Aunque la escuela Proheco Óscar Berlioz, de Los Naranjos, Quimistán, estaba cerrada por pleitos políticos con la maestra asignada, en El Chagüite los niños, con uniforme azul y blanco, correteaban por una pequeña cancha de fútbol que les sirve para la educación física.
Según el “Estudio de alternativas de desarrollo para la montaña de El Merendón” efectuado por la experta Rosa Cañadas Gómez en el año 2009, la calidad de la enseñanza en todas estas aldeas y caseríos es pobre y el número de maestros asignados a las comunidades es insuficiente, lo que ocasiona que un solo maestro deba atender todos los grados.
Las aulas generalmente se encuentran en mal estado, no poseen un espacio adecuado y el material didáctico es insuficiente. Aquí se presentan problemas de educación en casi todas las comunidades porque comúnmente no cuentan con un centro de educación básica hasta noveno grado y los alumnos tienen que desplazarse a otros lugares para estudiar el ciclo común.
Esto significa que a la edad de 12 años, si no antes, los niños tienen que recorrer distancias largas para continuar con su formación, o sus familias tienen que desplazarse a villas más pobladas. Si a los jóvenes no les motivan estos estudios, sólo les queda la posibilidad de viajar a San Pedro Sula, Naco o Cofradía, donde tienen más bachilleratos para elegir.
El problema es que, si lo logran, la mayoría estudia carreras que no tienen aplicación en la zona adonde nacieron.
Los hogares que pueden permitirse llevar a sus hijos a las ciudades cercanas son los que tienen familiares que viven allí. Pero esta opción no les gusta porque dejan de tener control en la educación de sus hijos, teniendo que confiársela a otros, además ven más peligros en las zonas urbanas, como drogas y delincuencia.
Dice el mismo análisis que el escaso número de profesores en estos centros educativos y la cantidad insuficiente de aulas -lo que sumado al mal estado de muchas de ellas y a la falta de material didáctico- da como resultado una baja calidad de la educación.
Como término medio, un 24% de los niños de las comunidades con edad de estudiar no asisten a la escuela, por ello el 28% de la población total no tiene ningún año de estudio.
El 36% sólo ha completado el primer ciclo de la educación básica, el 28% tiene hasta el segundo ciclo y después hay una disminución de los años de estudio. Sólo un 6% estudia el tercer ciclo y un 1% los estudios superiores, y esto es así porque seguir estudiando supone un gasto mayor. Óscar Arita, director de la escuela José Trinidad Cabañas de la comunidad de Santa Cruz Minas, jurisdicción de Quimistán, expresó que tienen seis grados con maestro y una matrícula de 200 alumnos.
Además, dan la merienda por medio del programa “Escuelas Saludables” del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
Pese a que la Municipalidad de Quimistán les entregó 80 pupitres nuevos, se quejó que deben mejorar el techo y piso de la escuela.