El Senado de Estados Unidos ha comenzado a diseñar planes para la formación de un nuevo tipo de tribunales para juzgar a los sospechosos de terrorismo retenidos en la prisión de Guantánamo.
La Corte Suprema estadounidense falló que los tribunales militares que hasta ahora juzgaban a los detenidos en Guantánamo son ilegales, por contravenir tanto la Constitución del país como la Convención de Ginebra.
El presidente George W. Bush se negó a descartar de inmediato el uso de tribunales militares en Guantánamo y dijo que todavía podría encontrar la manera de que su gobierno obtenga la aprobación de los tribunales por el Congreso.
Tras el fallo de la Corte Suprema, la Unión estadounidense de Libertades Civiles pidió al presidente que cierre el centro de detención de Guantánamo.
La decisión es un golpe duro para Bush, que creía tener el poder para llevar a cabo la “guerra contra el terror” de Estados Unidos tal y como lo considerara necesario.
Posible resurrección
La Corte Suprema falló que los tribunales militares no estaban expresamente autorizados por ningún decreto del Congreso y que no hay “un mandato generalizado como para que el presidente invoque comisiones militares cuando lo considere necesario”.
Pero la decisión del máximo tribunal estadounidense no exige la liberación de los prisioneros retenidos en Guantánamo y mantiene abierta la posibilidad de que se busque otra manera de juzgar a los detenidos.
El presidente George W. Bush dijo a la prensa que prometía tomarse las conclusiones del Supremo “muy seriamente”.
Pero puntualizó que podría buscar la aprobación del Congreso para tratar de “resucitar” los tribunales.
“El pueblo estadounidense debe saber que este fallo no hará que los asesinos sean sueltos”.
Dato
El fallo de la Corte Suprema indica que el presidente excedió su autoridad al establecer los tribunales militares en Guantánamo.