Algunas tienen una larga pena de prisión que cumplir, otras esconden su delito en el silencio, pero todas quieren cambiar de vida. Las reclusas de una cárcel de El Salvador se han transformado en diseñadoras de moda o modelos para demostrar que son productivas y valiosas.
El gran salón rodeado de ventanales y puertas de barrotes de la Cárcel de Mujeres de Ilopango se ha transformado en una pequeña pasarela, donde se exhibieron las prendas diseñadas y confeccionadas por las internas.
La maestra de ceremonias Silvia Jiménez anunciaba por altoparlantes las características de cada uno de los 14 trajes casuales y de noche fabricados por siete diseñadoras reclusas.
Siete compañeras modelos, con rostros maquillados, tacón alto y con paso acostumbrado a las pasarelas, se encargaron de lucir los trajes.
Algunos vestidos fueron de diseño sencillo, otros con toques delicados de bordado a mano y elaborados en telas de algodón, satén, lino o manta, fueron el disfrute de unas 200 reclusas que colmaron el pequeño salón donde la pasarela estuvo adornada.
En un futuro
Ventaja
Para las diseñadoras y modelos, esta actividad les 'abre un mundo' en el cual pueden desarrollarse de forma productiva.