El mal estado de las instalaciones de la escuela Francisco Morazán de Savá preocupa a sus autoridades y a la sociedad de padres de familia.
Su condición representa un gran peligro para decenas de estudiantes que a diario reciben sus clases en la institución. La escuela, considerada insigne en la educación del municipio, se fundó hace más de 80 años, desde entonces el apoyo gubernamental ha sido escaso. “Llevamos décadas gestionando ayuda ante las autoridades y aún no somos escuchados”, expresó Juan Ramón Munguía, director del centro educativo.
Se necesita cambiar el techo y algunas paredes de la escuela. “En la temporada lluviosa no damos clases por la gran cantidad de orificios que hay en los módulos, se mojan los materiales educativos y eso nos preocupa porque de un momento a otro el techo puede caer”, expresó.
“Ya visitamos a las autoridades municipales y les planteamos la situación, ellos nos han prometido gestionar colaboración a nivel central, ya que es urgente la reparación de la infraestructura”, agregó Munguía.
El presidente de la sociedad de padres de familia, Lucas Hernández, manifestó que el proyecto debe ser prioridad para el municipio.
“Ya no es posible que nuestros hijos estén recibiendo sus clases en estas condiciones, es un riesgo para ellos”, lamentó.
“Esperamos ser escuchados en este Gobierno, es injusto que este centro, con una población de 900 estudiantes, esté abandonado”.
Los maestros elaboraron un presupuesto en el cual señalan la necesidad de un millón 200 mil lempiras para la reconstrucción, pero al final el proyecto no calificó debido a que las paredes del inmueble están construidas con adobes.
Cifra
250 mil lempiras
Es la cantidad con la que cuentan los padres para remodelar el centro, pero necesitan más fondos.