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Narco asegura que financió campañas de Juan Orlando Hernández

Documentos de la Fiscalía de EUA señalan que un testigo identificado como (CW-3, el exalcalde Alexander Ardón) trabajó con Tony Hérnandez y aportó dinero del narco a campañas políticas.

NUEVA YORK.

La Fiscalía de Estados Unidos envió un documento a la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York sobre un proceso judicial contra el hondureño Juan Antonio (Tony) Hernández, adonde aparece involucrado su hermano, el presidente Juan Orlando Hernández, como coconspirador en un soborno de 1.5 millones de dólares para usar el dinero en campañas políticas.

El documento se refiere a un CC-4 (co-conspirador-4), a quien identifica como “elegido presidente de Honduras a fines de 2013”. También identifica de manera similar como CC-3 (co-conspirador-3), que parece ser el expresidente Porfirio Lobo, y a un ‘Testigo Cooperante - 3’, (CW-3), que es Alexander Ardón, exalcalde del Partido Nacional de El Paraíso, Copán, acusado por los fiscales estadounidenses en enero.

En el extenso documento, de unas 44 páginas, se señala a Tony Hernández (el acusado) de trabajar con violentas organizaciones de narcotraficantes a gran escala para el envío de miles de kilogramos de cocaína a Estados Unidos.

Para saber
La Fiscalía de EEUU ha vinculado a los últimos tres presidentes de Honduras (Manuel Zelaya, señalado en el caso de Don H, Porfirio Lobo y ahora Juan Orlando Hernández) con declaraciones de testigos que los implican con el dinero del narcotráfico para campaña política.

Según este documento, el acusado colaboró de diversas formas con los traficantes, a quienes proporcionaba información de inteligencia sobre actividades militares y policiales, así como apoyo logístico y de protección de los envíos de droga mediante el uso de equipos fuertemente armados que incluían a miembros de la Policía hondureña.

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La Fiscalía sostiene que el acusado y otros conspiradores se involucraron en estas actividades no solo para enriquecerse, sino también para financiar campañas políticas, en especial las del Partido Nacional, incluyendo las efectuadas de cara a las elecciones presidenciales de 2009 y 2013. Agrega que “en al menos dos ocasiones entre aproximadamente 2011 y 2013, el acusado ayudó a organizar asesinatos de rivales del narcotráfico. En uno de esos incidentes, el acusado se confió en un miembro de la Policía Nacional hondureña que más tarde se convirtió en el jefe de toda la fuerza policial, para ejecutar el asesinato. Finalmente, a pesar de una conducta atroz que duró más de una década, el acusado viajó a Estados Unidos en octubre de 2016 y mintió descaradamente sobre sus conexiones con el narcotráfico”.

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El documento preparado por la Fiscalía que representa al Gobierno de Estados Unidos fue enviado el viernes a la Corte del Distrito Sur de Nueva York, tribunal que conocerá la causa judicial contra Juan Antonio (Tony) Hernández Alvarado, quien enfrenta cargos por narcotráfico y cuyo juicio está programado para el próximo de 2 de octubre.

Proporciona información. El documento reseña el historial criminal del acusado hasta 2004, cuando “forjó relaciones” con traficantes que operaban en el oeste de Honduras, incluyendo a Héctor Emilio Fernández (Don H), junto con otros que ahora son testigos que colaboran con la Fiscalía en el caso (identificados con las iniciales CW y un número correlativo), y a los que proporcionaba información de inteligencia policial a cambio de dinero, lo que permitía a los traficantes “transportar cocaína a través de Honduras sin incidentes”. En 2006, prosigue el documento, el acusado estableció relaciones con proveedores de cocaína colombianos y otros traficantes hondureños, los que son señalados por la Fiscalía como “coconspiradores”, a los que designa con las iniciales CC y su respectivo correlativo.

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Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras. Foto EFE

Protegido por políticos. En 2008, el acusado entró en tratos con un funcionario local que también era narcotraficante a gran escala (identificado como CW-3, Alexander Ardón) para trabajar juntos en el tráfico de la droga si el Partido Nacional (del que ambos eran miembros) ganaba las elecciones de 2009.

El acusado le dijo a CW-3 que podían formar “una asociación particularmente exitosa” basada en la protección que recibirían de los dos coconspiradores, identificados como CC-3 y CC4, quienes aspiraban a la Presidencia de la República y a la del Congreso, respectivamente, por el Partido Nacional. El acusado le dijo a CW-3 que él creía que CC-4 sucedería a CC-3 como presidente de Honduras, por lo que la protección a sus actividades ilícitas continuaría.

A cambio de esta protección, CW-3 proporcionó recursos (procedentes del narcotráfico) para financiar las campañas de ambos candidatos nacionalistas, cuyas posibilidades de triunfo mejoraron gracias al golpe de Estado que derrocó al presidente en funciones en 2009.

La sombra de la extradición. Cuando en enero de 2012, el Congreso hondureño, liderado por CC-4 aprobó la extradición de sus ciudadanos a EEUU por cargos de narcotráfico, el acusado dijo a su socio sentirse confiado de que dicha legislación no le afectaría, e incluso hizo campaña con un funcionario para buscar un escaño en el Congreso, en un acuerdo en el que el acusado (Tony) sería nombrado diputado suplente de este funcionario.

Datos
2018 año en que agentes de la DEA detuvieron a Juan Antonio Hernández en el aeropuerto de Miami cuando regresaba a Honduras.
Hugo Ardón, hermano de Alexander (CW-3), fue nombrado director del Fondo Vial durante la administración de Lobo Sosa.

Financiamiento. En 2013, de acuerdo con el documento, CC-4 pidió a CW-3 que apoyase su campaña política en busca de la Presidencia de Honduras, reuniendo el respaldo de políticos locales a través del pago de sobornos, por lo que CW-3 invirtió alrededor de $1.5 millones en la campaña presidencial de CC-4 a cambio de mantener la protección de sus actividades de narcotráfico.

Cuando un miembro de alto rango de la Policía acusó a CC-4 de proteger a CW-3, Tony Hernández tranquilizó a este último asegurándole que el oficial policial en cuestión sería destituido de su puesto.

Diputado titular. La Fiscalía refiere que a comienzos de 2014, luego que CC-4 fuera elegido presidente, nombró al funcionario que había hecho campaña para diputado junto con el acusado, como ministro de Defensa (Samuel Reyes), por lo que el acusado, que era su suplente, pasó a ocupar el puesto de diputado titular. Por esa misma época entró en contacto con Devis Leonel Rivera Maradiaga, líder del cartel de los Cachiros, pues este deseaba recuperar un dinero que el Gobierno le debía a través de un contrato suscrito en la administración anterior por una empresa creada para el lavado de activos. El acusado, según el documento, aceptó un pago de Rivera Maradiaga y acordó ayudar a obtener el pago de la deuda. Para esta época, el líder de los Cachiros ya comenzaba a colaborar con la DEA. La Fiscalía destaca en el documento que en octubre de 2016, el acusado viajó a EEUU, adonde se entrevistó con funcionarios de la Fiscalía y de la DEA, y aunque admitió conocer sobre las actividades ilegales de varios traficantes hondureños negó tener nexo alguno con ellos, afirmando que él nunca había participado en esa clase de actividades.

Sospechan de su benefactor.El documento explica que alrededor de 2016, CC-4 le informó a CW-3, a través de uno de sus ministros, que quitaría a un pariente de CW-3 de un cargo público que se le había otorgado como favor político, esto como consecuencia del “creciente escrutinio relacionado con el narcotráfico”; pero también le solicitó nuevamente su apoyo para una nueva campaña, pues CC-4 buscaba la reelección como presidente, por lo que CW-3 aportó un aproximado de un millón de lempiras de sus ganancias de la droga para ayudar a financiar esta campaña.

Posteriormente, en 2018, un pariente del acusado (identificado como CC-6), “quien era miembro de la Policía Nacional de Honduras, llamó a CW-3 con respecto a los informes de los medios de que CW-3 planeaba entregarse en los Estados Unidos. Durante la llamada, CC-6 indicó que CC-4 quería saber si era cierto que CW-3 se había entregado. CW-3 confirmó a CC-6 que él todavía estaba en Honduras”, refiere el documento.

Asesinatos. La Fiscalía le imputa al acusado su participación en al menos dos casos de asesinato.El primero de ellos ocurrido en 2011, cuando un socio de CW-3 (identificado como Víctima-1) trató de bloquearle el acceso a una de las rutas utilizadas para llevar la droga a la frontera con Guatemala. En una reunión de CW-3 con el acusado le contó el problema, expresando interés en que mataran a Víctima-1. El acusado (Tony) ofreció hablar con un miembro de alto rango de la Policía hondureña (identificado como CC-7), a quien Víctima-1 también había amenazado.

Debido a esto, según el documento, CC-7 planeó y efectuó el ataque en el que murió Víctima-1.El segundo asesinato se relaciona con un miembro de la organización del acusado (Víctima-2), que había sido arrestado en 2013 en relación con la actividad de narcotráfico en Colón.

Alexander Ardón, un temido narcotraficante

Alexander Ardón Soriano (de 43 años) es originario de El Paraíso, Copán, hijo de una familia campesina, que solo cursó hasta quinto grado, pero su astucia y habilidad para los negocios lo llevaron a convertirse en el cerebro de uno de los carteles narcos más sólidos en el occidente de Honduras: el cartel AA.

El 23 de enero, Estados Unidos lo acusó “de cargos que en cada acusación incluyen conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos”. El comunicado emitido por la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos del Distrito Sur de Nueva York decía: “Ardón Soriano supuestamente utilizó su posición como alcalde hondureño para facilitar su propio tráfico de drogas y para imponer un “impuesto” a otros traficantes, lo que le generó millones de dólares en ganancia en el proceso”.

Cómo empezó. Chande, como es más conocido en el occidente de Honduras, trabajó siendo joven con una de las familias que lideró un cartel de narcos en Zacapa, Guatemala.Poco a poco incursionó en el mundo del narco, y de ser aquel niño pobre que jugó en las calles polvorientas de El Paraíso se convirtió en el capo más poderoso y temido de Copán.

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En el año 2000, Chande tenía claro el camino. Tuvo varios padrinos que lo consolidaron como uno de los líderes del narco en El Paraíso, Copán, sabían que él sería una pieza clave para controlar el territorio y asegurar las cargas de droga a Guatemala.

Tras recibir sus primeros pagos, Ardón Soriano vio la oportunidad de ampliar negocios, de establecer contactos, y Mario Ponce (capo guatemalteco extraditado a Guatemala) se convirtió en uno de sus mejores aliados. Documentación establece que conforme incrementaba sus ganancias, Chande volvía al campo y adquirió una finca que tecnificó y estableció el hato ganadero más grande de la región.

Pero quería poder. Sabía que incursionar en política le daría el estatus soñado. Cercanos a él cuentan que eso le permitiría el control y sobre todo manejar los hilos para tener influencias en los tres poderes del Estado. Así, en 2002, se convirtió en el alcalde de El Paraíso, Copán. Durante tres períodos le dio un giro a su pueblo. Lo dotó de infraestructura de primera para un poblado que en ese entonces alcanzaba los 22,000 habitantes.

Su primera meta fue construir el edificio municipal, pero no quería cualquier inmueble. Buscó un diseño que sorprendiera a propios y extraños y que pusiera en alto el nombre del municipio, y lo logró. Tenía hasta un helipuerto. El control de Ardón se dio en todos los espacios. Según relatan, colocó jueces, maestros, financió candidaturas de varios políticos. Chande forjó su nombre a base de infundir temor.