Al ver de nuevo “Loubavagu” (el otro lado lejano), parece que en países como el nuestro no hay cambios y cada generación debe repetir las luchas del pasado para reclamar y defender sus derechos.
Y más cuando se trata de grupos sociales considerados menores y por siglos marginados que se vuelven en una clase subdesarrollada dentro de un país subdesarrollado.
La historia de los garífunas está permeada por la resistencia, palabra satanizada en la actualidad, pero aplicable a este pueblo que ha ido contracorriente para defender su dignidad.
Siempre bajo la dirección del reconocido dramaturgo Rafael Murillo Selva, el grupo Superación de la comunidad de Guadalupe, en el departamento de Colón, viajó para presentar “Loubavagu” en el auditorio del Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula.
El espacio estuvo lleno, principalmente por jóvenes que tuvieron el honor de apreciar una de las más importantes apuestas teatrales de Honduras, que universaliza problemas que afectan a otros grupos del mundo: marginación y discriminación, principalmente.
Humor y realidad
“Loubavagu” comienza con el naufragio frente a las costas de la Isla de San Vicente de los barcos que traían esclavos del áfrica. En la isla se asentaron los descendientes de quienes son los actuales garífunas.
La obra no deja fuera el contexto histórico que remite a la lucha entre imperios, británico y francés, que se repartían estas tierras como quien intercambia cartas de póker. Nace entonces la figura de Satuyé, primer héroe garífuna que opuso resistencia a los ingleses que trataban de mancillar la libertad de su pueblo. Héroe respetado por los garífunas, así como Lempira o Francisco Morazán. ¿Debería Joseph Satuyé aparecer en los manuales de historia como un héroe nacional? Argumentando que cuando Lempira opuso resistencia defendía su territorio y no a un estado o división geográfica hoy conocida como Honduras?
Satuyé es asesinado y los garífunas deportados. Finalmente se establecen en la costa de Honduras el 12 de abril de 1797. El comienzo de una nueva lucha.
“Loubavagu” refleja además uno de los conflictos aún no resueltos en Honduras: la lucha agraria. La obra de teatro muestra cómo los garífunas, tras un largo proceso burocrático, logran obtener su título de propiedad. Aunque luego enfrentarán el asedio de fuerzas poderosas que llegan incluso, al asesinato, para apoderarse de su tierra.
Pero en “Loubavagu” también hay crítica a la propia comunidad garífuna que pierde su identidad, principalmente cuando retorna de Estados Unidos. Aunque hay humor y baile, “Loubavagu” no es un espectáculo para entretener, es el espejo que refleja siglos de resistencia.