02/01/2026
12:32 AM

Largas filas, gritos de desesperación y parientes de pacientes durmiendo en aceras, la realidad del Rivas

El Mario Catarino Rivas recibe personas de nueve departamentos del país, en su mayoría, de Yoro, Santa Bárbara, Copán, Islas de la Bahía y Comayagua.

San Pedro Sula, Cortés.

Los tristes episodios vividos en los hospitales públicos de Honduras no son más que la evidencia de la precariedad y las limitaciones con las que se cuenta. Abonado a ello, las malas administraciones han terminado de enterrar la esperanza de un mejor servicio en favor de los ciudadanos.

El Hospital Mario Catarino Rivas es el segundo más importante de Honduras, pero desde hace mucho tiempo luce como un edificio gastado, es el escenario donde se cometen errores médicos y se salvan vidas.

Un día jueves, al filo de las 7:30 am y con una temperatura de 23 grados centígrados, Diario LA PRENSA se desplazó al Catarino Rivas para conocer de forma directa la problemática interna.

Al llegar, varios negocios de comida de extremo a extremo, farmacias cerca, buses transitando de un lugar a otro, colectivos realizando sus usuales carreras y taxistas desplazando gente de distintas partes de las ciudad, así como del interior de Honduras.

Le puede interesar leer: El calvario que atraviesan los estudiantes para convertirse en médicos en Honduras

En la entrada principal estaban tres guardias de seguridad, dos hombres y una mujer, fue notoria la poca revisión de las personas que entran a este centro hospitalario. Ingresamos y observamos en cada pasillo personas con rostros de dolor, unos acostados sobre aceras y esperando una cita, otros haciendo largas filas para poder mirar a su ser querido.

Foto: La Prensa

Varias horas de espera deben soportar ciudadanos que llegan hasta el Catarino Rivas, ya sea por una cita o por primera vez.
Al entrar al Mario Rivas el intenso olor a medicina se impregna de inmediato en el olfato, pero con el pasar de las horas prácticamente quien llega se termina acostumbrando.

La calma en este hospital es casi imposible, sirenas de lado a lado, llantos de personas que recibieron un diagnóstico negativo, caras de desesperanza de quienes tendrán que esperar por una cita aunque la herida no sane pronto, algunos llegan con signos vitales y acostados en una camilla en busca de atención médica, pero muchos de ellos terminan saliendo en un ataúd.

Vamos caminando y de pronto un enfermero va halando en una silla de ruedas a una embarazada con destino a la sala de partos. “¿¡Que barbaridad, justo ahora voy a parir!?”, pronuncia de forma alzada una mujer ante la curiosa mirada de quienes esperaban para visitar a sus parientes.

Casi 100 personas están aglomeradas en un pasillo estrecho, muchos entre gritos, llantos y quejas: “Si a vos no te gusta estar acá, a mí menos, tuve que venir a las 3:00 am para conseguirle un turno a mi hermana”, dice una mujer mientras platica con un joven desconocido que está sobre una de las viejas paredes del Catarino Rivas.

Nos dirigimos a emergencias, exactamente a evaluación del paciente, donde se toman los datos y se entrega una hoja de referencia para acceder a la sala de admisión. Los pacientes y familiares aguardan al llamado del encargado de turno, mientras tanto, dos mujeres originarias de Chamelecón intentan conciliar el sueño en una fila de asientos y tratando de acomodarse en un espacio bastante limitado.

Posteriormente nos remitimos a consulta externa, exactamente a las 8:15 am. Allí esperamos dos horas para ser recibidos por un médico general, mientras tanto, un niño de al menos dos años descansa como un ángel en los suaves brazos de una madre que radica en Villanueva, una mujer joven, ella le sostiene su pequeña mano y a la vez se inclina a la pared para reposar. A su lado hay un hombre bastante delgado, gorra de color negro sobre su cabeza, su rostro muestra un poco de sueño y preocupación.

En la sala de espera solo parecen moverse las imágenes en los dos televisores colocados, en ese momento llegaron unos cuantos pacientes, incluyendo un estudiante del Instituto José Trinidad Reyes (JTR), quien tras ser revisado fue advertido por la enfermera de turno que no podía comer ni beber nada, hasta en horas de la tarde.

Foto: La Prensa

En Honduras existen más de 1,500 centros de salud, sin embargo, los principales hospitales se mantienen permanentemente saturados.
Luego fueron llegando más pacientes, a eso de las 9:00 am ya eran unos 90 solo en consulta externa. 'Vaya papá, moviéndose rapidito', decía una enfermera de baja estatura, con lentes claros y un rostro de enojo o quizá estrés. Por otro lado, una de sus compañeras gritaba mientras observaba los expedientes en sus manos: '¡Alba Murillo, Estéfany Serrano!', todos pendientes y deseando ser atendidos, algunos procedentes de lugares lejanos y otros de muy cerca de la ciudad.

Lea: A hondureños les 'agarra' la noche esperando ser atendidos en la emergencia del Seguro Social

'Los guardias de este hospital lo tratan a uno como delincuente, estas enfermeras nos ven como animales, son un desastre', comentó doña Gregoria, una señora que reside en La Entrada, Copán, estaba en el Catarino desde las 4:00 am, según nos contó.

Muchas de las personas con las que conversamos dijeron que casi siempre el Catarino Rivas no tiene medicinas, les toca que comprarlas en otros lugares y a valores elevados.

Lea también: Pacientes del Catarino Rivas obligados a comprar insumos

'Aquí nunca hay medicamentos, uno hace grandes filas para adquirir en la farmacia del hospital y al llegar a ventanilla nos dicen que ya no hay', mencionó Emilia, una joven madre que reside en colonia Montefresco.

El reloj ya marcaba las 10:30 am cuando salimos del hospital, y al conversar con los encargados de las farmacias que están en las afueras, nos relataron que reciben más de 100 personas diarias, buscando casi siempre pastillas dipironas, jeringas y suero. Todos ellos llegaron a la misma conclusión y pese a todo, lamentaron la situación crítica del hospital, más que todo, por los humildes pacientes que recibe y que no encuentran allí lo que necesitan.

Por su lado, Julia Sánchez, portavoz del Catarino Rivas, aseguró que actualmente el hospital está en un elevado nivel de abastecimiento como nunca antes; es decir, en un 85%.

'Justo el último lote de medicamentos se realizó en enero y la Secretaría de Salud ha estado suministrando lo necesario, sobre todo de suero, debido a los últimos casos de dengue', agregó.

Las personas que visitan el hospital alegan que hay una terrible escasez de medicamentos, y Julia Sánchez asevera que sólo en emergencias se atienden entre 500 a 600 personas diarias, mientras que en consulta externa entre 600 y 700. 'En el Catarino tenemos todo lo necesario dentro del cuadro básico, pero hay que recordar que algunos especialistas dejan varias recetas que no están aquí y que son caras, es entonces cuando a la gente le toca que comprar', puntualizó.

Sobre las prolongadas filas, la relacionadora enfatizó que están tomando algunas medidas para aliviar tal situación, pues las actuales cinco ventanillas son insuficientes, considerando que al Catarino llegan cerca de 2,000 personas todos los días.

Foto: La Prensa

El Hospital Mario Catarino Rivas en emergencia permanente.
'Esto es una crisis, dinero ha habido para comprar la cantidad de medicamentos que se requiere, incluso se ha devuelto lo no ejecutado durante distinas administraciones y el cual le sirve al Gobierno como bolsón para impulsar nuevos proyectos. Algo que contribuye a la precaridad en los hospitales es la corrupción, la cual sería más grande que la del Seguro Social, eso es lamentable', enfatizó Suyapa Figueroa, presidente del Colegio Médico de Honduras (CMH).

Por su lado, Roberto Herrera Cáceres, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), detalló que el maltrato a los pacientes, el desabastecimiento de medicamentos, la falta de personal y las remisiones de pacientes desde otros establecimientos de salud, son parte de los problemas que aún agobian en el Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula. Esta situación tiende a debilitar la capacidad de atención a los pacientes que ingresan en busca de ayuda a este centro hospitalario.