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Venezuela y Nicaragua, ¿santuarios de la corrupción de América Latina?

Hasta ahora, el Ministerio Público de Venezuela no ha formulado ninguna acusación contra personas cercanas a Maduro En Nicaragua no hay independencia de poderes

Desde abril, los ciudadanos exigen la salida de Daniel Ortega en Nicaragua.
Desde abril, los ciudadanos exigen la salida de Daniel Ortega en Nicaragua.

Managua, Nicaragua

Mientras en la mayoría de países de América Latina los ciudadanos miran caer a presidentes, expresidentes y ministros y son testigos de cómo muchos funcionarios comparecen ante un juez, para los nicaragüenses y venezolanos esto es, por ahora, una utopía.

En Venezuela, los ciudadanos se cansaron de pedir a gritos justicia y libertad en las calles a Nicolás Maduro y en los últimos años han preferido abandonar el país. Conforme a Naciones Unidas, alrededor de 2.3 millones viven en Brasil, Colombia y Perú.

Entre los más corruptos
Entre los 30 más corruptos del mundo Nicaragua está en la posición 151 en el ranking de corrupción (de 180 países) de Transparencia Internacional (TI).

En Nicaragua, desde el 18 de abril, los ciudadanos se mantienen en las calles exigiendo la salida de Daniel Ortega, quien, por segunda vez, se encuentra en el poder desde 2007. Los cinco meses de protestas han dejando más de 320 muertos, 2,000 heridos y unos 300 presos políticos.

Aunque uno está en el istmo centroamericano y el otro en Sudamérica, los dos países experimentan los mismos problemas sociales derivados de los altos niveles de corrupción.

Gabriela Calderón, investigadora del instituto Cato, con sede en Washington, EEUU, considera que mientras no haya independencia de poderes no habrá acusados y la corrupción “seguirá prosperando”.

Venezuela y Nicaragua “son países que todavía sufren bajo dictaduras donde no hay separación de poderes. Esto hace que difícilmente el ciudadano ordinario pueda hacer valer sus derechos frente a una justicia que está sometida a un régimen”, dijo Calderón en un análisis realizado para LA PRENSA.

La impunidad en ambos países obedece, según Calderón, a que “una parte esencial del modelo del socialismo del siglo XXI es un hiperpresidencialismo que es palpable en las constituciones que se hicieron a la medida del proyecto del SSXXI en Venezuela, Ecuador y Bolivia”.

“En el caso de Nicaragua, la reforma constitucional de 2014 hizo posible la reelección presidencial, fortaleciendo aún más al Ejecutivo”, afirmó.

Calderón (ecuatoriana) contextualiza que el “populismo, inherente también a esta corriente política, combinado con la bonanza de materias primas que hubo durante su década en el poder hizo posible concentrar más poder mediante un complejo sistema de clientelismo: generosos subsidios, prestaciones sociales y demás esquemas para mantener el apoyo popular”.

Dato
Gobierno de Ortega no es transparente Falta de transparencia y secretismo caracterizan al Gobierno, asegura el Observatorio Protransparencia.

“Ahora que ya se esfumó la bonanza vemos cómo también se ha erosionado el respaldo popular a estos regímenes, pero la concentración de poder queda ahí, y mientras el Estado siga teniendo un papel dominante y el Ejecutivo escasos contrapesos, la corrupción seguirá prosperando”, plantea.

Venezuela. Sin embargo, el gobierno de Maduro le asegura a sus ciudadanos que mantiene una lucha frontal contra la corrupción y para demostrarlo ha desarticulado redes de funcionarios que saquearon (desde 2011) a la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

El Ministerio Público, dirigido por el fiscal Tarek William Saab, ha acusado a más de 75 funcionarios (entre ejecutivos y dos exministros) por el desvío y lavado de $15 mil millones de PDVSA. Una parte paró en el sistema financiero de un paraíso fiscal (Andorra).

En junio, Maduro acusó a Estados Unidos de infiltrar a PDVSA y corromper su estructura para debilitar a la industria petrolera, no obstante, analistas venezolanos consultados por LA PRENSA califican que estas acciones “son un disfraz” que sirve como una cortina de humo para cubrir una desmesurada corrupción en el círculo de Maduro que, incluso, está asociada con carteles de la droga.

En diciembre de 2017, la Corte del Distrito Sur de Nueva York condenó a 18 años de prisión a Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Antonio Campos Flores (sobrinos de la esposa de Maduro) por intentar introducir cocaína a Estados Unidos por medio de Honduras.

Antonio Ecarri, presidente de la fundación Casa Arturo Uslar Pietri, con sede en Caracas, afirma que en su país “no hay presos del lado del Gobierno por una razón: no hay democracia, en Venezuela se han perdido las instituciones”.

“La primera víctima del chavismo fue el Estado de derecho y, por supuesto, como no hay Estado de derecho campea la corrupción, campea la impunidad (...) y cuando las contrapartes no funcionan en una república, cuando no hay contrapesos de poderes, todo se pierde. Lo que hay en Venezuela es arbitrariedad, impunidad, que es el colchón perfecto para que la corrupción pueda dormir tranquila”, dijo Ecarri en una entrevista con LA PRENSA.

Ecarri, quien será candidato a la Presidencia en el futuro, está seguro de que en Venezuela “no hay un poder judicial sano y es, más bien, el campeón de la corrupción”.

“Están todas las instituciones corrompidas. El sistema legal le da amplia discrecionalidad a los funcionarios, desde el Presidente de la república hasta el más bajo funcionario tiene licencia para robar. Aquí nadie acusa a nadie”, explicó Ecarri, quien ha sido profesor universitario de Historia Contemporánea de Venezuela, Derecho Tributario y Economía Política.