06/05/2026
08:45 AM

Vargas Llosa, Nobel de 2010

Con la emoción contenida, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, recordó al mediodía de ayer, en el Instituto Cervantes de Manhattan, NuevaYork, los momentos que vivió al conocer la noticia.

Con la emoción contenida, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, recordó al mediodía de ayer, en el Instituto Cervantes de Manhattan, NuevaYork, los momentos que vivió al conocer la noticia en la madrugada

“Estaba releyendo ‘El reino de este mundo’ de Alejo Carpentier cuando mi esposa me acercó el teléfono. Eran las 5:30 de la mañana, a esa hora casi siempre llegan noticias malas”, dijo.

Contó entonces cómo la voz casi ininteligible le anunciaba que lo llamaban de la Academia de Ciencias de Suecia. “La llamada se cortó, pero casi enseguida el hombre que hablaba me dijo que en catorce minutos se haría oficial el anuncio de que me habían otorgado el Premio Nobel. Creí que era una broma, y por eso preferí contarle a mis hijos hasta cuando se confirmó”.

Según la Academia sueca, el escritor peruano ganó el Nobel por su “cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”.

El nombre de Llosa venía sonando como uno de los más opcionados a llevarse el galardón desde hace más de dos décadas, sobre todo después de 1982, cuando se le dio el Premio a Gabriel García Márquez (su compañero del boom y junto con quien protagonizó uno de los incidentes más “misteriosos” de la historia del chisme literario cuando Llosa le dio un puñetazo a Márquez sin aparente motivo).
Sin embargo, muchos se mostraban escépticos, pues argumentaban que la ideología de derecha de Llosa no simpatizaba con la ideologia de la Academia.

Nombre inesperado

Desde que el mexicano Octavio Paz recibió el premio en 1990, justo un año después que el español Camilo José Cela, el Nobel de Literatura no recaía en un representante de las letras hispanas, que han sido premiadas once veces por la Academia Sueca, incluyendo el premio a Vargas Llosa.

El secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, amplió después la escueta motivación del premio difundida este año, y resaltó que el peruano es “un narrador que ha desarrollado el arte de la narrativa de una forma extraordinaria”.

“En su producción se puede ver que es un hombre apasionado. Y fue la reacción de una persona apasionada; se puso muy, muy feliz y muy emocionado”, dijo Englund tras haberle comunicado por teléfono la decisión del Comité Nobel al galardonado, que se encontraba en Nueva York, impartiendo clases en la Universidad de Princeton.

Los nombres que más sonaban en la capital sueca y en las casas de apuestas eran los del novelista estadounidense Cormac McCarthy, el desconocido narrador keniano Ngugi wa Thiong’o y varios poetas, como el sirio Adonis o el sueco Tomas Tranströmer.

Un twitter falso

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, creada y presidida por Gabriel García Márquez, resaltó la extensa labor periodística de Vargas Llosa.

En declaraciones a Efe, el director general de la FNPI, Jaime Abello, dijo que la Fundación, con sede en la ciudad caribeña Cartagena de Indias, “recibe con mucha complacencia el Nobel a Vargas Llosa”.

“Lo recibimos con agrado, sabemos que Mario Vargas Llosa es un gran periodista y siempre ha estado relacionado con el periodismo”, dijo Abello al recordar que algunas de sus columnas y artículos “han estado basadas en procesos de investigación”.

La declaración del director de la FNPI es la primera reacción oficial del entorno cercano del también Nobel de literatura Gabriel García Márquez tras la concesión del premio a Vargas Llosa y después de que un mensaje difundido a través de Twitter por un individuo que se hizo pasar por el autor colombiano se confirmara que era falso.

El Nobel remueve el pasado

Fue el 12 de febrero de 1976 el día en que se enemistaron para siempre los Nobeles de Literatura Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, cuando el peruano le dio un puñetazo en México a su otrora amigo, a quien luego ridiculizó como un “cortesano de Fidel Castro”.

Nunca estuvo claro si la pelea fue por motivos políticos o personales. Vargas Llosa se ha pasado gradualmente de la izquierda hacia un capitalismo de libre mercado, lo que lo ha puesto en desacuerdo con gran parte de la élite de intelectuales del hemisferio.

Según testigos, García Márquez, entonces de 49 años, se acercó a Vargas Llosa y el peruano, nueve años más joven, le dio un golpe en el ojo increpándole por “lo que le hiciste a (mi esposa) Patricia”.

Ninguno de los escritores dio explicaciones al respecto, pero según versiones de prensa colombiana García Márquez pudo haberle sugerido a Patricia que se separase de su esposo por una supuesta infidelidad de éste, o que Patricia, para vengarse de su marido, le dio a entender que “Gabo” le había proporcionado grata compañía.

En junio de 2007, de visita en Quito, Vargas Llosa dijo que “García Márquez y yo tenemos un pacto tácito que es: nosotros no hablamos de nosotros mismos para darles trabajo a los biógrafos, si es que merecemos tenerlos después”.

En 1971 salió al mercado “Historia de un deicidio”, un análisis de la obra de García Márquez escrito por Vargas Llosa. Después que se enemistaron, el escritor peruano dio la orden de que no se hiciera ninguna edición más de ese libro.