Testimonios: "El covid-19 mató a un tío, a mi mamá y mi abuela en menos de un mes"

Miles de familias han atravesado por duros procesos de duelo y dolor tras perder a sus seres queridos a causa del covid-19.

Las medidas tomadas por el Gobierno no han evitado que las muertes por covid-19 desciendan a casi un año de la pandemia en Honduras.
Las medidas tomadas por el Gobierno no han evitado que las muertes por covid-19 desciendan a casi un año de la pandemia en Honduras.

San Pedro Sula, Honduras.

Bon Jonian Palencia es un ceibeño que entre mediados de noviembre e inicios de diciembre del año pasado perdió a tres seres queridos a causa del covid-19.

El primero fue su tío, un pastor evangélico muy conocido en la ciudad de La Ceiba, un hombre entregado a las acciones solidarias y que visitaba con frecuencia sitios para dar donaciones a los más necesitados, en alguno de esos lugares presume su familia que se contagió del covid-19.

"No esperábamos que muriera, tenía como 48 años, era activo, saludable y sin enfermedades de base. Estuvo alrededor de 14 días internado y luchando contra el virus hasta que finalmente murió", relató Palencia.

Datos
Los casos de covid-19 en Honduras se elevaron hasta el 26 de febrero a 168,911 desde el inicio de la pandemia, mientras que los pacientes recuperados aumentaron a 65,873 y los fallecidos 4,117, según el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo (Sinager).

Mientras su tío peleaba por salvarse en un hospital, tanto Bon como su madre de 60 años y con varias enfermedades de base como la hipertensión, comenzaron a sentir los síntomas del covid-19, pues creen que se contagiaron debido a que fueron ellos precisamente quienes lo trasladaron a la clínica.

"Mi mamá y yo éramos los únicos que vivíamos en la casa, entre ambos nos apoyamos, todo comenzó con tos, cansancio y fiebre. Inicialmente estuvimos recibiendo a médicos en casa, pero cuando mi madre empeoró de salud la llevamos de La Ceiba a una clínica de El Progreso", expresó.

"Allá la estuvieron tratando varios días, pero se quedó sin oxígeno en tres ocasiones. Algo que afectó es que no había un protocolo definido para el cambio de los tanques, fue entonces cuando su saturación bajó bastante, eso eso hizo que mejor optáramos por llevarla al hospital Leonardo Martínez de San Pedro Sula, donde los médicos nos dijeron que no tenía probabilidades de vivir, allí finalmente murió", lamentó.

Bon apenas había sepultado a su madre cuando se enteró que su abuela de 80 años, quien se contagió casi al mismo tiempo que ellos, también empeoraba de salud.

"Mi abuela estuvo sólo un día en la clínica de El Progreso y luego recibiendo asistencia en una casa. Ella fue bastante asintomática, pero cuando le hicieron unos exámenes nos dimos cuenta que sus pulmones los tenía severamente afectados", comentó.

La abuela de Bon fue trasladada de inmediato al Hospital Atlántida, donde después de varios días internada falleció. De los cuatro afectados en la familia, solo Bon logró salir con vida ante la enfermedad y poder contar lo sucedido.


"El covid-19 arrebató gran parte de mi corazón"

Fiama Aldana (29) aún recuerda con dolor y nostalgia la fecha en que el covid-19 le arrebató a su padre mientras estaba luchando por su vida en el hospital Mario Catarino Rivas, exactamente un 27 de mayo.

El caso positivo del padre de Fiama fue uno de los primeros registrados por la Secretaría de Salud cuando la pandemia llegó al país, es decir, en marzo de 2020. El papá de Fiama era un paciente renal que acudía con frecuencia a Diálisis de Honduras para realizar su respectivo control, sitio donde su familia supone se contagió del virus.

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Fiama Aldana, licenciada en Comunicaciones

"En la casa se contagió mi madre (50), mi padre, mi hija (4) y yo, de todos los afectados fui quien tuvo los síntomas por completo de la enfermedad y llegué a fase pulmonar, pero mi hija y mi mamá estuvieron estables y tratándose en casa. En cambio mi padre (71) sufrió mucho, era paciente renal, diabético e hipertenso, eso le afectó en gran manera", rememoró.

La enfermedad comenzó a atacar al padre de Fiama con tos y fiebre, en ese entonces se practicaron algunas pruebas rápidas, pero se sabía muy poco de si el resultado era verdadero o no, de igual manera los médicos tenían limitada información del virus.

De pronto, era una madrugada cuando la condición de salud del papá de Fiama empeoró, fue por ello que lo trasladaron a una clínica privada para recibir asistencia y posteriormente al Mario Rivas, donde permaneció 36 días hasta que murió.

"El covid-19 nos arrebató la vida, mi papá era el motor de nosotros, fue uno de los mejores hombres que pudo existir. A la población le pido que no baje la guardia, sigamos protegiéndonos, tomemos las medidas de bioseguridad, evitemos las reuniones y hay que tener cuidado con quienes se contagiaron una vez, ya que la reinfección existe", concluyó Fiama mientras reflexionaba tras casi un año de la muerte de su padre, un hecho que los marcó de por vida.


"El covid-19 nos dejó en la ruina"

Nohemí (38) (prefirió omitir rostro y más sobre su identidad) es una sampedrana que se contagió en dos ocasiones y la última fue al mismo tiempo que su esposo y sus dos hijos.

Su primera y amarga experiencia con el covid-19 fue en el mes de julio de 2020, en ese momento se sabía poco de la enfermedad, y luego de ser atacada por el virus sus pulmones fueron los que resultaron más afectados.

Nohemí se hospitalizó por pocas horas y compró un tanque de oxígeno, el cual según relató, le costó además de mucho dinero, tiempo y forma para poder conseguirlo y llevarlo a su casa, donde se aisló de todos durante unos 15 días.

"Suelo correr en las mañanas y de pronto comencé a sentir cansancio sin una verdadera justificación, fue así como identifiqué, además de una revisión médica, que tenía covid-19", recordó Nohemí.

El segundo contagio que ella sufrió, así como su familia, fue en el mes de enero, todo se derivó luego que un hermano de su esposo los visitara durante una cena en inicio de año.

"Mi cuñado andaba con una ligera tos y estornudos, pero él nos dijo que no era nada delicado, por eso seguimos compartiendo sin mascarillas y en completa normalidad, sin darnos cuenta que allí nos estábamos contagiando", relató.

A las dos semanas el esposo de Nohemí comenzó a sentir diversos síntomas, solo había una explicación: covid-19, esto fue refrendado a través de una prueba médica, pero ya era muy tarde para que tanto ella como sus hijos se ailaran, pues todos al final resultaron positivos.

"Mi esposo más que todo fue cansancio, en cambio mis hijos y yo cansancio y dolores de cabeza, pero esta vez los pumones estaban más resistentes. Todos nos tratamos en casa y logramos ganarle la batalla al covid-19, pero esto ha sido lo peor que nos ha pasado, nos dejó en la ruina económicamente, ya que teníamos dos negocios familiares y ambos los cerramos para tratarnos, por lo que ya no había entrada de dinero, incluso, llegó un momento en que sólo sobrevivíamos con 5,000 lempiras al mes, aunque parezca increíble de creerlo", añadió.

Nohemí sugirió a aquellas personas que están pasando por esta dura enfermedad, hacer ejercicio y usar medicina natural, pues asegura que esta fue la que más les ayudó a mitigar el virus.

La Prensa