Narcoavionetas ahora solo serán obligadas a aterrizar

La comunicación y el uso de disparos de advertencia serán las únicas medidas que se tomarán contra una aeronave sospechosa.Jefes de las FAH y Estado Mayor deberán autorizar acciones.

En la nueva ley, el derribo de una aeronave con drogas queda descartado. El año pasado cayeron varias naves en el litoral del país.
En la nueva ley, el derribo de una aeronave con drogas queda descartado. El año pasado cayeron varias naves en el litoral del país.

TEGUCIGALPA.

La intercepción de aeronaves sospechosas de tráfico de drogas en los espacios aéreos de Honduras estará sujeta a un nuevo protocolo que se denominará Programa de Soberanía Aérea Hondureña (PSAH), mediante el cual cualquier acción deberá pasar primero por la autorización del jefe de la Fuerza Aérea y en última instancia por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas hondureñas.

De esta manera el polémico escudo aéreo implementado en 2014 bajo la Ley de Protección de la Soberanía del Espacio Aéreo del 17 de enero de ese mismo año, y que generó el rechazo de Estados Unidos por poner en inminente peligro a sus agentes antidrogas infiltrados, quedará derogado y en lo sucesivo el derribo de una aeronave en el aire se descarta completamente como una opción militar de protección a la soberanía territorial.

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Por ciento de la droga proveniente de América del Sur transita por Panamá, Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Bajo la nueva ley enviada el lunes al Congreso Nacional por el Poder Ejecutivo, las narcoavionetas o aeronaves sospechosas de transportar drogas serán obligadas a aterrizar en la pista más cercana mediante la intercepción visual, la comunicación entre pilotos y como última opción los disparos de advertencia.

Aunque el Gobierno no lo mencionó en su propuesta, esta nueva disposición es parte de las presiones que venía ejerciendo EEUU para que Honduras eliminara esa medida letal que ponía en serio riesgo a sus agentes antidrogas que operan dentro de las estructuras criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes.

El nuevo protocolo de intercepción establece dos etapas: la fase I, que consistirá en la interceptación de una aeronave y al establecimiento de comunicaciones con esta a través del uso de radio o señales visuales, ordenando a la aeronave interceptada aterrizar en la pista más cercana.

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Toneladas métricas de cocaína transitaron por Honduras en 2018, según un informe de la Fuerza de Tarea Conjunta Sur de EUA.

En tanto, la fase II contempla el uso de disparos de advertencia como medida de señal, utilizando municiones que contengan cartuchos trazadores, para asegurarse de que el piloto se entere de que ha sido interceptado.

La primera fase será autorizada por el jefe de la Fuerza Aérea bajo una serie de parámetros y consultas con diversas fuentes que determinen fehacientemente que la aeronave es sospechosa de transportar drogas.

En caso de que el piloto de la avioneta no atienda la comunicación de la nave interceptora y la orden de aterrizar, se pasará a la fase II, no sin antes pedir la autorización del jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA. Según la nueva legislación, el Estado hondureño actuará en “legítima defensa” y bajo el uso proporcional de la fuerza cuando una autoridad de Honduras determine razonablemente que la aeronave o su tripulación representa una amenaza inminente de daño físico grave para sí mismo o para otros.

La embajada de Estados Unidos aplaudió la ley y dijo que la misma asegurará la intercepción no letal de aeronaves.

“Su pronta aprobación por el Congreso Nacional es un primer paso importante para profundizar aún más nuestra cooperación bilateral en temas antinarcóticos y seguridad”, indicó la delegación diplomática en sus redes sociales.

“Nuevo protocolo disparará las trazas y el tránsito de drogas”: Romeo Vásquez Velásquez

TEGUCIGALPA. El nuevo protocolo de intercepción de narcoavionetas que implementará el Gobierno provocará un mayor tránsito de drogas por los espacios aéreos del país, ya que perderá el poder disuasivo que generaba el derribo de aeronaves y que tanto temen los narcotraficantes, opinó ayer el exjefe de las Fuerzas Armadas Romeo Vásquez Velásquez.

“El problema es que cuando se deja libre el espacio aéreo, nosotros no tenemos mucha capacidad en radares para detectar a esas aeronaves y eso beneficiará a los narcotraficantes porque ahora no los van a derribar, pasarán con mayor seguridad y pierden el miedo”, dijo. En opinión del exjefe castrense, el derribo de aeronaves dedicadas al tráfico de drogas era una buena medida disuasiva que contribuyó a reducir significativamente las trazas aéreas con cargamentos de drogas por el territorio hondureño, pero que ahora teme que vayan a aumentar.

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El exjefe de las FFAA Romeo Vásquez Velásquez.
La Prensa