31/03/2026
12:00 AM

Primeros auxilios en el hogar

En la casa, los niños se ven expuestos a peligros menores tales como raspones, quemaduras o picaduras de abeja que pueden ser fácilmente resueltos por ellos mismos.

    En la casa, los niños se ven expuestos a peligros menores tales como raspones, quemaduras o picaduras de abeja que pueden ser fácilmente resueltos por ellos mismos siempre y cuando tengan un botiquín a la mano.

    Siempre es útil e importante que los padres tengan nociones básicas de primeros auxilios, las cuales pueden ser transmitidas a los menores mediante juegos o prácticas, de este modo poco a poco lograrán familiarizarse con las medidas de seguridad que les permitan reaccionar favorablemente frente a algún peligro.

    Arquímedes Fuentes, coordinador regional de capacitación de la Cruz Roja, recomienda tener siempre un botiquín en el hogar pues los accidentes menores e incluso, los graves pueden tratarse rápidamente con antisépticos, alcohol, y algunos vendajes, además éstos se pueden conseguir fácilmente en farmacias o tiendas de autoservicio.

    De manera general un botiquín debe contener gasas estériles, curitas de distintos tamaños, vendas elásticas, antisépticos, merthiolate, alcohol, un termómetro, algunas tabletas de paracetamol o ibuprofeno y guantes.

    Hay que tomar en cuenta, que en los casos que así lo ameriten, el diagnóstico médico resulta vital durante los primeros minutos después de ocurrido un accidente.

    Recorta las fichas de seguridad y colócalas en un lugar visible.

    Atienda con rapidez las picaduras de insectos

    Una forma inmediata de aminorar los efectos de las picaduras de abejas consiste en sumergir la parte afectada en agua fría con bicarbonato por algunos minutos, siempre y cuando el menor no sea alérgico a ellas, ya que de ser así es importante llevarlo con un doctor que lo evalúe.

    Para prevenir las picaduras siga estas recomendaciones: evite los movimientos rápidos y bruscos cerca de colmenas o nidos de insectos.

    Utilizar los repelentes para insectos apropiados y ropa protectora.

    Cuando se encuentre al aire libre, aplique repelente de insectos sobre la piel que está al descubierto.

    También en la parte alta de sus botas, en la manga del pantalón y en los puños de la camisa. Use camisas de manga larga, pantalones y zapatos.

    Debe ser cuidadoso al comer en espacios abiertos, en especial con las bebidas azucaradas o en áreas próximas a colectores de basura, que a menudo atraen a las abejas.

    Enseñe a los menores de edad a llamar de inmediato a los padres o adultos mayores. Acudir al médico si la inflamación se extiende o si se notan síntomas como dificultad para tragar o respirar.

    No moleste al perro cuando come o duerme

    Ante una mordedura de un perro hay aspectos importantes a considerar. El primero es saber si el perro ha sido vacunado contra la rabia, pues de no tratarse inmediatamente dicha enfermedad resulta mortal, por lo que la vacuna resulta imprescindible.

    Cualquier perro puede morder si se siente amenazado. Los niños son las víctimas más comunes de las mordeduras.

    Para que no sea víctima de ataques de perros, los niños deben tomar en cuenta estas recomendaciones:

    - No acercarse a perros extraños.

    - Nunca molestar a un perro que está comiendo, durmiendo o cuidando de sus cachorros.

    - Siempre debe estar un adulto cuando los menores de edad juegan con un perro.

    - Nunca lo acaricie sin primero dejar que éste lo huela.

    El manejo de una mordedura comprende varios pasos: limpiar adecuadamente es fundamental. En muchos casos esto puede hacerse en la casa con agua y jabón, aún cuando después se limpie de nuevo en el hospital.

    La mayoría de los casos deben recibir antibióticos, sobre todo aquellos con heridas en la cara y manos, con heridas punzantes o muy extensas.

    La miel y la sábila cicatrizan las heridas

    Cuando los pequeños se han cortado, los padres deben saber qué objeto produjo la herida para descartar posibles infecciones; por ejemplo, los cuchillos o bordes de objetos metálicos pueden estar oxidados y desencadenar en tétano.

    El vidrio puede dejar residuos dentro de la piel, los cuales pueden dañar un músculo, tendón o nervio, si la herida es profunda.

    Cuando la cortada sólo es superficial se debe controlar la hemorragia, lavarla y cubrirla con una gasa o una curita.

    En el caso de quemaduras el procedimiento es similar; se debe colocar la parte afectada bajo el chorro de agua fría y untar una pomada o algún remedio casero.

    El pediatra óscar Sagastume aconseja que la miel, la clara de huevo y la sábila son muy útiles para ayudar a la piel a cicatrizar rápidamente, siempre y cuando las quemaduras sean leves.

    No obstante, es importante que un médico evalúe qué tan grave es la lesión, pues si éstas son muy intensas o si el contacto con el objeto que la produjo fue muy prolongado o estaba demasiado caliente, se pueden haber dañado tejidos o capas de la piel.

    No deje sustancias tóxicas a la mano

    La curiosidad de un niño puede acarrearle muchos problemas, desde pequeños raspones o quemaduras hasta una intoxicación. Los accidentes por este motivo pueden evitarse si los padres ponen un poco de atención a ciertos aspectos en casa.

    Un niño es un explorador, resulta indispensable cerciorarse de que no esté a su alcance compuestos tóxicos. Guárdelos bajo llave en un lugar alto y esté alerta mientras se utilizan los productos de limpieza u otros igualmente peligrosos.

    No almacene este tipo de sustancias en frascos e envases para alimentos o refrescos. Tampoco deje fármacos en un sitio al alcance del chico, ni lo induzca o engañe a que tome sus medicinas diciéndole que “son dulces”, pues ello da origen a inquietud por probar lo que encuentre en su camino.

    Lea bien la etiqueta de los fármacos o la receta en la que se indica su administración. Durante la noche encienda la luz antes de dar el medicamento al enfermo. Revise periódicamente su botiquín y deshágase de medicamentos caducos, sin envase o fuera de su empaque.

    Arquímedes Fuentes, miembro de la Cruz Roja, aconseja a los padres que si lamentablemente se llegaran a presentar estos casos es recomendable darle algo de comer al menor.

    Preste atención al sangrado de nariz

    Los niños pueden tener hemorragias nasales de vez en cuando o más a menudo. Las más frecuentes en los niños suelen tener lugar cerca de la parte anterior de la nariz, en el tabique que separa ambos lados de la nariz, y suelen empezar en una sola ventana nasal.

    La mayoría de las hemorragias nasales ocurren cuando pequeños vasos sanguíneos que recubren el interior de la nariz se rompen y sangran. éstos son muy frágiles y están muy cerca de la superficie de la piel, lo que los hace especialmente susceptibles a las lesiones.

    Las razones más frecuentes son: - Hurgarse en la nariz o meterse cosas dentro de ella. - Un catarro o una alergia, especialmente cuando hay estornudos y tos.

    Siga estas recomendaciones:

    1. No se acueste. Siéntese o permanezca de pie.

    2. Utilice pañuelos de papel o un paño húmedo para recoger la sangre.

    3. No se hurgue la nariz, no se meta nada dentro ni se suene, pues podría incrementar el sangrado.

    4. Si la nariz le sigue sangrando, su madre, padre u otro adulto debería consultar a un médico.

    La automedicación es muy peligrosa

    Cuando el cuerpo manda señales de forma natural antes de que los menores se enfermen, es preferible cuidar los síntomas, como dolor de cabeza y fiebre, con compresas de agua fría o algún té que los ayude a calmarse, pues la automedicación no sólo los expone a una intoxicación, sino que esconde la verdadera razón del malestar.

    El pediatra óscar Sagastume dice que con frecuencia los padres automedican a los niños para mejorarlos momentáneamente y después los llevan a revisión médica: “El problema es que cuando se ha escondido un síntoma con alguna medicina, el diagnóstico resulta difícil y en ocasiones erróneo”.

    Por ello cuando el menor está solo en casa se debe procurar tener a la mano jugos o frutas que lo mantengan hidratado mientras recibe atención médica, pues así se podrá conocer con certeza la enfermedad y el tratamiento adecuado.

    Enseñe a los menores a que al primer síntoma extraño que sientan se comuniquen de inmediato con un adulto mayor. Prohíbale que tome algún medicamento sin la indicación del médico, porque esto trae consigo problemas mayores.