Tegucigalpa. Los 23 años de abandono que tiene el proyecto de Ciudad Mateo han pasado factura a las 1,110 viviendas construidas, las que han sido saqueadas por pobladores cercanos al complejo.
Martha Doblado, directora del Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados Públicos (Injupemp), anunció la que sería una de las soluciones definitivas, enfocadas al rescate de las casas.
El plan de la funcionaria contempla la habilitación de 690 casas del proyecto Altos de Las Tapias, (un 62% del complejo) que se considera que es recuperable y puede venderse porque no tiene problemas ambientales.
En esta etapa hay viviendas unifamiliares diseñadas con todas las áreas básicas: sala-comedor, cocina, dos y tres dormitorios e incluso cuarto para empleada.
En el caso de los proyectos complementarios de Las Tapias I y Las Tapias II, la Fiscalía del Ambiente desde hace muchos años ha manifestado que no pueden ser habitados.
“No es posible que después de 23 años este proyecto siga abandonado, y reflejando pérdidas patrimoniales al Injupemp”, expresó Doblado.
El polémico proyecto, que registra un valor en libros de 275 millones de lempiras, le ha generado pérdidas al Estado por el orden de 780 millones de lempiras por concepto de utilidades bancarias. “El proyecto tiene un valor de 275 millones de lempiras, si el Injupemp tuviera ese dinero en una cuenta a plazo fijo, en bonos del Estado o corporativos, rendiría el 12%de interés anual”, dijo.
La entrevistada calculó que esto se traduciría en utilidades de 130 millones de lempiras de rentabilidad cada cuatro años, por lo que al paso de seis administraciones se estima que la institución ha perdido unos 780 millones de lempiras.
En ese sentido, la directora de Injupemp dijo que se analizan tres opciones para buscarle una solución definitiva al antiguo proyecto.
La primera contempla la posibilidad de habitar 690 viviendas de Altos de las Tapias, donde la Fiscalía del Ambiente dijo que no había riesgo de contaminación.
Otro aspecto en discusión es el problema ambiental, el manejo de los desechos sólidos y las salidas ambientales que pueda haber de bajo costo. Y la última, considerar desmantelar todas las casas ubicadas en la parte baja para dejar una zona amplia de amortiguamiento a fin de no afectar la construcción de una nueva represa para la capital.