Pérdidas por apagones en Honduras ya son insostenibles

Litoral atlántico, occidente y Olancho son las regiones más afectadas por fallas en la distribución de energía Empresarios ven difícil que 2020 sea un buen año

Ante los apagones, empresas han recurrido a comprar generadores eléctricos portátiles.
Ante los apagones, empresas han recurrido a comprar generadores eléctricos portátiles.

San Pedro Sula, Honduras.

El diseño de la red de transmisión, las fallas de distribución de energía y la falta de inversión para reemplazar equipos viejos, son los motivos por los que el litoral atlántico, occidente y Olancho son las regiones de Honduras más afectadas por racionamientos.

La poca voluntad y el lento accionar de las autoridades limitan las posibilidades de que la problemática de los apagones de energía logren solventarse este año.

“En los sectores afectados está entre el 60 y 70% del consumo del país, es decir, las zonas de mayor demanda”, dijo Guillermo Peña Panting, presidente de Fundación Eléutera en una exposición a periodistas de LA PRENSA.

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Consumo en verano
En un 16% aumentará el consumo de energía en el verano, según estimaciones de Karla Hernández, presidenta del ODS Honduras.

El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Juan Carlos Sikaffy, refirió que “es difícil aventurarse a establecer la cuantía de pérdidas que podría causar un proceso de racionamiento. Lo que sí sabemos es que la energía más cara es la que no se tiene”.

Línea de transmisión

Para las empresas, los “mantenimientos programados”, como los nombran la Enee y EEH, significan paro de máquinas, pérdidas por daños a productos y equipos, incumplimiento de contratos en sus plazos de entrega de órdenes de compra y otros daños en perjuicio de los negocios.

Durante el año pasado, las regiones afectadas por los apagones reportaron pérdidas millonarias y los empresarios temen que 2020 sea mucho más difícil.

Claves
1. Zona Norte
Una de las causas del cierre de negocios
La carga tributaria no es la única razón por la que muchas empresas en la zona norte, que concentran el 60% de la actividad económica, cierran. Los apagones o “mantenimientos” persistieron durante el año pasado.
2. Litoral Atlántico
Sectores siguen esperando respuestas
Empresarios, gobiernos locales y población en general confían que para este año comience a operar el proyecto La Ensenada, que esperan sea la solución al déficit de energía que por más de cinco años ha afectado municipios de Atlántida.
3. Olancho
Una economía que busca despegar
La sequía, como efecto del cambio climático, afectó la actividad ganadera del departamento. En adición a ese problema, los racionamientos de energía, que en ocasiones son por un día, hunden el desarrollo de los comercios e industrias.
4. Occidente
Apagones de 24 horas en Santa Bárbara
Diferentes municipios del departamento sufren cada semana apagones que afectan el comercio, la principal actividad económica, después de la agricultura. Negocios recurren a plantas eléctricas que trabajan con combustible.

Daños.

“Nos seguimos viendo afectados por el oportunismo del Gobierno y sabemos que para este 2020 van a seguir los racionamientos y serán inevitables”, dijo Carlos Alemán, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tocoa, Colón.

El año pasado en Colón, por los problemas del servicio eléctrico, las empresas perdieron al mes 20 millones de lempiras, más de 800,000 dólares.

Carlos Alemán, Cámara de Tocoa:
“El gobierno olvida que la empresa privada es la que más empleos genera. Parece que 2020 no será un buen año”.

“No hay grandes expectativas de salir adelante. Hablo con toda sinceridad; no sabemos qué hacer, porque tanto el precio de la energía, como los racionamientos son las principales causantes del cierre de negocios”, agregó Alemán.

Las interrupciones del servicio de energía, que en ocasiones superaban las 24 horas, representaron un duro golpe para el comercio e industria de Santa Bárbara, con pérdidas mayores a los 20 millones de lempiras en el último semestre, dijo Virgilio Reyes, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias.

Para el letargo económico de Olancho, los racionamientos son de las principales causales.

Patuca III, el proyecto hidroeléctrico que debió entrar en operaciones comerciales en 2014, lo hará en julio próximo, según la proyección sobre programación de operaciones 2020-2022 del Operador del Sistema (ODS), el administrador del mercado eléctrico mayorista en Honduras.

“Hemos dado seguimiento a este proyecto y esperamos que para este año sea una realidad. Sabemos que está bastante avanzado en la infraestructura y el embalse está prácticamente terminado”, refirió Karla Martínez, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio e Industrias de Olancho.

Patuca, según ODS, elevará la capacidad instalada de Honduras a 2.697 MW, la cual es liderada por la energía termoeléctrica (32.7%), hidroeléctrica (31.5%), solar (18.1%), eólica (8.7%), biomasa (7.7%) y geotérmica (1.3%).

Otro proyecto pendiente para beneficio de Olancho es la subestación de distribución de energía en Juticalpa, que está en proceso de construcción.

“El año pasado fue bastante fuerte en pérdidas económicas por ese tema de energía. En Olancho actualmente tenemos una economía deprimida y la energía es otro de los tantos temas; el otro es la ganadería que ha sido afectada por el cambio climático”, añadió Martínez.

Prioridad.

En La Ceiba, cuarta ciudad más poblada de Honduras, la inestabilidad del servicio eléctrico ha sido la de nunca acabar en los últimos cinco años. La falta de agua del año pasado, agudizó la crisis. “Estamos preocupados porque no tenemos claro el inicio del proyecto de La Ensenada, el cual vendría a paliar la escasez de energía en la zona”, indicó Raúl Ponce, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida.

Durante los racionamientos de más de ocho horas, La Ceiba perdió al menos 40 millones de lempiras al día, unos 1.6 millones de dólares.

En diferentes reuniones, autoridades prometieron a los directivos del sector privado en la zona que la térmica de La Ensenada comenzaría a funcionar en diciembre pasado.

Según previsiones, el proyecto es fundamental para solucionar el déficit energético que enfrenta el litoral atlántico en verano.

Este plantel, para el que Comercial Laeisz invirtió 2,000 millones de lempiras, tendrá una capacidad instalada de 87 megavatios y abastecerá de energía a La Ceiba y el valle del Aguán.

“La Cámara de Comercio ha empujado fuertemente este proyecto y creemos que será paliativo para la zona, pero no hemos tenido respuesta clara de la empresa de qué fecha estarán al 100%”, agregó Ponce.

La Asociación Nacional de Industriales (Andi) Litoral Atlántico sostuvo una reunión con diversos sectores para exponer sobre la apertura del mercado energético, según la Ley General de la Industria Eléctrica.

En este espacio, los asistentes concluyeron sobre la importancia de unir esfuerzos entre industria y Gobierno local para incidir en proyectos de desarrollo y coincidieron en que en 2020 seguirá la incertidumbre en inversión de energía firme.

La Prensa