Siete días después de la destitución de Manuel Zelaya Rosales, la OEA, que pasaba desapercibida para la mayoría de los hondureños, adquirió protagonismo en Honduras y el mundo.
Ese día, el organismo, amparado en el artículo 21 de su Carta Democrática Interamericana, suspendió a Honduras del derecho de participación activa en el organismo. La decisión fue unánime.
Casi dos años después, la OEA se apresta a reintegrar a uno de sus miembros fundadores: Honduras, cuyas autoridades actuales han tenido que cumplir requisitos para obtener el voto unánime para el reintegro.
Cabildeos antes de la sesión del Consejo Permanente señalan que al menos dos países (Argentina y Ecuador) se abstendrían de votar a favor de Honduras, pero tampoco lo harían en contra.
El arduo retorno
Honduras ha recorrido un largo camino de dos años para regresar al seno de la OEA.
El “lobby” gestado en América Latina ha sido uno de los ejes principales del gobierno del presidente Porfirio Lobo Sosa. El primer año se centró en el reconocimiento internacional y lo que va de 2011 lo ha transitado cumpliendo requisitos, deseos y hasta exigencias que han impuesto desde el exterior para que se pueda retornar al organismo.
El último paso lo dio a principios de este mes, cuando la Corte Suprema de Justicia, CSJ, eliminó los procesos judiciales contra el expresidente Zelaya, uno por abuso de autoridad y otro por malversación de caudales públicos.
Los pasos para el retorno comenzaron a evidenciarse el 9 de abril en Cartagena de Indias, Colombia, cuando sorpresivamente el presidente Juan Manuel Santos juntó a Lobo Sosa de Honduras y a Hugo Chávez de Venezuela para lograr un acuerdo de mediación.
Tal acuerdo básicamente estuvo inspirado en las solicitudes de Zelaya, ya que la OEA desde el principio aclaró que el regreso de Honduras a su seno se regiría por el retorno del exmandatario Zelaya al país, situación que aún no ha ocurrido, aunque ayer dieron hora y fecha de su regreso.
Aún no se ha firmado ningún acuerdo y las negociaciones se han trasladado a la capital estadounidense, sede de la OEA.
La OEA y Honduras
A pesar de la crisis política que ya estaba desatada antes del 28 de junio, día en que se derrocó a Zelaya, el Consejo Permanente de la OEA había declarado el 26 de junio de 2009 que recibió una solicitud de asistencia del Gobierno de Honduras sobre la situación en el país.
Los miembros resolvieron instruir al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a que formara una comisión especial para que visitara Honduras.
El día en que la OEA emitió esa declaración, Honduras vivía una crisis política sin precedentes a sólo dos días para que Manuel Zelaya llevara a cabo la consulta ilegal que le costó la Presidencia de la República.
Ese día, abiertamente, en un comunicado de prensa, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, oficializó su decisión de intervenir en Honduras en apoyo total para Zelaya.
El 28 de junio llegó y mientras Zelaya y sus funcionarios se aprestaban a llevar a cabo la consulta ilegal, militares ingresaron en su domicilio y lo expatriaron a Costa Rica. Minutos después, el Congreso Nacional oficializó su destitución y, según manda la Carta Magna, el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, pasó a gobernar interinamente por siete meses.
Ese día, el Consejo Permanente de la OEA consideró grave la situación de Honduras y calificó lo sucedido como “golpe de Estado” contra Manuel Zelaya y aseguró que rechazaba y repudiaba lo ocurrido.
“Condenamos enérgicamente el golpe de Estado llevado a cabo en la mañana, por lo que exigimos el retorno del presidente Zelaya y declaramos que no reconoceremos ningún Gobierno que surja de la ruptura inconstitucional”.
La suspensión
El 4 de julio de 2009 en Washington DC, Estados Unidos, la Asamblea General de la OEA suspendió el derecho de Honduras de participar en la organización.
El documento fue aprobado en una segunda sesión plenaria en que los miembros admitieron su profunda preocupación por lo ocurrido en Honduras. Por unanimidad, Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela suspendieron a Honduras del organismo.
“Esta asamblea resuelve suspender al Estado de Honduras del ejercicio de su derecho de participación en la OEA, de conformidad con el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana. La suspensión tendrá efecto inmediatamente”.
Una de las peticiones que la OEA hizo durante los siete meses del gobierno interino fue el regreso de Zelaya al poder; nunca lograron con mediaciones cumplir el punto por más comisiones de cancilleres que visitaron el país, pero sí lograron la firma de las partes en conflicto, acuerdo conocido como Diálogo Guaymuras.
El Consejo Permanente de la OEA volvió a emitir una resolución el 21 de octubre de 2009, cuando el ex presidente Zelaya se refugió clandestinamente en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Para entonces ya habían empezado diálogos en San José, Costa Rica, con los que se produjo el Acuerdo de San José, que sería modificado en Honduras tiempo después.
OEA no resolvió crisis
Plazos de 72 horas, búsqueda de diálogos, firma de acuerdos y negociaciones y presiones de la comunidad internacional, entre otras cosas, fueron estrategias insuficientes para que la OEA apaciguara la crisis política en Honduras durante los siete meses de gobierno interino.
Las misiones especiales de la OEA, lideradas por Insulza, llegaban a Tegucigalpa en busca de una solución, pero esto tampoco resultó.
Hasta la celebración de las elecciones generales en noviembre de 2009, a las que la OEA dio la espalda, la comunidad internacional comenzó a saludar al Presidente más votado en la historia del país: Porfirio Lobo Sosa. Aún así, en la OEA imperaba el desconocimiento total de Honduras, aunque varios países miembros reconocían al nuevo Gobierno.
Los cabildeos para el retorno de Honduras comenzaron en El Salvador por el presidente Mauricio Fúnez, a quien se fueron sumando la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, el presidente Álvaro Colom de Guatemala y el mandatario Ricardo Martinelli de Panamá.
Ahora, la mayoría de países se han unido para lograr el retorno de Honduras a la organización; incluso los que no tienen relaciones diplomáticas, como Venezuela y Brasil.
En cuanto a los países miembros de la OEA con que Honduras no tiene relaciones diplomáticas, están Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Jamaica y Nicaragua.
Expertos hondureños han sostenido que Honduras logrará los votos de estos países, con excepción de Ecuador y Argentina, que mantienen una posición inmejorable por ahora con el nuevo Gobierno de Honduras.
Tras dos años de largo cabildeo, Honduras se apresta a retornar a la OEA, en la que ingresó el 30 de abril de 1948, y su adhesión fue ratificada el 13 de enero de 1950.