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Alcaldías encargadas descuidan El Merendón

  • Actualizado: 22 febrero 2011 /

Ni los fondos, ni el personal son suficientes para cuidar el pulmón de San Pedro Sula y de otros tres municipios, según la segunda entrega de esta investigación de LA PRENSA.

Sólo 17 guardias protegen las 39 mil hectáreas de la cordillera El Merendón, sometida al fragor de las motosierras.

Sin un vehículo para hacer patrullajes ni instrumentos de trabajo para controlar un incendio forestal de grandes proporciones, el trabajo de protección es a pie, sin mayores recursos.

El sargento Juan Carlos Hernández Leiva, un hombre que no pasa de los 25 años, comanda un grupo de soldados del Tercer Batallón de Infantería que ejercen la vigilancia de los bosques de El Merendón en la aldea El Chagüite, ubicada entre Los Naranjos y La Fortuna, en el municipio de Quimistán, Santa Bárbara.

Acababa de llegar de “la merienda” en una casa vecina donde almuerza. Él, como los cuatro restantes, pertenece al Tercer Batallón de Infantería con sede en Naco, Cortés.

Como la “joya” de la sierra es el Parque Nacional Cusuco, en el sector de Naco, Cortés, y Naco, Santa Bárbara, no hay representantes del Instituto de Conservación Forestal, ICF, de la División Municipal Ambiental, Dima, y menos de Aguas de San Pedro, empresa que maneja las fuentes productoras de agua que abastecen a San Pedro Sula.

Hernández refirió que ellos vigilan el corte de madera ilegal y el paso de camiones con ese fin, pero esta actividad que no ha ocurrido en los últimos meses.

“Atendemos a quienes traen permiso, el que debe decir cuántos árboles van a cortar y adónde. Nosotros supervisamos a los madereros”, dijo el suboficial. “Hacemos lo que podemos, ésas son las órdenes”.

Sin embargo, a pesar de que El Merendón es un solo cuerpo, el ICF no ha podido integrar a las autoridades de los municipios de San Pedro Sula, Villanueva, Pimienta, Potrerillos, Choloma, Puerto Cortés y Omoa, en el departamento de Cortés, con Quimistán, Macuelizo, Azacualpa, Nueva Frontera y otros de Santa Bárbara a trabajar por la protección de la reserva.

Ello deja como resultado acciones aisladas y manejos disímiles de la montaña para uso del suelo, descombro y protección del bosque y cuencas hidrográficas.

Hace frío

El clima influye en esto. En las partes bajas de la zona de reserva, las temperaturas son bastante estables durante todo el año, siendo la media anual de 26º C. Pueden caracterizarse por dos estaciones claramente diferenciadas, una húmeda de junio a febrero con temperaturas medias de 24º C y otra seca de febrero a mayo con temperaturas medias de 28º.

En las partes altas de la cordillera se registran temperaturas más bajas, sobre todo entre los meses de octubre a diciembre, época en la que las temperaturas descienden considerablemente y las precipitaciones son más abundantes.

La duración del período seco en estas alturas es menor y a partir de los 1,500 metros puede estimarse que el régimen de lluvias es abundante durante todo el año.

Todas las zonas de montaña adentro de la reserva se pueden englobar dentro de un clima tropical lluvioso.

En el “Proyecto de planificación de las cuencas hidrográficas definidas por el Decreto 46/90” se recoge una precipitación media anual de 1,185.8 mm; sin embargo, en otra estación más alejada se obtiene un registro de 2,728 de media anual.

Ni en aquel momento ni en la actualidad existen estaciones meteorológicas en funcionamiento dentro de la reserva que aporten datos fehacientes sobre las precipitaciones; por tanto, se desconocen los grados de precipitación dentro de la zona de estudio.

En el mismo proyecto se indica que según datos de la dirección ejecutiva de Catastro Nacional se estima que en las partes más altas se puede llegar a alcanzar los 3,000 mm anuales, escribe Cañadas Gómez.

Muchos ríos en picada

Dentro de la zona de reserva existen diez cuencas hidrográficas: Chamelecón, Chachaguala, El Mogote, Río Frío, Manchaguala, Naco, Río de Piedras, Santa Ana, El Zapotal y río Armenta, y las seis comunidades afectadas directamente por el proyecto se localizan en dos de ellas, Manchaguala y Río Frío.

La topografía en general es muy montañosa llegando a escarpada en amplias zonas, con pendientes normalmente superiores al 20/30%.

Así, los ríos han de salvar fuertes desniveles de más de 1,600 m en pocos kilómetros. Esta situación genera en muchas ocasiones un régimen torrencial con caudales muy grandes cuando caen fuertes lluvias con gran poder erosivo y una disminución del caudal en las épocas secas.

La investigación de Casaña Gómez explica que “poseen un drenaje muy rápido y una escasa capacidad de regulación de la precipitación que recibe. Esta situación es desfavorable, sobre todo si hablamos de cuencas productoras de agua.

“La deforestación y la pérdida de suelo agravan la situación, ya que aceleran el paso del agua a través del terreno, aumentando el peligro de los ríos con caudales más erosivos en invierno y escasez de agua más prolongada en verano”.

Alcaldía de SPS investigará descombros en El Merendón

San Pedro Sula. El alcalde Juan Carlos Zúniga ordenó investigar la tala de bosques en El Merendón. El funcionario municipal explicó que entre cinco instituciones se elaboró un plan de manejo para proteger El Merendón.

“Se hicieron estudios y se están encaminando acciones orientadas a preservar y conservar los recursos naturales, para mejorar la calidad de vida de la población especialmente en la Zona de Reserva de El Merendón”, expuso el alcalde.

“Nosotros ya estamos investigando si esas talas son en el municipio de San Pedro Sula porque las supervisiones son constantes en El Merendón. Se ordenó investigar la situación y pronto se tendrá un informe”, continuó. El alcalde resaltó los trabajos de LA PRENSA porque es una forma de crear conciencia en la ciudadanía y en los encargados de proteger el ambiente. Fundación Merendón, Club Rotario e ICF son algunas instituciones y organizaciones que trabajan con Dima en la protección del pulmón de San Pedro Sula.

Nosotros sabemos que hay mucho por hacer y de acuerdo al decreto 46-90 desde ese año se debía tener el Plan de Manejo pero no fue así y se tiene hasta en esta administración.

“Nosotros somos vigilantes y prueba de ello es que el año anterior se redujeron los incendios forestales considerablemente. En total 26 manzanas de bosque resultaron quemadas”.

Detalló que a finales de este mes se emprenderá una campaña en conjunto con la empresa privada y funcionará un comité interinstitucional para financiar y ejecutar la campaña de prevención, porque se necesitan dos millones de lempiras.

Zúniga enfatizó que se están ejecutando programas de forestación y reforestación, control de plagas, producción de plantas, transferencia y mejoramiento de tecnologías, aplicación de nuevas tecnologías y elaboración de estufas justa e instalación de biodigestores.

Contaminación

En la mayoría de las comunidades no existe red de distribución de agua potable y en muchos casos el sistema está estropeado, obsoleto o incompleto.

Por ello el suministro proviene de las fuentes adyacentes a las comunidades; pero esta agua viene contaminada por vertidos de químicos agrícolas, heces, residuos del tratamiento del café, etcétera, lo que causa problemas de parasitismo intestinal y alergia entre los niños.

El 54% tiene el suministro fuera de la vivienda y el 7% no tiene.

El agua que consume la población no es sometida a ningún análisis, por lo que no se sabe su calidad. En cuanto a la basura, se observa que no existe ningún proceso de acarreo, almacenamiento, eliminación o reciclado en ningún lugar; y lo mismo ocurre con los residuos agrícolas que son lanzados al entorno.

También se observa una cantidad excesiva de basura de origen doméstico dispersa por los alrededores, lo que tiene una influencia negativa en la salud de los habitantes. (Estudio: Rosa Cañadas Gómez, 2009).