Al menos 59 personas murieron ayer en ataques en Irak, 43 de ellas en Bagdad, un día después de cerrarse una conferencia internacional sobre seguridad destinada a acabar con la violencia en este país.
La ola de atentados ocurrió además mientras millones de peregrinos chiitas abandonaban Kerbala, al sur de Bagdad, tras el fin de la conmemoración del 40º día después de la muerte del imán Hussein, a la que asistieron “entre seis y nueve millones de peregrinos”, según las autoridades locales.
Incidentes
En Bagdad, tres atentados mataron a por lo menos 43 personas. El más mortífero, con 31 muertos y 25 heridos, tomó como blanco a peregrinos que regresaban de Kerbala, indicaron los servicios de seguridad.
El atentado se produjo en el barrio de Karrada, donde otros dos civiles resultaron heridos cuando un coche bomba explotó cerca de un puesto de control policial.
Otros diez civiles murieron y siete resultaron heridos en un atentado suicida. Un hombre que llevaba un cinturón con explosivos se inmoló dentro de un minibús en el barrio de Mustansiriya, en el noreste de la capital, según las fuentes de los servicios de seguridad.
Además, dieciséis personas perdieron la vida en otros atentados en diversos puntos del país, entre ellas cuatro en un ataque presumiblemente suicida contra la sede del Partido Islámico, el principal partido sunita iraquí, en Mosul.
Huída
Dos millones de iraquíes huyeron a Jordania y Siria por causa del conflicto.