarse como perito mercantil en el año 1964 en La Ceiba, su ciudad natal.

Desde joven siempre pensó en asistir a la universidad, pero en la época en que se graduó en La Ceiba no había mucha oportunidad para cursar estudios superiores, mucho menos para viajar hacia San Pedro Sula, así que se dedicó a trabajar en su profesión y formó su familia.

El paso del tiempo no borró su sueño y en el año 2002 una lectura de un libro motivacional fue el detonante que lo hizo recordar su anhelo de emprender su carrera universitaria.

En las aulas de clase sus jóvenes compañeros lo vieron con sorpresa y admiración, pues además de estudiar no ha dejado de hacer trabajos contables independientes cada vez que tiene una oportunidad. Además, ha destacado por ser un buen alumno, virtudes que se reflejan en el promedio de 81% con el que se gradúa en la máxima casa de estudios.

Aunque han pasado 13 años desde que ingresó a la Unah-VS, solo estudió durante nueve de ellos porque ocupó tres años para ir a trabajar a Siguatepeque, Comayagua.

Para aprobar todas sus clases tuvo que dedicar casi todo su tiempo libre al estudio durante los últimos años, pero asegura que sin el favor de Dios y el apoyo de su familia jamás hubiera podido lograrlo.

“Antes de entrar a la Universidad fui a sacar unos cursos de inglés para probar si mi memoria no me fallaba. Aprobé 22 cursos de ese idioma. Escogí la carrera de Derecho porque quería probar otra cosa distinta a todo lo que había trabajado, además de gustarme y que en cierta forma complementa mis conocimientos contables. Los cercanos creyeron que estudiaría Administración de Empresas”.

Firmeza

El Mal del Parkinson le surgió hace algunos años, pero no afectó de gran manera su capacidad para escribir. “Usted ve que me tiemblan los brazos, pero una vez que empuño el lápiz y coloco la mano sobre los libros las letras fluyen normalmente. Yo hago como que si no estuviera enfermo, no pienso en eso y de esa forma no me afecta”.

A don José le gusta la actividad física. Jugó fútbol mientras cursaba sus estudios de Perito en el período entre 1962-1964 en el Instituto Oficial Manuel Bonilla y luego militó en la reservas del Victoria.

“Llegué a ser capitán en el equipo del Bonilla. Solo éramos once en el curso y me metieron obligado. Me gustó y luego milité en las reservas del Victoria. Ahora hago aeróbicos”.