Nicaragua y Honduras tendrán 21 horas, cada uno, para exponer sus alegatos ante los jueces de la Corte Internacional de Justicia, CIJ, en la conclusión del juicio que ambas naciones sostienen por la disputa de territorio marítimo comprendido desde el paralelo 15 al 17 en el mar Caribe.
Ese tiempo se distribuirá en tres horas diarias por siete días, intercalados, entre el 5 al 23 de marzo. Esta fase oral es complementaria a la escrita efectuada en agosto de 2003.
Nicaragua comenzará con las ponencias. Expondrá tres horas diarias durante cinco días, del 5 al 9 de marzo, luego habrá un receso por el fin de semana.
Después le tocará a Honduras con las mismas horas e igual cantidad de días, del 12 al 16 de marzo, y vendrá otro receso de dos días. Nicaragua continuará con sus dos últimas intervenciones, 19 y 20 de marzo, y cierra el ciclo Honduras, 22 y 23 de marzo.
Unifica agentes
La conducción y seguimiento de los juicios actualmente pendientes ante la CIJ se unificó con un solo agente, informó ayer el gobierno nicaragüense.
El actual agente de Nicaragua en los juicios entablados contra Colombia y Honduras, Carlos Argüello Gómez, fungirá igualmente como agente en el caso de la demanda entablada por Costa Rica contra Nicaragua, relativa a la navegación en el río San Juan, dijo la Cancillería en un comunicado.
Argüello Gómez sustituirá a Mauricio Herdocia Sacasa. Para garantizar la continuidad en el caso, Herdocia está realizando formal entrega ordenada al nuevo agente de los documentos que durante su gestión se han recopilado, para ser utilizados en la contramemoria de Nicaragua en el caso con Costa Rica, dijo la Cancillería.
Documentos
A 13 días de celebrarse el juicio se conversó con Arnulfo Pineda López, presidente de la comisión de soberanías y frontera de la Cancillería de Honduras.
Pineda López señaló que uno de las principales argumentos que usará Honduras es el Laudo del Rey de España Alfonso, “este documento recoge lo más importante de los alegatos que hicieron Honduras y Nicaragua para definir la línea territorial entre ambos países”.
El pronunciamiento del Laudo se hizo en 1906, y se basó en el Tratado Gámez-Bonilla firmado por Honduras y Nicaragua el 7 de octubre de 1894 y ratificado el 24 de diciembre de 1896. “Nicaragua impugnó su validez en 1912. Pasaron 50 años sin cumplir el Laudo. A través de la OEA se suscribe un acuerdo en Washington el 21 de julio de 1957 y a raíz de eso se fue a la Corte Internacional a resolver la situación. La Corte reconoció mediante el fallo del 18 de julio de 1960 que el Laudo era válido y que Nicaragua estaba obligada a respetar”, comentó Pineda.
“Honduras irá a juicio con el ejercicio de soberanía y el comportamiento histórico de los dos Estados hasta antes de 1979, 1980 y 1981, que es cuando Nicaragua comienza a decir que la frontera marítima con Honduras no está jurídicamente definida”, añadió.
Nicaragua pretendió territorios catracho y colombiano
Tegucigalpa. Nicaragua impugnó los documentos de Honduras porque decían que el Laudo tenía vicios de nulidad porque el Rey de España se había excedido en su resolución.
Pretendían una línea divisoria territorial que cercenaba una parte de Olancho y salía más o menos por Cabo Camarón y seguía derecho hacia las Islas del Cisne. Ellos querían todo el departamento de Colón, Gracias a Dios y parte de Olancho. La línea divisoria más equitativa fue la del río Segovia.
Mientras, el tratado firmado con Colombia en 1928 quiso resolver las pretensiones colombianas sobre la costa de La Mosquitia de Nicaragua, mientras que Nicaragua alegaba derechos sobre el archipiélago de San Andrés.
Con este tratado, Nicaragua reconoce la soberanía de Colombia sobre San Andrés y Colombia reconoce la soberanía de Nicaragua sobre La Mosquitia nicaragüense. Al tratado se le incluyó un Acta de Canje donde quedó consignado que la pretensión de Colombia o su derecho de soberanía no se extendería más allá del meridiano 82, por la posesión de San Andrés.
Esto es lo que Nicaragua quiere desconocer, por lo que demandó a Colombia ante la CIJ para pedir la nulidad del tratado. El juicio está pendiente.