Monsieur Dior estaría orgulloso de presenciar el espectáculo que John Galliano ha ofrecido al mundo en un doble aniversario: la Maison Dior cumple 60 años y Galliano, 10 al frente de la casa de los sueños.
La 'haute couture' se convirtió en el escaparate de elegancia del mundo. A Versalles se trasladó la alta sociedad del mundo de la moda para observar, disfrutar y comprender el espectáculo de grandeza, feminidad y soberbia con el cual Galliano ha demostrado al mundo que él es el más grande.
L´Orangerie dio lugar al más mágico 'catwalk' de la temporada, donde la elegancia extrema que se rogaba dio lugar a la suprema elegancia fundamentada en la sofisticación y la opulencia de la corte del 'Rey Sol', creador de la etiqueta y, por tanto, del lujo.
Armiño, perlas, oro, piedras preciosas, celebrities, top models, grandes artistas, fantasmas dieciochescos, el parnasianismo francés que tiñó el modernismo y la belleza formal de las maniquíes más bellas del universo fueron parte de este desfile.
El gris ha sido el tono predilecto de la colección, aunque bañó pocos diseños que ilustraban una verdadera paleta de pintor: gris nacarado, marrón glacé, el codiciado oro líquido, amarillo azafrán, rosa maquillaje, lila empolvado, rojo sangre, negro intenso, verde esmeralda, naranja fuego, verde agua, turquesa, azul cielo y más.
Los tejidos oscilaron entre el armiño, el zorro y el visón para las pieles, la gasa, el terciopelo pesado, el raso y el tafetán.
Diamantes, zafiros, esmeraldas, rubíes, strass y perlas fueron el reparto de joyas y piedras preciosas; brocados florales y geométricos adornaron diseños formados por pliegues.
Los complementos más especiales fueron las peinetas de carey y las mantillas españolas de encaje; los corsés, los polisones y las crinolinas dieron cuerpo a diseños que recordaban el paso de Gianfranco Ferré por Dior y que rememoraban el auge del 'new look' de Monsieur. Goya ha sido el principal inspirador de la colección en la cual se homenajeaba la pintura a través de los diseños, aunque Hogarth, Tiziano, Van Dyck, Velásquez, Zurbarán, Rápale, Leonardo Da Vinci, las vanguardias surrealismo, cubismo, dadaísmo y futurismo estuvieron presentes. El art decó de Poiret y los guiños a Cardin no faltaron, aunque siempre con el barroquismo de John Galliano.
El divo John Galliano, de torero, junto a Naomi Campbell y Giselle Bundchen.
Zapatos
El toque actual de la colección lo pusieron los zapatos que recordaban a los chapines venecianos del siglo XV.
Arte
El maquillaje tenía guiños prerrafaelitas y tamizaba el rostro con toques nacarados y labios suaves.