17/05/2026
12:00 AM

Código Laboral no protege a conductores y ayudantes

Los conductores y ayudantes que madrugan a realizar su función no gozan de los derechos y garantías que otorga el Código Laboral y la Constitución de la República a la gran mayoría de trabajadores.

A diario miles de sampedranos dependen del transporte público para llegar a sus trabajos y hogares. Paradójicamente, los conductores y ayudantes que madrugan a realizar su función no gozan de los derechos y garantías que otorga el Código Laboral y la Constitución de la República a la gran mayoría de trabajadores.

Ni contratos ni un sueldo fijo y mucho menos seguridad social o beneficios como aguinaldos, prestaciones y vacaciones.

Para poder tener un ingreso diario libre de compromisos, los conductores de buses dependen de su esfuerzo tras el volante.

Su objetivo, por lo general, se desborda al grado de poner en riesgo la vida de los pasajeros que llevan a bordo, es diario y ocurre cuando pelean rutas y exceden la velocidad irrespetando a cada momento las normas de tránsito.

Viven de peripecias

Juan Carlos Reyes, conductor de Catul Express, señala que además de lidiar con la competencia que genera uno de los rubros más hostiles, deben pelear para sobrevivir. Él explica que quien no es dueño de su propia unidad, para poder llevar dinero a su casa, tiene que “matarse” y llevarse de encuentro a otros en el proceso.

Además de trabajar con el tiempo medido e ir pendiente del retrovisor para que no le pase el bus que viene atrás con un chofer igualmente desesperado, lleva a cuestas la presión de hacer lo más temprano posible la tarifa diaria que pagan a los dueños de las unidades.

Dependiendo del tipo de bus es el monto que deben entregar a diario. Por ejemplo, la tarifa de un rapidito 800 lempiras, en un bus tipo ‘coaster’ es de L1,100 y en un bus grande llega hasta los L1,500. En el caso de los taxis pagan L300 lempiras más un fondo para ahorro que le sirve al dueño del vehículo por si el chofer le queda a adeudar una tarifa o por si choca el auto.

También corre por su cuenta el gasto de combustible que varía entre 350 y hasta 1,000 lempiras si el bus es para 86 pasajeros más el pago de la comida del ayudante y motorista.

“Hay días muy malos que sólo sobran 70 lempiras. Lo que toca es repartirlo con el cobrador a quien en días buenos se le llega a pagar 150 lempiras. El resto es de uno pero por lo general no quedan más de 200 lempiras libres”, explica Reyes.

Plagado de deficiencias

El director noroccidental de Transporte, Hamilton Bardales, afirma que el canibalismo que se genera en las calles, entre conductores de las rutas urbanas y de taxis es un mal que se deriva de las inexistentes regulaciones de la Ley de Transporte que data de 1976.

Pero va más allá y señala la voracidad de muchos dueños de empresas de transporte y las limitaciones que como autoridad tienen para poder corregir un sinfín de problemas.

A juicio de coordinadora de la Superintendencia de Transporte, Maribel de Umaña, lo que urge para poder transformar el rubro es municipalizar el transporte, no autorizar más permisos y controlar aquéllas unidades que trabajan en la ilegalidad.

Seguridad: meta del nuevocomité de la Gran Terminal

Las disposiciones ordenadas por el Ministerio Público, Secretaría de Seguridad, Dnic y Tránsito para corregir la conducta incorrecta de ayudantes de buses y motoristas llegó cuando ya se oficializó el nuevo comité bajo el cual se regirá la Central Metropolitana de Buses.

El transportista Allan Sierra quedó al frente del grupo de transportistas y autoridades que se unieron para mejorar la atención a los miles de usuarios que pasan por esa terminal, además de corregir situaciones que vienen ocurriendo. Sierra informó que a inicios del 2010 entrarán en vigencia nuevas disposiciones.