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Benedicto XVI se reúne con obispos latinoamericanos

  • Actualizado: 26 marzo 2012 /

El Papa se despidió de México y emprende hoy su viaje a Cuba, donde será recibido por el presidente Raúl Castro.

Benedicto XVI llamó ayer a los obispos de América Latina a no desfallecer ante el “despotismo del mal” y los animó a darles un mayor papel a los laicos en la tarea de reevangelizar la región, donde el catolicismo se enfrenta a una realidad de violencia y al descenso de fieles.

Benedicto XVI insistió en que, pese a los graves problemas de la región, no debe haber desánimo.

“No hay motivos para rendirse al despotismo del mal”, señaló ante 250 obispos, entre ellos los presidentes de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, en esta segunda visita a la región después de la que hizo en 2007 a Brasil.

La reunión fue en la catedral de Nuestra Señora de la Luz, en León, 400 kilómetros al noroeste de Ciudad de México, donde fue recibido por un discurso de monseñor Carlos Aguiar, arzobispo de Tlalnepantla y presidente del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano).

La reunión con los obispos es el último acto de la agenda del Papa en México, de donde hoy saldrá para Cuba.

Benedicto XVI, que en 2007 asistió en Aparecida, Brasil, al lanzamiento de una misión continental para contener la creciente secularización y el avance de otras iglesias, subrayó la necesidad de darles un mayor papel “a los laicos más comprometidos en la catequesis, la animación litúrgica, la acción caritativa y el compromiso social”. El presidente del Celam, monseñor Aguiar, en su saludo al Papa dijo que, así como ocurrió a comienzos del siglo XX, cuando México se debatía en “una violenta revolución social”, ahora es necesario confiar en el auxilio divino “para afrontar los nuevos y complejos problemas que nos aquejan”.
Fervor

David García, de 51 años, asistió ayer con miles de mexicanos a la misa campal de Benedicto XVI con la única intención de renovar su fe, quebrantada por la violencia del crimen organizado que afecta a México y a la que el Papa aludió en la celebración.

“Mi única esperanza es ver libre a mi hijo encarcelado por pertenecer al crimen organizado y a mi hija de 16 años libre de drogas”, dijo a unos 300 metros del altar donde el Pontífice celebró la eucaristía.

Desde temprano, cientos de fieles acudieron puntualmente a su cita con Benedicto XVI en el Parque Bicentenario.
Regalo

Benedicto XVI se dejó seducir por la afabilidad del pueblo mexicano y accedió a colocarse un enorme sombrero de charro mexicano este domingo, cuando recorría en el papamóvil el camino al altar donde celebró una multitudinaria misa en Silao.

Sonriente, el Papa tomó el sombrero que le fue ofrecido por un asistente a la celebración eucarística y lo lució durante varios metros, despojándose de él cuando llegó al altar.
“Benedicto, hermano, ya eres mexicano”, gritaban a su paso algunos de los asistentes. Los organizadores de la visita que Benedicto XVI cumple a México y Cuba, adonde irá hoy y permanecerá en la isla hasta el miércoles, habían anunciado que entre los obsequios que se le darían al Papa se encontraba un sombrero típico de los que utilizan los músicos mariachis.

Pero pocos contaban con que el Papa, conocido por un estilo menos efusivo que su antecesor Juan Pablo II, lo utilizaría.
A su llegada hoy a Cuba, el Papa será recibido por el presidente Raúl Castro. Efe/AFP