Aldea La Reina, Santa Bárbara, quedó reducida a escombros

Los habitantes comenzaron a sentir estruendos en las montañas y la noche del 24 de noviembre un alud soterró las casas.

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La montaña cayó encima de toda la comunidad destruyendo las casas que encontró a su paso.

Santa Bárbara, Honduras.

“Desde aquí comenzaba la aldea. Teníamos una escuela, un colegio, centro comunal, cuatro iglesias, y este derrumbe nos arrasó las 300 casas”, relata Eladio López Portillo mientras con su dedo índice señala la enorme destrucción causada en la aldea La Reina, de Protección, Santa Bárbara.

López Portillo es maestro de obra y con su bitácora en mano lamenta haber quedado sin casa y sin sus pertenencias. Cuenta que ya había terminado de construir un colegio de secundaria del que ni siquiera quedaron las paredes, pues fue soterrado.

El colegio era la esperanza para muchos jóvenes de la aldea La Reina y otras comunidades cercanas, pues ya tenían una oportunidad para no abandonar su educación.

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La Reina, aunque pertenece a Protección, Santa Bárbara, está más cerca de La Entrada, Copán, y para llegar al lugar solo se puede hacer en carros de doble tracción. Muchos habitantes caminan dos horas y media.

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El alud de tierra destruyó viviendas de concreto y adobe y la zona sigue en peligro por las corrientes de agua.

Periodistas de Diario LA PRENSA llegaron a la aldea la Reina cuando pobladores bajaban una cuesta con sacos de ropa en sus espaldas, recipientes de plástico, láminas de zinc, entre otros enseres. Estaban sacando los utensilios de algunas casas que están a punto de caerse y otros las recogieron de los escombros.

Alud de tierra

Al acercarse a la zona del derrumbe se observa una inmensa montaña de tierra removida y al llegar se ve la destrucción de las casas de los aldeanos de La Reina.

“Aquí estamos donde estaba mi casa, también destruyó la casa de mi hermana y las dos que tenía mi papá”, dijo Carlos René Pérez, quien creció en la comunidad de donde toda su familia es oriunda y ahora están en la casa de un amigo. El derrumbe no solo acabó con sus casas, sino que con sus fincas de café, frijolares y maíz.

Temblores

Durante la tormenta tropical Iota, los pobladores de La Reina comenzaron a sentir que la tierra temblaba y escuchaban estruendos y eso los hizo estar alertas.

Algunos de los pobladores que se dedicaron a vigilar habían detectado que el agua estaba corriendo por varias vertientes, cuando antes con las lluvias solo tenían una.

“Era mucha agua y ya nos estaba dando temor, gracias a Dios anduvo un grupo de hombres diciéndonos que nos saliéramos y nos fuimos, pero no nos llevamos nada”, recordó Olvia Lara, quien buscaba entre el derrumbe alguna señal que le indicara adónde estaba su casa.

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En medio de los escombros, muchas personas buscan algunas de sus pertenencias, otras sacan lo poco que quedó en sus casas dañadas.

Ella vivía con sus hijos en una casa de adobe que fácilmente fue arrastrada por la montaña de tierra llevándole todas sus pertenencias.

“Estamos buscando una forma de sobrevivir con esta tragedia, a mi familia nos prestaron una casa, pero es temporal y necesitamos que nos ayuden a construir una vivienda”, expresó.

En La Reina había alrededor de 300 casas, la comunidad estaba organizada, tenía su patronato y habían logrado tener una escuela y estaban por inaugurar una centro de educación media con tres aulas de clases.

Al instituto le estaban dando los últimos retoques cuando el derrumbe acabó con todo.
Viviendas de adobe con concreto terminaron sepultadas y otras arrastradas hasta ser destruidas.

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En medio de los escombros, muchas personas buscan algunas de sus pertenencias, otras sacan lo poco que quedó en sus casas dañadas.

En la parte baja de la montaña quedaron escombros de láminas de zinc y en los alrededores algunos enseres y ropa revolcada. Al hacer un recorrido por el lugar ya se comienza a sentir el mal olor del que los vecinos dicen es por la gran cantidad de animales muertos, pues no pudieron llevarse sus chanchos ni las gallinas.

En su mayoría, los pobladores se dedican al cultivo de café, maíz, tomates, frijoles, con lo que sobreviven.

Otros reciben ayuda de sus familias en Estados Unidos, “por eso se podían ver muchas casas bonitas que les estaban costando más de medio millón de lempiras y también quedaron destruidas”, dijeron los aldeanos.

Ahora más de 1,300 pobladores, entre niños y adultos, están en albergues, otros en casas de amigos o de una zona llamada Las Bodegas, que se han solidarizado con los damnificados.
Esas personas también lograron albergar a un grupo de 700 damnificados en una bodega y patios de café y les llevan ropa y alimentos.

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El alud de tierra destruyó viviendas de concreto y adobe y la zona sigue en peligro por las corrientes de agua.

También los albergados han recibido comida por parte de autoridades militares, con quienes dialogaron el fin de semana y les expresaron que necesitan la construcción de sus viviendas.

El gobernador de Santa Bárbara, Ángel Paz, dijo que lo primero es hacer un estudio con un geólogo y declarar la zona inhabitable. Luego se debe tener el terreno, que será donado por la alcaldía para comenzar a construir las casas como lo dijo el presidente Juan Orlando Hernández.

“Nos preocupa el terreno, y por ellos nos vamos a reunir con la alcaldesa para tener algo concreto y se debe hacer ficha de los afectados”, agregó el gobernador.

La Prensa