Más del 40% de padres hondureños cree que sus hijos "no aprenden nada" en clases virtuales

Expertos consideran que los padres se ven obligados a priorizar la salud y seguridad de sus escolares en medio de la pandemia.

Los docentes y escolares en Honduras han tenido que adaptarse al nuevo método de enseñanza aunque este no sea precisamente el más efectivo para el aprendizaje.
Los docentes y escolares en Honduras han tenido que adaptarse al nuevo método de enseñanza aunque este no sea precisamente el más efectivo para el aprendizaje.

San Pedro Sula, Honduras.

Aunque la mayoría de padres de familia de Honduras cuyos hijos tienen acceso a internet a corto, mediano o gran alcance, están dispuestos a apoyar a sus hijos para estudiar de forma virtual por la crisis generada por el covid-19, no todos confían que sus vástagos en verdad están aprendiendo fuera de las aulas de clases.

Un nuevo estudio hecho por el Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional (Oudeni) de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, analiza cómo visualizan los padres de familia lo que ha venido ocurriendo durante estos 3 meses de suspensión de clases presenciales en los diferentes centros educativos del país, para que, a partir de ello, se puedan esbozar posibles escenarios para el futuro inmediato de los procesos escolares a nivel nacional.

El título de dicha investigación lleva por nombre Grandes logros en la enseñanza, grandes retos en el aprendizaje: "Los padres de familia opinan respecto a la educación hondureña en el contexto del covid-19" y desnuda la realidad socioeconómica que miles de familias hondureñas se están enfrentando en medio de la pandemia y por consecuencia, el futuro desalentador de los niños y jóvenes de primaria y secundaria.

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Dicho informe se hizo en base a la opinión de padres de familia desde 29 de mayo al 9 de junio vía encuestas digitales. Un total de 56,578 de los encuestados afirmaron tener hijos o menores a cargo en el sistema educativo nacional. Cabe destacar que los padres sin acceso a internet no pudieron ser incluídos en la misma.

"El temor a ser contagiados es grande. Si consultamos ahora a los padres es muy probable que 5 de cada 10 digan que no van a enviar a sus hijos a clases aunque mañana se reanunden las mismas", puntualizó Alfredo Alcántara, sociólogo y secretario académico de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs).

Alcántara asegura que "la condición económica se ha vuelto otro factor determinante" y sobre todo ahora que en muchas familias los miembros se quedaron sin empleo.

"Ya las condiciones económicas eran precarias, ahora son peores porque muchos quedaron sin trabajo, otros dependían de las ventas del día a día, se han quedado sin ingresos económicos, obligando a sacrificar la educación de sus hijos", añadió el sociólogo.

El docente universitario también resalta que buena parte de la población no tiene acceso a internet y esto vienen a poner la lápida a la situación de los educandos.

"Aprendiendo nada"

Otro de los hallazgos reveladores de la encuesta, está enfocado en la satisfacción de los padres sobre lo que sus hijos están aprendiendo en el sistema de enseñanza implementado desde casa por internet o por televisión.

Los líderes de hogar fueron clasificados por su tipo de conexión a internet como "los que tienen computadora e internet en casa", "los que solo tienen internet en el celular" y "los que se conectan por recargas de celular (internet por tiempo límitado)".

De ellos, un 40% asegura que sus hijos no están aprendiendo nada con el método alternativo, sobre todo los que logran conectarse por medio de recargas de celular. El 37.6% de estos padres aseguran que no podrán sostener por más tiempo los gastos que implica conectarse.

Según el nivel educativo, son los padres cuyos hijos están en secundaria (de décimo a dúodecimo grado) que expresan con mayor preocupación que sus hijos no están alcanzando los objetivos educativos con un 19.3% de insastifacción y apenas un 19% de satisfacción. Los progenitores cuyos hijos están en prebásica son los que en mayor porcentaje consideran que sus pequeños están aprendiendo igual que en las clases presenciales con un 34%.

"El nivel educativo de los padres de familia también es importante de considerar a la hora de su evaluación de aprendizaje de sus hijos, un padre con escolaridad completa, incluso con universidad sabe con mas exactitud si su hijo está aprendiendo mejor o peor en este sistema virtual improvisado. Por otra parte, no es de extrañar la insatisfacción porque la Secretaría de Educación no capacitó a los docentes para educación virtual, en el sistema de este tipo se eligen los temas más importantes y se prepara con tiempo el método de dar las clases. La pandemia tomó por sorpresa al sistema y al inicio incluso la orden de Educación fue solo mantener entretenidos a los estudiantes sin exigir tareas por que se pensaba que el coronavirus iba durar poco tiempo", explicó Orellana.

"Ahora resulta más difícil que los estudiantes hayan aprendido pues ni los padres ni ellos tienen conocimiento de la modalidad virtual y lo que se hace es enviar asignaciones mas que todo", añadió.

Caos histórico

El último informe realizado por la Oudeni de la Universidad Pedagógica (en mayo del 2020) reveló, al inicio de la pandemia, que al menos la mitad de los estudiantes del sistema (unos 900,000) no estaban accendiendo a las aulas de clases, es decir, que con este segundo informe se precisa el sentir de la mitad de ellos.

Lo caótico de la investigación se refleja al consultar a este grupo de procreadores o responsables de los menores sobre la posibilidad de enviar a sus vástagos a clases presenciales si estas se reanudan en los próximos días.

La encuesta revela que el 51% de los padres no enviaría a sus hijos a clases aunque se retornara, mientras se continúen detectando casos de infección del covid-19 en sus zonas de habitación por lo que al final solo el 25% del total de padres de familia del sistema educativo de Honduras permitiría el regreso a clases presenciales

"Las familias están privilegiando la salud y la seguridad de sus hijos por encima de la educación y si le sumamos el factor de los que consideran que sus hijos no están aprendiendo nada, estamos hablando que solo el 25% de los padres están conformes. Esto refleja la enorme fragilidad del sistema en la actualidad", aseveró Marlon Escoto, exministro de Educación que cuenta en su gestión con haber logrado 200 días de clases por tres años consecutivos.

"Hasta el momento no avizoramos intervenciones ni inversiones para amortiguar esta problemática cuya presencia de los docentes se verá reflejada en las tasas de deserción en el país", añadió el ahora delegado de cambio climático de Honduras.

A criterio de Escoto se está entrando a una etapa escalofriante e histórica en la escolaridad a nivel de país debido a que este año se podría perder al 15% de la matricula escolar (200,000 estudiantes), sumado a los 1.2 millones de menores que no acceden al sistema educativo y el 50% de los que no pueden conectarse a internet.

"Todos ellos representan el corazón de un país, el futuro de Honduras que está a la deriva, es necesario invertir y sobre todo liderar estrategias que permitan conectar a los escolares al sistema virtual para rescatar la situación en declive y retornar a clases presenciales cuando las condiciones lo permitan, quizá en marzo del próximo año", sentenció.

La última parte del informe revela lo que consideran los padres de familia podría ser una solución para finalizar el año, a criterio del 40% de los encuestados, se debe terminar el año escolar 2020 en noviembre, evaluar y aprobar a solo aquellos que pudieron estar conectados y reforzar al resto que no pudo en el 2021.

Otro sector considera viable reponer las clases en noviembre, diciembre y enero y evaluar a los estudiantes con lo que se reforce en esas fechas.

Isbela Orellana, considera "poco solidaria" la opinión de los padres pero a la vez lo considera lógico debido al "estrés y responsabilidad" que ha implicado para los mismos.

"Es muy complicado definir la estrategia mas eficiente a estas alturas del año, pero quizá lo más prudente sea evaluar únicamente con fines diagnósticos".

Contexto desalentador

Antes de la crisis originada por la pandemia, el sistema ya presentaba falencias que reducían la calidad educativa, entre ellos, una cobertura muy baja (900,000 menores entre los 3 y los 17 años estaban fuera del sistema en el 2019).

Además, los elevados niveles de pobreza y desigualdad social que se reflejan en desigualdad de oportunidades educativas junto a la falta de materiales educativos para uso de los estudiantes como libros de texto, guías de estudio, cuadernos de trabajo complicó aún más el encierro obligatorio desde el 12 de marzo del presente año.

Aunque la Secretaría de Educación implementó varias estrategias como la comunicación vía internet o teléfono entre maestros y alumnos, se excluyó automáticamente a los que no tiene acceso a internet.

Según investigaciones de la Universidad Pedagógica, solo un 13.8% de los hondureños tiene acceso a una computadora en casa. Un 18.5% tiene computadora con internet fijo mientras que un 3.3% tiene internet permanente con su teléfono celular pero el 64.2% no tiene servicios de internet, siendo la gran mayoría de la población.

El ministro de Educación, Arnaldo Bueso, ha dicho en reiteradas ocasiones que el año escolar no se perderá y la evalución será en base a reglamentos definidos en las disposiciones publicadas en La Gaceta a principios de julio.

No obstante, el sector magisterial del país se encuentra en total desacuerdo con las medidas pues consideran que sus pupilos no han podido acceder a la tecnología como se debe, incluso ellos mismos debido a sus condiciones salariales.

La Prensa