En la boda Sierra Rodríguez celebrada el sábado en Omoa, Cortés, no fue la novia quien iba a dejar plantado al novio. Más bien los papeles se invirtieron por un asalto, fue el prometido quien casi no llega a la cita más importante de su vida.
Las aspiraciones de Karen Rodríguez y Daniel Sierra de contraer nupcias casi se frustran porque el novio fue asaltado junto a un grupo de invitados a pocas horas antes de celebrarse la misa de esponsales en la iglesia católica de Omoa, Cortés.
El novio fue interceptado por los delincuentes en la autopista que conduce de San Pedro Sula a Puerto Cortés, junto a un grupo de amistades que viajaron del extranjero exclusivamente para el enlace.
Los facinerosos despojaron del dinero, pertenencias personales, celulares y hasta sus pasaportes a sus víctimas. Seguidamente los bandidos se fugaron sin que la Policía los pudiera capturar.
Miedo y asombro
Según familiares, que no quisieron revelar sus nombres por seguridad y temor, el novio vino a traer al hotel a sus amigos para conducirlos a la boda que se celebraría desde las tres de la tarde en el tranquilo municipio de Omoa.
Cuando ya se conducíanen la autopista fueron sorprendidos con este lamentable hecho que por fortuna no tuvo ningún resultado lamentable, pero sí retrasó la boda por varias horas.
El enlace se fijó para las tres de la tarde y puntualmente llegó la novia, pero fue tal su asombro que al no ver a su novio, y según algunos asistentes, pensó que quedaba plantada frente al altar. Todo esto fue falso al saberse la información sobre el atraco. Por suerte, la pareja tuvo un final feliz, y la fiesta continuó en la residencia de playa de la familia Sierra donde acudieron personalidades de la sociedad y del empresariado .
La fiesta nupcial fue en la carretera que conduce a Milla 4.
1. Los padres
Yunis y Miguel Sierra y Eva y Ramón Rodríguez, progenitores de Daniel y Karen, respectivamente, llegaron a la fiesta con hermetismo absoluto.
2. Los novios
El novio ingresó a la fiesta a las 6.20 pm revisando que todo estuviese bien. Casi a las siete, ingresó la novia, quien aguardó en el auto todo ese tiempo.