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Yucatán y el mundo maya

  • Actualizado: 08 noviembre 2008 /

La capital de Yucatán es Mérida, ciudad fundada por el español Francisco de Montejo en 1542, sobre los vestigios de la civilización maya.

La capital de Yucatán es Mérida, ciudad fundada por el español Francisco de Montejo en 1542, sobre los vestigios de la civilización maya.

La catedral de San Idelfonso, una de sus joyas arquitectónicas, fue construida con piedras de la pirámides y es una de las iglesias más antiguas del continente. En Mérida es recomendable también visitar la Casa de Montejo y el Palacio de Gobierno, para luego admirar las bellas casonas del Paseo Montejo, construidas con el auge comercial del henequén.

Es un deleite escuchar música yucateca en el parque de Santa Lucía. Yucatán tiene muchas haciendas antiguas y varias de ellas han sido convertidas en hoteles. Una de ellas es Temozón, que data de 1655 y originalmente era una hacienda ganadera perteneciente a la familia de Montejo. Llegó a tener 600 trabajadores. Hoy tiene 37 hectáreas, en las que hay un cenador, piscina y spa, además de un bello jardín para caminatas.

Chichen Itzá

Los mayas ocuparon un gran territorio que comprende, en México, la península de Yucatán, Chiapas y Tabasco, parte de Guatemala, Belice y Honduras, y fue una de las grandes civilizaciones mesoamericanas. Sus ciudades se conectaban por senderos trazados en la selva y hay más de 5,000 lugares arqueológicos en toda la región.

Chichen Itzá impresiona por su grandeza y por la selva que la rodea. Su arquitectura con bóvedas de piedras, canales de riego y bellos edificios esculpidos revelan la importancia de esta ciudad, que fue centro ceremonial y comercial del mundo maya de los siglos XI al XIII. Por eso el lugar muestra distintas influencias, el grupo arquitectónico del norte es de estilo tolteca, el grupo central pertenece al período temprano y el área sur es llamada 'Viejo Chichen'.

El nombre Chichen Itzá deriva de las palabras mayas 'pozo de agua', en referencia a los cenotes o lugares donde se extraía el líquido. Al entrar a Chichen Iztá impresiona la pirámide llamada El Castillo, dedicada a Kukulcán, representación del dios Quetzaltcoatl, la Serpiente Emplumada, símbolo de la energía cósmica.

Espectacular

La pirámide se encuentra en el medio de una enorme plaza. La gran escalinata que conduce al templo principal tiene 365 escalones, en relación a los días del año, y 52 paneles esculpidos que hacen referencia al ciclo sagrado de los mayas, que era de 52 años.

Hacia el sur encontramos el templo de los guerreros presidido por el Chac Mol, o sacerdote, el grupo de las Mil Columnas, el mercado y los baños de vapor o temazcal. Siguiendo un sendero entre la foresta se llega al cenote, un hueco de agua que se conecta con ríos subterráneos.

En este cenote se oficiaban ritos sagrados entregando vestales en sacrificio. Continuamos hacia el Juego de la Pelota, el más grande América, con una enorme cancha de altas paredes donde los contrincantes intentaban pasar la pelota de hule por un aro de piedra.

Hay muchas versiones sobre este juego, lo cierto es que aparece en varias ciudades prehispánicas y parece que simbolizaba el ciclo temporal y la lucha de contrarios cósmicos: día y noche, sol y luna. Después podemos ver el Observatorio o edificio Caracol, con una escalera en espiral que conduce al punto de observación donde se reunían los sacerdotes para el estudio de los astros y el tiempo.

A través de esa observaciones determinaron el calendario solar, el lunar y el de Venus. Predijeron eclipses y cataclismos, uno de ellos tiene fecha límite en 2012. Sus conocimientos astronómicos aún hoy sorprenden y mantienen un halo de misterio.

Chichen Itzá es frecuentada por más de 3 millones de personas al año y en ella se realizan magnos eventos para los equinoccios.

Ek Balam, 'El jaguar negro'

Antes de continuar por la ruta de la civilización maya conviene pasear por la ciudad de Valladolid, en la que se puede degustar, en varios mesones, los platillos típicos yucatecos: cochinita pibil, sopa de lima, huevos motulenos o los panuchos. ¡Qué manjares! Siguiendo una ruta arqueológica llegamos hasta las ruinas de Ek Balam, 'El jaguar negro' en maya, ciudad de piedra fortificada con tres murallas que reúne 45 estructuras de diversos estilos, con una pirámide central que tiene trabajos en estuco, pinturas y esculturas muy bien conservadas que pertenecen al período clásico, época de esplendor de la urbe.

Por ser más concentrada que Chichen Itzá, Ek Balam delimita el espacio y conmueve el diálogo entre la piedra y la selva verde y circundante.

Aún viven los descendientes de estos señores poderosos del jaguar negro. La población maya en Yucatán asciende a más de 2 millones que conservan su lengua y sus costumbres.

Nuestra ruta arqueológica termina en Uxmal, la gran urbe de estilo Puuc, decorada y esculpida y gran centro ceremonial que compitió con Tikal y Palenque y dejó la leyenda de la pirámide circular del Adivino.

Uxmal significa 'reconstruida tres veces' y durante su historia se añadieron edificios: el palacio del Gobernador, el Cuadrángulo de las Monjas, el templo de Las Tortugas, dedicado a la fecundidad, y varias plazas ricamente ornamentadas.

En la zona se puede visitar la hacienda Sotuta de Peón, donde podrá observar el proceso de extracción de la fibra del henequén y la elaboración de los cordeles. No deje de visitar en este ruta Izamal, uno de los 17 pueblos mágicos que hay en México por mantener su historia y tradición.

El pueblo, de arquitectura colonial, está pintado de amarillo, con calles empedradas y grandes farolas.
El enorme convento de Izamal está en el centro del pueblo, se construyó sobre una pirámide maya y en su atrio, el más grande de América, Fray Diego de Landa evangelizó a los indígenas y quemó sus códices, privándonos de una importante información.

Para los visitantes funciona un sistema de visita en calesa, un pequeño carruaje tirado a caballo que los lleva por los talleres de los artesanos.