“¡Te lo juro, yo no fui!”, cuántas veces ha dicho esto nuestro hijo, a pesar de que lo descubrimos con las manos en la masa. Más decepcionante es cuando no solo descubrimos su mentira, sino la testarudez con que defiende “su verdad”.
Esta reacción se puede considerar normal, ya que trata de evitar el regaño y posterior castigo. Las mentiras desencadenadas por una travesura son el pan diario en todos los hogares, pero ¿qué pasa cuando se descubre que el menor miente sin razón justificada o aparente?
Cuando la mentira se vuelve incriminatoria hacia terceros con serias consecuencias, es más difícil para los padres o tutores desconfiar de la palabra del menor. “‘Los niños siempre dicen la verdad’ es un comentario que suele ser muy fácil de escuchar o decir, pero no siempre eso es cierto, porque hay niños que mienten, y a veces demasiado”, expresa Patty Tovar, licenciada en psicopedagogía.
¿Quién es un mitómano? Es aquella persona que aún después de ser confrontada y ser descubierta en su mentira, persiste en sostenerla, por diferentes razones.
Mentir es parte normal del desarrollo de la mente humana, y al igual que los adultos, los niños -aunque muchas veces se diga lo contrario- mienten también. Un niño de 6 años ya es capaz de distinguir entre la verdad y la mentira, pero no siempre comprenderá si esta es buena o es mala.
Por lo regular, dice nuestra experta, las frecuentes mentiras infantiles están asociadas u obedecen a problemas de baja autoestima, depresión, ansiedad o insatisfacción, originados muchas veces porque sus padres tienen unas expectativas exigentes o poco realistas sobre las posibilidades del niño, lo que hace que este no se sienta contento consigo mismo.
Recomendaciones
¿Qué hacer con un niño mitómano, o que sufre del síndrome de Pinocho, como también suele conocerse?
Básicamente comenzar por ganarse la confianza del niño, y estimularlo para que hable siempre con la verdad.
1. Háblale sobre la importancia y los beneficios que nos da decir la verdad.
2. Explícale que muchas veces las consecuencias de las mentiras acarrean un castigo, pero no necesariamente físico.
3. No dejes pasar una mentira. Trata de darle confianza y hablarle con suavidad para que te explique por qué mintió, después aconséjalo y repréndelo (no te preocupes si alguna vez no sabe explicarte por qué mintió, tal vez él no esté totalmente consciente de las razones).
4. Felicítalo cada vez que diga la verdad y afronte las consecuencias de decirla, a pesar de que esa verdad muchas veces no nos resulte agradable.
5. Créale en su entorno un ambiente de autenticidad, de sinceridad, aceptación plena de él tal cual es, tolerancia y libertad. Básicamente, enseñamos y educamos con nuestro ejemplo en la vida real y cotidiana.
¿La mentira es un síntoma?
Casi siempre la mentira en los niños nos habla de un problema psicológico de fondo, casi siempre asociado al entorno familiar, y no tanto en el niño mismo. Así que la mentira es solo un síntoma de algo más grande que le puede estar afectando al niño directamente.
-El niño vengativo, que quiere desquitarse, de alguna situación determinada.
-El niño temeroso, que inconscientemente busca huir del entorno.
-El niño agresivo, que no sabe cómo dirigir su cólera, y reacciona mintiendo.
-El niño tímido, que se evade en la mentira al sentirse desamparado.
Tipos de mentiras
Ligada a la fantasía (el niño suele fantasear acerca de una realidad inexistente, pero que de pronto él desea).
La compensatoria (por lo general, el niño la practica como una forma de llamar la atención de sus padres, o para compensar alguna carencia).
La problemática (que generalmente sucede para evitar un castigo, consecuencia de una falta cometida o un problema).