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Grave: Escasez de agua afecta a 240 municipios de Honduras

Honduras, de acuerdo con el Foro Económico Mundial y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sigue entre los más de 50 países que experimentan “escasez económica de agua”.

Crisis. Las mujeres recogen agua en recipientes en el centro de acopio llamado Las Pilas. Fotos: Moisés Valenzuela
Crisis. Las mujeres recogen agua en recipientes en el centro de acopio llamado Las Pilas. Fotos: Moisés Valenzuela

BUENA VISTA, SAN JOSÉ, COPÁN.

Mientras en la agitada San Pedro Sula los habitantes comienzan el día dentro de un bus, taxi o carro particular preocupados porque llegarán tarde al trabajo a causa del caótico tráfico vehicular, en la apacible Buena Vista los pobladores deciden resignadamente si se bañan o preparan el café con “agua dulce” o “agua pesada”.

En esta comunidad, rodeada de profusos bosques verdes, los pobladores no tienen más opciones y sortean la vida consumiendo agua contaminada con heces (“dulce”) o con metales pesados (“pesada”). La primera es causante de enfermedades gastrointestinales; la segunda, de cáncer.

Los habitantes de Buena Vista, una aldea del municipio ganadero de San José, Copán, se encuentran atrapados en esta encrucijada porque no poseen en su territorio una fuente que genere agua apta para el consumo humano y, por si fuera poco, no cuentan con la solidaridad de los vecinos.

Agua de pozo. En los últimos cinco años, todos han estado recibiendo “agua pesada” en sus casas tan solo dos veces al mes y cada vez por un lapso de una hora, en otras palabras, dos horas en 30 días.

Crecimiento
Buena Vista se formó en 1879. De 500 habitantes que tenía hace unos 20 años ahora tiene un millar de personas.

El “agua pesada”, como la llaman los habitantes por el sabor metálico que le encuentran y no porque sea óxido de deuterio, es aportada por un pozo de 180 pies de profundidad que está ubicado al pie de un bosque frondoso.

Pero esta agua no es buena. Nosotros la ocupamos para asear la casa y lavar los platos. Para beber y bañarse no es buena, le deja la piel reseca y el pelo tostado como un paste”, dice Jackeline Mercado mientras limpia unos recipientes que tiene al lado de la pila de su casa.

María Alfaro, madre de Mercado, agrega que “tampoco es usada para lavar ropa porque no hace espuma”.

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Mercy Bonilla llega a Las Pilas unas 4 veces a la semana a lavar ropa y recoger agua contaminada para preparar alimentos y beber.

Hace unos diez años, Mercado, Alfaro y todos los habitantes recibían “agua dulce” de un pozo de 150 pies abierto en 2008, pero con el tiempo bajó la producción por la sobrexplotación del acuífero.

En 2013, al detectar la reducción, la junta de agua decidió perforar el pozo de 180 pies (a unos diez metros del primero), desafortunadamente este solo produce “agua pesada”, dice José Pineda, presidente de la organización comunitaria.

Ahora, la poca “agua dulce” aportada por el pozo de 150 pies es purificada por una modesta planta donada por la organización estadounidense Living Waters for the World.

En esta pequeña planta, la junta procesa el líquido, lo embotella en garrafones y lo vende a L8.00; pero, no todos los habitantes compran porque son pobres.

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Otras mujeres la utilizan solo para lavar ropa. Quienes tienen más recursos económicos almacenan el agua que llega a las casas (con metales pesados) en tanques.

La junta le coloca a cada botellón una calcomanía que tiene inscrito “Jesucristo es agua viva para nuestros cuerpos y almas. Use esta agua para beber, cepillarse, cocinar, cuidar al bebé. Esta botella es para ser usada solamente con agua purificada. Living Waters for the World”.

La purificamos para que las personas la consuman porque nos dijeron que sin tratar no es apta para el consumo”, dice María Obdulia Pineda, vicepresidenta de la junta. “Y el ‘agua pesada’ tiene hierro”.

El poco dinero que recauda con la venta de los botellones, la junta lo usa para pagar la energía eléctrica consumida por las dos bombas de los pozos, la planta purificadora y dar mantenimiento.

El problema que tenemos es grave: la poca agua que obtenemos no es para consumo humano.

José Pineda Contreras, presidente de la junta de agua

Agua de quebrada. Dado que los dos pozos no producen la cantidad necesaria y la adecuada para lavar ropa, la junta instaló hace unos siete años una tubería para trasladar agua desde La Quebradona (a 1.5 km) hasta un centro de acopio comunal que llaman Las Pilas.

Todos los días, desde las 5:00 am hasta la noche, a Las Pilas llegan decenas de mujeres a lavar ropa o recoger agua, mientras sus maridos trabajan en actividades agrícolas.

Todas las mujeres de la aldea vienen a lavar aquí porque esta agua es buena, hace espuma. En verano es más difícil, no llega agua y nos toca ir a otro lugar que le dicen el Candelillo”, relata Marilú García.

En medio de esta dramática crisis, José Cecilio Contreras, otro miembro de la junta, lamenta que ninguna de las comunidades vecinas quiera compartir sus fuentes hídricas. “Hemos pedido ayuda a la alcaldía y a otras aldeas, pero no quieren que tomemos aguas de sus fuentes y manantiales”, dice.

Los análisis que han hecho en la secretaría de salud dicen que esta agua está contaminada.

María Obdulia Pineda, vicepresidenta

Para Mercy Bonilla, de 26 años, quien no recibe ni “agua pesada” en la casa, “no hay más” opciones que “usar cualquier agua para no morir de sed”. “Cualquier agua me sirve para lavar ropa, los trastes y beber”.

Los miembros de la junta advierten que, por ahora, en esta aldea de 1,000 habitantes hay cuatro casos de cáncer; pero temen que en cinco o diez años comiencen a ver las consecuencias de utilizar agua que no es potable.

Nos da miedo bañarnos con esta agua porque nos sale una alergia en la piel”, manifiesta María Alfaro.

Desabastecimiento en la mayor parte de Honduras.

Pese a que hay fuentes hídricas cercanas, la aldea Buena Vista, Santa Rosa de Copán, Tegucigalpa y el 81% de los municipios de Honduras enfrentan escasez de agua porque los Gobiernos (incluidos los locales) no invirtieron en los últimos 20 años en el desarrollo de infraestructura.

Honduras, de acuerdo con el Foro Económico Mundial y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sigue entre los más de 50 países que experimentan “escasez económica de agua”.

Estadísticas de la Asociación Hondureña de Prestadores del Sector Agua Potable (AHPSAS) afirman que en la última década, 240 municipios (más del 80%), de los 298, enfrentan escasez, la cual se acentúa cuando los períodos de sequía son prolongados.

Lea: Honduras sigue entre los países con “escasez económica de agua”